5ª de la Feria de Santiago en Santander. Faenón de Luque y magnífico César Jiménez

Sin hacer una sola concesión a la galería, César Jiménez dio una gran tarde que no fue premiada con orejas por la bajísima calidad del público asistente. Menos sonoros los nombres de los tres espadas, los pocos aficionados que hay en Santander, debieron ceder sus entradas a los que quisieron aceptarlas. Se lo perdieron, porque la tarde rompió a grande con la faena de Daniel Luque al excelente quinto toro de Antonio Bañuelos que fue premiado con la vuelta al ruedo tras el negar el palco su indulto. Luque salió a hombros. Rubén Pinar, con peor suerte, anduvo muy torero y valentísimo con el complicado sexto.

Plaza de toros de Santander. Miércoles 27 de julio de 2011. Quinta de feria. Tarde cálida y por fin medio nublada con tres cuartos de entrada. Seis toros de Antonio Bañuelos, bien presentados, armados y nobles en distintos grados de fuerza. Bravito y noble aunque algo informal por acusar intermitentemente falta de fuerza el primero. Noble el muy veleto segundo aunque, por débil, se agotó pronto. Muy bien hecho el tercero que fue noble pero desaveriado de remos. Distraído, remiso, indefinido e indefinible el finalmente noble cuarto. Bravucón ante el caballo en toriles y muy suelto el quinto que acabó embistiendo de cine y repitiendo imparable. Se pidió el indulto y fue premiado con vuelta al ruedo. El sexto también embistió pero rebrincado. Cesar Jiménez (tabaco y oro) César Jiménez (tabaco y oro): Estocada, gran ovación. Estocada caída, ovación.Daniel Luque (marfil y oro con remates negros): Estocada trasera, aviso, petición insuficiente y ovación. Estocada baja, dos orejas. Rubén Pinar (añil y oro): Gran estocada, silencio. Trasera desprendida, ovación. Muy bien en la brega y en palos Mariano de la Viña.

Un gran rescatado, César Jiménez, y los dos más prometedores jóvenes del escalafón, Daniel Luque y Rubén Pinar, conjuntaban ayer una terna sumamente atractiva. Pero como cada tarde, todo iba a depender del juego que dieran los toros de Antonio Bañuelos, el ya famoso ganadero burgalés que lleva años lidiando en la capital de tierruca. Llevamos ya varios días sin salir el sol, lloviznado aratos, con las playas vacías y los veraneantes refugiándose en las terrazas cubiertas echando pestes por no poder usar el bañador. Los únicos están encantados son las personas mayores del sur que vienen aquí todos los años huyendo de la caló.

Por fortuna, poco antes del paseíllo salió el sol. Pero a medias. Lo mismo que embistió el primer toro. Un bravito informal que tan pronto metía la cara en tres muletazos como la echaba arriba repentinamente. Por eso, la excelente forma y fondo con que toreó César Jiménez en su faena careció de uniformidad. Junto a tramos soberbios con la mano derecha, hubo pases sorprendentemente enganchados. Pero en conjunto, la faena fue más que estimable y, por rachas, estupenda. César continúa en plena forma y su toreo está alcanzando un punto de finura y de certeza técnica envidiables.

Antes de que saliera el cuarto, el cielo se nubló otra vez. Y al parecer también la corrida con un toro difícil de entender por sus desiguales condiciones. Remiso, huido, corretón y rajado a tablas hasta donde se fue Cesar Jiménez para sacarlo de su refugio. A la postre, manso, el toro se quejó berreando roncamente en cada muletazo izquierdo que le dio Cesar con tanta firmeza, sitio comprometido, temple, largura  y donosura que podemos decir que fueron los mejores naturales de esta feria hasta ese momento. Y también con la derecha aunque más brevemente por estar el toro ya casi sin resuello. Dos ayudados finales rodilla en tierra antecedieron a una estocada algo caída de la que salió el toro disparado hacia las tablas donde rodó bonitamente. Y ni un pañuelo. ¡Qué vergüenza de público!    

Con el demasiado veleto segundo, Daniel Luque se embraguetó muy bien templando a la verónica en el saludo, al que añadió precoisos recortes y un quite por chicuelinas que remató con una revolera superior. Como superiormente inició la faena con altos sobre la mano derecha a pies juntos y dulces trincheras. En el toreo por redondos, mucho temple y sumo gusto. Y al cambiar de mano sin moverse, un incuestionable aguante ante el parón del toro que empezó a pararse cuando intentó los naturales. Lo resolvió con dos circulares invertidos y tres redondos más, recetados en la misma cara del burel. Igualado tarde el ya rajado animal, mató de un estoconazo trasero que fue suficiente aunque tardó en doblar por lo que algunos se impacientaron estúpidamente y sonó un aviso. La faena fue de oreja pero no se pidió por mayoría y el presidente se hizo el remolón. Anteayer se las regalaron a Marcos por dos trasteos de mierda y ayer se las quitan a dos faenas estupendas. Quede dicho.

La corrida y el público despertaron al fin por lo grande con el, para la muleta, excelente quinto toro al que Daniel Luque cuajó la faena más bella y con más clase que le hayamos visto hasta ahora. Ya lo apuntó hace días en Mont de Marsan. Pero ayer con este gran toro lo bordó literalmente sobre ambas manos y principalmente al natural que cosió sin abandonar en sitio en fantásticas tandas, redondos redondísimos, cambios alternativos de mano sin solución de continuidad y un epílogo alargado de lujosa factura mientras el público pedía el indulto del toro. Sonó el primer aviso y Luque siguió toreando y amagando matar al tiempo que el público gritaba sin cesar pidiendo el perdón. El torero terminó por obedecer al presidente y mató de un bajonazo. No tuvo más remedio que darle las dos orejas y ordenar la vuelta al ruedo del toro.

La lidia del tercero se desarrolló sin apenas interés por lo que hubo que cuidarlo dada su poca fortaleza de remos. Tan poca tuvo que, nada más empezar su faena Rubén Pinar, el toro se echó. Lástima, porque este toro también fue muy noble. Pinar hizo como que no se enteraba del costalazo y siguió intentando faena, logrando algunos,  muy pocos, muletazos de templado enfermero. Pero muchos le reclamaron que lo matara cuanto antes. Cosa que hizo de inmediato y bien de muy buena estocada. Con el público ya despierto y atento tras la gran faena de Luque, Pinar tuvo que vérselas con un sexto poco grato por rebrincado, corto de viajes y rajado, al que hizo una faena de purito valor francamente meritoria.  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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