4ª de la Feria de Santiago en Santander. Cuando el peor triunfa con el mejor lote

Salida a hombros del torero casi local, Francisco Marcos, que cortó un par de  orejas tras desaprovechar el mejor lote de la floja aunque muy bien presentada corrida de Puerto de San Lorenzo, remendada con un sobrero inválido de Ortigao Costa. El navarro hizo lo que pudo que nunca es mucho por su inevitable vulgaridad. Enrique Ponce anduvo muy por encima de sus dos deslucidos toros, sobre todo del cuarto al que pudo cortar una oreja, pero volvió a fallar con la espada. Y Sebastián Castella, ni fu ni fa con su primer toro y bien con el buen sexto del que cortó una oreja de poco peso aunque le pidieron dos.

Plaza de toros de Santander. Martes 26 de julio de 2011. Cuarta de feria. Tarde muy nublada y amenazante con casi lleno. Cinco toros de Puerto de San Lorenzo. Muy bien presentados y nobles aunque sin fuerza en distintos grados. Por devolución del primero al salir con la vaina de un pitón desprendida, se corrió un sobrero gigantón de Ortigao Costa, sin fuerza alguna y noble pero sosísimo. Buen toro por más entero fue el segundo. Y a medias el mansote tercero. Suelto de capotes el muy grande cuarto que no tuvo raza y se defendió por arriba en las dos consecutivas varas que tomó para embestir luego al paso y sosamente. Bravo fue el quinto en el caballo y muy noble aunque llegó algo limitado a la muleta. Y también muy noble el sexto aunque perdió las manos en su lidia. Enrique Ponce (celeste y oro): Pinchazo hondo atravesado y descabello, silencio. Tres pinchazos, otro hondo y descabello, aviso, silencio.Francisco Marco (purísima y oro): Estocada aguantando de efectos fulminantes, oreja. Estocada trasera caída, oreja. Salió a hombros. Sebastián Castella (amapola y oro): Estoconazo trasero desprendido, petición insuficiente y ovación. Estocada muy baja, aviso, oreja y petición de otra. Muy bien en palos, Javier Ambel. El banderillero José Luís González resultó alcanzado y herido por el segundo toro al refugiarse en la tronera de un burladero hasta el que fue perseguido tras colocar un par.

Mal acompañado de nuevo Enrique Ponce y encima sin material por la mansedumbre y la flojera de sus toros. Para más inri, el primero salió de chiqueros con la vaina de un pitón desprendida y muchos ignotos creyeron que se trataba de un cuerno manipulado. Cada vez se sabe menos de toros y en esta plaza, no digamos. Por eso a la presidencia no le cupo otro remedio que devolverlo a los corrales. ¡Caro desperdicio¡ El sobrero, un torazo de Ortigao Costa con mayor volumen, apareció evidenciando nulidad de fueras. La lidia resultó por ello de cuidados intensivos. Ponce lo tomó en la UVI y, poco a poco, lo subió a planta, pero no pudo darlo de alta. En sus manos pareció resistir y la verdad es que se repuso algo. Pero embistiendo siempre al paso y sin humillar. Ponce le hizo una faena de menos a más gracias a su temple. Pero el trasteo apenas llegó a los tendidos que la contemplaron y la despidieron en silencio.

Manso, suelto, revoltoso en varas y sin mucho que prometer. Pero Ponce lo rehízo. A medias por el lado derecho primero. Mejor al natural. Y más enfebrecido luego por redondos, algunos ya relajado, y los de pecho. Y un final enrevesado por la querencia muy marcada que tuvo el toro a la puerta de toriles que fue donde la faena terminó con el animal pegando cabezazos al final de sus cortísimos viajes. Tuvo la oreja en su mano, Pero, como tantas veces, pinchó.         

Manso también fue el tercer toro aunque más que aprovechable, primero del francés Sebastián Castella. La faena la empezó por bajo con la derecha cerca de las tablas y enseguida abrió al toro hasta más allá de la rayas para retomarla por naturales y, de seguido, por redondos. Casi ninguno de los pases – pocos – que pudo dar, logró completarlos, como tampoco ligarlos. Y es que el animal, aparte de ir perdiendo energía por momentos, tardeó mucho y se quedó corto. Tras una pausa y, muy cerca, le sacó tres y el de pecho con la derecha algo más enfibrado y otros tres más entregado, pero el animal perdió las manos. No obstante, el público reaccionó agradeciendo el esfuerzo del torero. Y con el toro ya casi parado, llegó el inevitable arrimón tras un circular invertido. Dos se pegó porque lo repitió en vista del eco que tuvieron. Y más el estocadón trasero que terminó con el toro.

Estimable fueron los lances del recibo y del quite de Castella ante el sexto y muy noble toro al que hizo su faena preferida. Y consabida, con pases cambiados en los medios para empezar, y rondas con la derecha algo aceleradas. La firmeza con que suele torear el francés primó en el conjunto de su obra que acertó a espaciar por la poca fuerza del burel aunque, no obstante, fue uno de los tres mejores de la corrida. Quizá por alargarla demasiado, no fue todo lo redonda ni conjuntada que le debemos exigir. Pero como mató pronto, que no bien de un bajonazo, para Castella fue la tercera oreja de la tarde. Hubiera sido criticable que la presidencia le hubiera concedido la segunda aunque se pidió. Otra vez regularcito en francés con un toro de claro y auténtico triunfo. Este chico no termina de levantar del todo la cabeza.    

Francisco Marco tiene y disfruta de dos orígenes. En Pamplona, de estellés. Y en Santander de Santoña. Por eso siguen contratándole en sus dos ferias. Pero en pocas más. Sin embargo, tanto en una plaza como en otra, sus paisanos le adoran y sobrevaloran lo que hace, sea bueno, malo o regular. Ayer tuvo mucha suerte en la plaza de Cuatro Caminos porque el segundo toro, noble como todos los de la corrida, también tuvo más fuerza que el anterior y, al menos con el capote, permitió lucirse a Marcos en el recibo y en un quite. Verónicas y chicuelinas de los almacenes más baratos que se pueda encontrar. Y lo mismo la faena, empeñosa y algo mejor de lo que suele conseguir. La inició y la terminó con pases de rodillas. Y como mató de estocada aguantando de rápidos efectos, cortó la primera oreja de la tarde.

Luego tuvo otra vez la suerte de cara – se llevó el mejor lote – pero no supo cogerle el aire al toro. En verdad ya se le había ido el segundo pese a la oreja – y este también. Pero la gente contempló muy a favor su vulgar y en gran parte torpe faena que hasta fue amenizada por la música. Algún pase pegó limpio, pero primaron los tironazos y los desajustes. Una estocada caída y otra oreja. Lo peor es que ninguna de las dos ni la puerta grande solo le servirán para volver aquí el año que viene. Suerte que tienen los empresarios. Y desgracia para las figuras que actúen a su lado.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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