8ª y última de San Pedro en Burgos. Tarde triunfal de Perera y El Juli

Por fin una buena tarde en todos los sentidos.  Con cálido sol, casi llenos los tendidos y general disfrute. Aunque no con el picante de los santacolomas, la corrida de Ana Romero salió a pedir boca de El Juli y de Miguel Ángel Perera que cortaron dos y tres orejas respectivamente y salieron a hombros. El madrileño estuvo como suele, sobrado y magistral. Y el extremeño a su mayor altura, sobre todo con el quinto toro que cuajó de cabo a rabo con una gran faena, la mejor de la tarde. Menos suerte con sus toros tuvo Alejandro Talavante quien, aunque quiso mucho, no logró redondear sus trasteos.

Burgos. Plaza del Plantío. Viernes 1 de julio de 2011. Octava y última de feria. Tarde soleada y cálida con casi lleno. Seis toros de Ana Romero, en el tipo, con el pelaje cárdeno del encaste Santa Coloma y varios en juego, en su mayoría nobles. El primero aunque apagadillo y tardo, resultó noble. De pegajoso a muy dócil se comportó el segundo. El más claro tercero fue peor por más corto de viajes y más soso que sus hermanos anteriores. El cuatro, también noble, fue a más y a mejor gracias a quien lo toreó. Otro de los más nobles fue el quinto pese a su debilidad y a rajarse al final. El sexto descabalgó al picador y resultó el más desigual. El Juli (turquesa y oro): Casi entera trasera, oreja. Pinchazo y estoconazo trasero desprendido, oreja. Miguel Ángel Perera (negro y oro): Estocada caída, aviso y oreja. Media tendida muy efectiva, dos orejas. Alejandro Talavante (nazareno y oro): Buena y eficaz estocada, ovación. Pinchazo y estocada, ovación. El Juli y Perera salieron a hombros.

Los siempre atractivos toros de Santa Coloma, esta vez con el hierro de Ana Romero, se lidiaron con buen tiempo al fin y la plaza con muchos aficionados de afuera. La mayoría de las reses fueron nobles, aunque echamos de menos algo más de picante. No obstante, para los toreros la corrida fue superior salvo los dos toros menos gratos de Talavante.

El Juli anduvo facilísimo y sobrado con el primer toro, tanto con el capote como con la muleta, en una faena bien planteada, de irreprochable técnica e impecable ejecución aunque a menos al compás de lo también a menos que se comportó el animal. Tras una estocada casi entera trasera, la oreja cayó con la misma facilidad como lo hecho por el maestro madrileño.

Cortito y a trompicones embistió de salida el cuarto, pero a El Juli le debió gustar porque brindó su faena al público. También anduvo tan sobrado como fácil, dando distancia al toro para embarcarlo y embaucarlo con la mano derecha primero y luego al natural, logrando que el animal pareciera mejor de lo que fue. Abusó al prologar demasiado un natural y fue desarmado. Lo que no fue óbice para que siguiera cada vez mejor y más templado. Iba en busca de cortar dos orejas y, si solo consiguió una, fue por pinchar antes de recetar un estoconazo fulminante. Magnífico anduvo El Juli con este toro del que extrajo más de lo que tuvo.

Pegajosillo y bravo fue el segundo toro aunque limitado de fuerza, pero muy dócil. La quietud y el temple de Perera y cómo cosió las tandas con la muleta, depararon una faena muy completa en la que sobresalieron lo encadenado de los pases. Lo caído del espadazo terminó con el toro aunque tardó en doblar. Pero cayó otra oreja para el extremeño.

Más templado y aún mejor anduvo Perera con el buen aunque flojo quinto que esperó en palos aunque fue excelente colaborador en la muleta. Una vez brindar al respetable, Perera se afirmó como sabe y puede hasta cuajar la faena más redonda y completa de la triunfal jornada. Creciente en intensidad pese a lo que el toro se rajó al final, Perera se adueño totalmente del toro y del ambiente. Media estocada tendida de rápidos efectos le valió cortar las dos orejas.

Nada que ver tuvo la bondad de los dos primeros toros con la cortedad de viajes del tercero. Talavante no se pudo estirar con el capote, pero sí aunque sin hacer lo que quería con la muleta en un trasteo simplemente empeñoso por la sosería del animal. Lo mejor fue la estocada con que mató. Lo distraído y suelto del sexto toro, parecieron ratificar la mala suerte que tuvo Talavante. Pero el toro derribó estrepitosamente al picador y, por un momento, la apareció la emoción del riesgo que no había existido en toda la tarde. Y como el toro terminó embistiendo medio bien, el extremeño, muy valiente y seguro, terminó más feliz de lo que él mismo creyó sería posible. Aunque su faena fue irregular, sacó pases francamente meritorios. Otro pinchazo previo a la estocada definitiva dejó la cosa en tablas.    

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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