10ª y última de San Fermín en Pamplona. Faenón de El Juli y herido Juan Mora

Aunque el desigual corridón de Núñez del Cuvillo no fue lo que esperábamos, El Juli se impuso al quinto toro del que cortó dos orejas, proclamándose indiscutible triunfador de la feria. Juan Mora fue cogido varias veces y finalmente herido por su primer toro, debidas a su torpeza técnica. Sebastián Castella se fue de vació con un lote deslucido, pero con el más posible sexto debió estar mucho mejor.

Plaza de toros de Pamplona. Jueves 14 de julio de 2011. Décima y última de feria. Tarde radiante con algo de viento casi lleno. Seis toros de Núñez del Cuvillo, desigualmente presentados y de pobre juego. Muy bonito y abanto además de noble pero sin fuerza el primero. Y con menos fuerza aún el segundo, también muy noble. El muy veleto y astifino tercero quiso saltar al callejón, careció de fuerza, fue muy distraído además de incómodo y también se echó. Basto, feo el cuarto que fue bravo y noble aunque no fácil por flojo. El feo y muy agresivo quinto fue el que más se movió aunque no fue fácil. Juan Mora (añil y oro): Corta tendida y descabello, palmitas. Resultó herido por el cuarto, palmas a uno de sus peones. En la enfermería fue intervenido de cornada en el escroto y otra más grave en el glúteo. El Juli (turquesa y oro): Puntillazo de un peón por echarse el toro, pitos al toro. Mató el cuarto de don pinchazos, trasera y descabello. Estoconazo trasero, dos orejas. Salió a Hombros. Sebastián Castella (prusia y oro): Pinchazo hondo y dos descabellos, silencio. Estocada baja, palmas

Llegó el final. En pocas ferias se siente más que aquí. Lo del pobre de mí, también lo llevamos en lo más hondo del alma todos los que venimos cada año y yo llevo ya 47. ¿Verdad que lo entienden?

Lo que no entendemos, al menos yo, es esto de los teloneros de pega en corridas de lujo que dejan de serlo precisamente por abrirlas tan mal. Y al aparato, Juan Mora que se desmayó a la verónica y en un quite para abrir boca por la blanda y bravita bondad del primer toro pero, como no humilló, las buscadas pulcras maneras del cacereño terminaron ensuciadas. Lo peor es que Mora cree que es un torero extraordinario. Y como algunos idiotas también se lo creen, seguimos padeciéndolo. ¡Señor, qué cruz¡

La obsesiva intención de componerse desmayado con todos los toros, le puso en serio peligro tres veces en el cuarto. La primera cogida, por no llevarlo en un lance, quedando desvergonzado y visiblemente herido en sus partes tras vendarlo. La segunda, por querer rematar en corto y por dentro un pase que debió ser largo y hacia afuera. Y la definitiva con cornada incluida por ambas cosas a la vez. Una pena, este torero es más victima de sí mismo que de los toros.

Y en el polo opuesto, El Juli con el segundo, de peores características al que le precedió. Todo lo sacrificó en pos del temple, a no dejarse enganchar la muleta. Pero el toro se paró muy pronto y, para colmo, el animal se echó. Como no hubo manera de levantarlo, tuvieron que apuntillarlo. Se desquitó magistralmente con el cuarto que, tras lidiarlo perfectamente, le armó la marimorena con un faenón antológico en todo y por todo. Valor, sitio, temple, seguridad, variedad y contundencia frente a un animal que se movió más que sus hermanos pero sin humillar nunca y pegando algunos tornillazos. Dos orejas que sumadas a las tres ya cortadas, le dieron el absoluto triunfo en los Sanfermines de 2011.

También fue muy débil el tercero. Sebastián Castella, alarmado tras comprobarlo en sus templados lances, pidió el cambio con un simple picotazo en la paletilla y el palco aceptó. Un gran par de Javier Ambel y a torear se ha dicho. Fue imposible. También este se paró enseguida y amenazó varias veces con echarse. Castella siguió dando pases como pudo, pero ya entre los pitos de los enfadados con el juego que estaban dando los toros. Con el más potable sexto, noblote sin case y a menos, Castella se equivocó iniciando la faena sentado en el estribo. Luego, ya en los medios, su faena aconteció vulgar  a la vez que destemplada mientras toro y torero fueron viniéndose abajo hasta matar de una estocada muy baja. Otro mal paso para Castella en una feria tan importante y van…

 

LA OPINIÓN DE DOMINGO DELGADO DE LA CÁMARA 

Faenón de El Juli

La tarde iba cuesta abajo, camino del precipicio. Hasta que salió el quinto toro de la tarde, al que El Juli hizo un faenón que salvó el último festejo del San Fermín 2011. El Juli ha llegado a tal nivel, que solo compite consigo mismo. El martes ya había hecho lo mejor de la feria hasta entonces, pero con este quinto toro de ayer se superó a sí mismo. Un faenón inconmensurable, y no con un toro fácil y con clase, sino con uno de embestida frenada y que nunca humilló. A pesar de lo cual, ni un enganchón y el toreo fluyó terso y templado.

