3ª de la Feria de Santiago en Santander. Triunfal aunque blando doctorado de Juan del Álamo

La excelente presentación de la corrida de Jandilla no se correspondió con el juego que dieron los toros por su falta de raza y de fuerza. Dentro de la desgracia, el más fuertecito que abrió plaza sirvió en bandeja la alternativa de Juan del Álamo que estuvo muy bien aunque la presidencia le negara una oreja legítima. Luego, arrepentidos, le regalaron la segunda del sexto. Otra oreja cortó Miguel Ángel Perera por lo que templó y se arrimó con el quinto, otro de los que resistieron. El peor librado fue El Juli que, pese a estar por encima de sus dos flojísimos toros, no pudo redondear ninguna faena.

Plaza de toros de Santander. Lunes 25 de julio de 2011. Primera de feria. Tarde nublada con chaparrones intermitentes y lleno. Seis toros de Jandilla, muy bien presentados y nobles salvo el pésimo tercero en distintos grados de fuerza, casi nula en algunos casos. Pese a su escasa fortaleza, excelente para el toreo el primero. Nobilísimo pero flojísimo el segundo. Muy corto de viajes y defendiéndose el tercero. Noble aunque inválido el cuarto. El quinto, aunque no sobrado, aguantó más que sus hermanos anteriores. También resistió el sexto aunque pronto venido a menos. El Juli (turmalina y oro): Estocada trasera caída y dos descabellos, ovación. Dos pinchazos y estocada, división de opiniones. Miguel Ángel Perera  (almirante y oro): Estocada corta, silencio. Buena estocada, oreja. Juan del Álamo que tomó la alternativa (blanco y plata): Pinchazo muy hondo, petición mayoritaria no atendida injustamente y vuelta al ruedo. Casi entera desprendida, dos orejas, excesiva la segunda. Salió a hombros.

Desde que vimos por primera vez a Juan del Álamo en sus primeras novilladas, no creo que nadie se haya aventurado a opinar positivamente sobre su futuro. Aún más, no pocos hemos escrito varias veces que este nuevo torero salmantino es el mejor que han dado las tierras charras desde los tiempos del el gran e histórico Viti y de los coetáneos Niño de la Capea y Julio Robles. Ayer tomó la alternativa en la plaza más coqueta del mundo, la de Santander, y nada menos que de manos de El Juli, siendo testigo una de las jóvenes figuras del momento, Miguel Ángel Perera. Y con una corrida de las supuestamente  encastadas, Jandilla. Las expectativas de este doctorado, pues, estaban bien servidas.

Sin embargo, la debilidad de los toros y la arbitrariedad presidencial pesaron para bien y para mal en los resultados de su doctorado pese a la capacidad resolutiva que tuvo el nuevo matador. Y es que muchos presidentes no suelen ser justos en la concesión de trofeos de los primeros toros de las corridas, en el estúpido temor de que luego tengan que dar demasiados aunque los perjudicados los merezcan. Por ello, el presidente de ayer quedó en ridículo contrariando su inicial y torpe criterio cuando le robó a Juan del Álamo la oreja que mereció tanto reglamentaria como profesionalmente del primer toro y para intentar remediar la injusticia cometida, le regaló la segunda oreja del sexto. En cualquier caso y aparte estos deslices del palco, la verdad es que el salmantino estuvo a la altura de su incipiente buena fama y de las circunstancias adversas.

En el primer toro, anduvo a la par capaz, templado, solvente, variado, sentido y artista en definitiva con capote y muleta en una faena casi redonda. Va a ser un torero muy completo el salmantino. Claro que, este toro, fue el más lucido del envío. Y con el sexto, otro de los tres más potables aunque se vino abajo antes de la cuenta, tuvo la torerísima habilidad de tirar de recursos efectistas al final de un trasteo que había sido intrascendente y, gracias a las cositas menores aunque muy vistosas que hizo, cuantos quisieron cobrarse lo perdido en el primer toro, lo compensaron con una desaforada petición de dobles trofeos que acogotó al señor del palco.

También tocó pelo Perera tras matar al quinto al que toreó bastante acorde a sus blandas características hasta que se paró, y en ello vino un emocionantísimo arrimón que fue suficiente motivo para poner al rojo vivo los mojados tendidos. Antes había naufragado con el tercer toro que fue el peor y más incómodo además de peligroso del festejo.

Y muy mala suerte El Juli con un lote de inválidos de los que sacó más partido que merecieron con su habitual maestría.  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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