El Juli es, ante todo, un torero muy valiente. Esto le permite asentarse, esperar a los toros y llevarlos muy despacio, y ese valor le permite pensar serenamente en la cara del toro. La faena fue perfecta. Después de picarlo muy poco y de lidiarlo muy bien, midió muy bien la altura adecuada, sin obligar en exceso al toro para que no protestara, pero sin aliviarse para que el toro no se creciera y se saliera suelto. La altura fue, pues la perfecta. Y la dimensión del muletazo también: ni tan largo que el toro se rajara, ni tan corto que el toro se rebotara. Todo, pues, perfecto, todo al ralentí. En manos de cualquier otro la faena a este toro hubiera sido una sucesión de frenazos y enganchones. Pero con El Juli no.

Una primera parte de toreo clásico sobre las dos manos, y una segunda de arrimón estilo Ojeda, en la que, a un toro ya vencido, lo hizo describir los círculos y las parábolas que le vinieron en gana. Una lástima la estocada trasera. A pesar de ella fue el faenón de la Feria. Dos orejas, que sumadas a las tres del martes, son cinco. En el San Fermín de la cagalera, en el que todas las figuras se han cagado y no han querido comparecer, El Juli ha obtenido dos triunfos apoteósicos que lo ponen por delante de todos los demás.

Repito: El Juli estuvo sensacional en una faena llena de valor, de técnica y de despaciosidad. Es imposible torear más despacio y más profundo a un toro remiso y que embiste a media altura.

Del resto de la corrida poco que contar. Juan Mora lidió en primer lugar un toro paradito y que embestía con la cara a media altura. En cuarto lugar salió un toro muy basto y muy feo. Al torearlo con el capote, por esa manía que tiene Juan Mora de componer la figura sin llevar toreado al toro, le propinó una cornada en el escroto. El toro había sido bravo en el caballo, le pegaron mucho, y Juan Mora planteó la faena de muleta habitual en él, basada en la búsqueda de la estética y no en el mando sobre la embestida. Había que llevar al toro sometido y hasta el final, pero Mora lo dejó a su aire y cortaba el muletazo echándose el toro al culo. Y en una serie de naturales, al dejar al toro muy en corto y no llevarlo toreado, lo prendió y le atizó un cornalón. Así que El Juli hubo de acabar con el toro.

Tampoco la tarde de Castella fue para tirar cohetes. Tuvo en primer lugar un toro de comportamiento muy raro, que tan pronto embestía como se defendía, como se quería rajar. Con un toro tan desconcertante es imposible hacer faena.

El sexto era un toro sin clase, pero se dejaba torear. Castella nos obsequió con una faena de las que suele hacer últimamente: una faena larguísima, llena de enganchones, de un toreo incoloro inodoro e insípido.

Y hay que hablar de la corrida de Cuvillo. La presentación fue inaceptable en esta Feria. Se trataba de una escalera con algún toro muy basto y algunos muy chicos. Lo mismo hay que decir de las corridas del Pilar y de Victoriano del Río. Y es que no se pueden vestir tantos santos a la vez. No se puede comparecer en todas las ferias importantes  el mismo año, por muy caros que se vendan los toros.

Es imposible tener en una camada tantos toros para plazas de primera. Así que lo que hacen es repartirlos: dos toros para Bilbao, dos para Pamplona, dos para Madrid… Está claro que lo que deberían hacer es lidiar los seis toros serios en una misma plaza y corrida, y esperar a años sucesivos para comparecer en las otras plazas.

Las tres últimas corridas de esta Feria del Toro han sido escaleras impropias de la plaza de Pamplona. Y también han decepcionado en el juego, especialmente la de ayer de Núñez del Cuvillo, que tuvo, además, un comportamiento muy raro. El primero del Juli, por ejemplo, se echó y hubo que apuntillarlo, y ya he apuntado lo extraño del comportamiento del primero de Castella. Habría que examinar las vísceras de esos dos toros al menos.

Y, visto lo visto, de cara al año que viene la Casa de Misericordia haría bien en programar casi todas las corridas como toristas, dejando solamente un par de corridas amables. Ya que las figuras no quieren venir, que por lo menos que haya toro , mucho toro… Y El Juli, por supuesto.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Alvaro Sánchez dice:

    Me causa estupor leer los ditirambos escritos a El Juli cuando, antes de cualquier juicio artístico, se trata de un matador de toros. Como tal ha de ejercer y si consideramos la suerte de matar como la suerte suprema, basamento del arte de Cúchares, resulta que este señor (El Juli) la ejecuta de la manera más ruin, zafia e infame que uno alcanza a ver en este último lustro. Un señor que descaradamente se sale de la suerte y como resultado obtiene estocadas traseras. Es cuanto menos curioso que la mayoría de los críticos taurinos describan dicha acción con el diminutivo “saltito”… Es decir, que unos toreros son vilipendiados (con razón) porque ejecutan la suerte de matar con todas las precauciones del mundo y otros como El Juli son figurones del toreo. Y yo me pregunto: si empiezan a proliferar matadores de toros que copian la suerte de matar de El Juli, ¿serán censurados?
    Por último, quiero añadir que ya que mi comentario no es ofensivo hacia ninguna persona que escribe en esta página web, espero no sea borrado.

  2. josem dice:

    Juan Mora fue herido por su entrega y honradez. Domingo, en la primera cornada el toro iba perfectamente toreado pero soltó la cara y le alcanzó de refilón. Vale que no les guste pero al menos no le falten al respeto

  3. Antonio Fuentes dice:

    Sr de la Cámara:
    Pero ¿¿a qué sí es posible torear MÁS CEÑIDO??
    Un poquito de criterio y sinceridad, coño!!, que la perfección no existe…

  4. Aquilino Sánchez Nodal dice:

    El simulacro de corrida de toros bravos se quedó en una ocurrencia sin gracia y sustancia. El ganado de moda fue un petardo general. Suerte que sucedió en Pamplona que casi todo se olvida al segundo de suceder. Nuñez del Cuvillo es actualmente una ganadería modernista puesta al frente del listado ganadero por el inefable taciturno, JT. que ha tomado la decisión del relevo y de devolverla al lugar que debe ocupar. La crianza del toro lechero afecta más de lo debido por su elección de los toreros que pueden excoger. Asimismo, confunden a muchos que necesitan otros encastes para ejercer su profesión como Dios manda. En el caso de esta ganadería de campanillas parece que la gallina ya no produce suficientes güevos y la calidad modorra de carril se agota. Seguro que es por exceso aunque pudiera ser, también, por el defecto que tiene desde hace algunos lustros para conseguir un toro mecánico de alto precio al que se le da cuerda y gira …y gira … alrededor del torero, sin meterse con él. La corrida de marras se compuso de toros cochineros, encogidos y cornalones, nada más. Pasa que Juan Mora quiere torear de verdad y se empeñó en sacar al burritoro de la circunferencia de la noria y claro … se topó. El pobre animal no sabía lo que había hecho y hasta pidió disculpas por hacer pupita a un torero aunque no fuera señorito. Joaquín Vidal dijo que torear bien es muy difícil y además, muy peligroso. De cualquier manera, Mora no hubiera triunfado porque es un pinchauvas de solemnidad pero los que de verdad saben de esto del toreo estabamos con los bellos como escarpias gozando de sus formas de hacer y su vergüenza torera. El doctorcito de la telemadrid aconseja mandar a la incineradora a toda la ganadería Miura ¡Cuánto oye el que escucha! Viendo estos becerros regordios que, incluso, para que el señorito no se moleste en tirarse a matarlos, se echan cuerpo a tierra y que sea el puntillero el que acabe con su triste existencia. ¡Lamentable!. Julián, como siempre, a lo suyo y a su manera. Unas veces le niegan una oreja y otras le obsequian con dos. Así es si así nos parece y sino, ajo y agua que los aficionados solo servimos para pagar lo que nos digan y tragar con lo que nos den.

  5. Carlo Crosta dice:

    Al cabo de 43 años presenciando a las corridas de los Sanfermines -antes al sol y luego a la sombra- eran por lo menos 20 años que no veia torear como toreó Juan Gutierrez Mora en la ultima de la Feria del Toro 2011. La opinión es como el miedo: es libre. Pero ¿no tendriamos que guardar un poco más de respeto para los que se visten de luces? Juan Mora para mi toreó al natural -el dia 14 de julio 2011, antes de la cogida- como los angeles. Es decir toreo verdadero, autentico, genuino. Con los pases acabado en la cadera ¡COMO DEBE DE SER! (o en el culo, como dice un redactor)
    Y como yo me considero entre los idiotas que creen que es un gran torero: ¡allá sus detractores!

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