El mesías mal vestido

No soy partidario de los mitos de carne y hueso y siempre he dicho que el buen aficionado no es monoteísta. Muy al contrario: es el que tiene la capacidad de comprender y admirar a más diestros, los de más variados estilos, aunque, en ocasiones, haya cometido leves pecados veniales por culpa de las genialidades de Cagancho, Pepe Luis, Curro Romero, Paula y, hoy mismo, Morante de la Puebla. El buen aficionado es al que más toreros le caben en su cabeza. Y, entonces, no me atrevo a hacer una lista que, a lo largo de mis más de setenta años de espectador y sesenta de comentarista taurino, sería interminable porque esta Fiesta Española ha supervivido tal como hoy la contemplamos más de tres siglos gracias a los muchos españolitos y algunos de más allá de nuestras fronteras que han sido capaces de vestirse de toreros y enfrentarse a los toros bravos con una tela como engaño y la espada en su mano derecha.He dicho vestirse de torero. Torero hay que serlo y parecerlo. Y es lo que primero me ha sorprendido de la llamada resurrección del mesías (no oso ponerlo con mayúsculas): mal gusto en los bordados del vestido a juego con los del capote de paseo. ¿Tienen alguna significación esas mesiánicas medias lunas crecientes o menguantes, según se miren? La creciente significa esperanza; la menguante, decadencia. Espero que nos lo explique el señor Boix, cuyo último libro no he podido leer al completo. Un ladrillo. El pelo alborotado, la piel de cera brillante, la mirada perdida y el andar cuidado y exquisito más en la estética mondeñista que en la ampulosidad manoletista. Luego se queda quieto, que es doctrina menguada porque para eso vino al mundo del toreo el señor de Borox, que, a veces, no andaba, patinaba. Y en eso de los pies he leído y escuchado alabanzas a la postura de compás abierto de José Tomás en la interpretación de las chicuelinas y las manoletinas, que, sin los pies juntos, pierden mucha de su gracia sandungera, la de su creador, la de sus intérpretes más distinguidos, Puerta y Camino, caso del lance, o Manolete y Mondeño, caso del muletazo que en los tiempos del de Córdoba, para fastidiarle, decían que había inventado Llapisera y que el actual Zabala, Vicente, achaca a su abuelo, Victoriano de la Serna, lasernina. Y ya que hablo de Manolete recordaré que sus más recalcitrantes examinadores le echaban en cara el que se ayudara con el estoque (y, además, simulado) en la ejecución del pase natural. Es lo que también hizo el galapagueño en las dos faenas de su resurrección valenciana, en la que estuvieron presentes los cuatro ángeles regiomontanos homenajeados con un brindis emotivo y justiciero.Pero esa tarde no era tarde de análisis. Los que acudieron a la cita, incluidas celebridades como Sánchez Dradó, Sabina, Senante, Rappael, Trapote, Paola Dominguín, Patricia Rato, El Juli, que pasaba por allí, Rita Barberá, Jorge Sanz, Boadella, Arévalo, al que le gusta un burladero más que una tiza a un tonto, Bruno Delaye, Feliciano López, José María Cano, autor del cartel, que no es precisamente Roberto Domingo, y el argentino Andrés Calamaro que compara a Tomás con Camarón de la Isla, todos estos y hasta más de diez mil estaban allí para vivir un acontecimiento en el que no entraban ni siquiera los compañeros de cartel Víctor Puerto y el mexicano Zaldívar que, al final, fue el que salió a hombros, si bien el triunfador para la mayoría y para la Diputación de Valencia fue el que salió a pie en olor de multitudes. Alguien manifestó con vehemencia que para el de Galapagar, “torear es vivir”. ¿Cómo es que torea (vive) tan poco? Este año, sólo nueve tardes. La clave la tenía el recordado Jaime Marco “El Choni” y me la contó un día junto a la ventana andaluza de “El Campo del Toro” de Zaragoza. Y el abuelo del torero que se desesperaba porque a su nieto le gustaba más el fútbol. Y, encima, rojiblanco. Como decían de los seguidores del Betis y Curro Romero: a sufrir en invierno y en verano.

Al grano: José Tomás tiene un magnetismo especial que en su silencio y dosificada presencia abona la garantía de supervivencia. Sus devotos pueden peregrinar con comodidad y luego contar maravillas puesto que para eso hacen el camino de catecúmenos fervorosos. A la vuelta, solo expresiones laudatorias: increíble, fabuloso, indescriptible, un sueño, lo nunca visto y de Valencia al cielo. O desde Huelva, Linares o Valladolid.¿ Y Sevilla, Madrid, Pamplona, Bilbao o Zaragoza? Manolete toreó en 1946 una sola corrida en España y lo hizo en Madrid con Gitanillo, Antonio Bienvenida y Luis Miguel. No hay análisis reflexivo: no estuviste allí y ya no puedes tener las sensaciones vividas por los elegidos. No puedes señalar los trallazos de ciertos remates con la muleta sea por afarolados o molinetes, la escasez de toreo fundamental y profundo y la elevación del tono medio en los circulares invertidos, en los pases del desdén o en las cuatro manoletinas de compás abierto, la novedad. ¿Crisis? ¿Qué es eso?

Y ya que me declaro devoto de Morante de la Puebla quiero destacar su faena de Vitoria. Me tenía un poco mosca porque es el rigor de las desdichas y los sorteos de la mala suerte. Me emociona su sentimiento, su elegancia e improvisación. Una falla, la de quitarse las zapatillas. Un torero de su elegancia no puede quedarse descalzo. Por lo demás, mi sueño de una noche de verano. Y para mayor felicidad, Pablo Hermoso de Mendoza. Este sí que es “el más grande”. Ahora tiene un caballo que ha desempolvado la pirueta de “Chicuelo”. Desterrado el galope, sus caballos andan y llevan la cara siempre hacia la del toro. Miran y se encogen o estiran según las embestidas del cornúpeto. En técnica pura, todos los caballos de Pablo Hermoso son parecidos. Otra cosa es la estampa, pero en todos ellos se nota la mano que los gobierna sin notarlo.

En fin, por fortuna no todo se acaba en la resurrección de José Tomás, cuya categoría defendí hace muchos años, cuando se presentó de novillero en Zaragoza de la mano de Santiago López y en el ciclo que organizó la Diputación Provincial en régimen de autogestión. El jurado de los premios prometidos daba ganador del ciclo novilleril a Luna, de nombre Tomás, natural de Huesca. Me opuse a semejante chauvinismo aragonesista y conseguí que, al menos, el premio fuera compartido con el otro Tomás, de apellido, y de nombre José. Lo digo por los conversos de hoy. A lo largo de mi vida he conocido a muchos arrepentidos y, sin embargo, es absurdo tratar de convencer a los demás. El Antón pirulero.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

11 Resultados

  1. asturiano dice:

    Señor del Moral. Gracias por publicar este artículo del recordado Bentura Remacha. Y por los suyos sobre la vuelta de José Tomás, no solo magistrales, también tan valientes como todos los que escribe. La TOMATOSIS, palabra por cierto inventada por usted hace años, Sr del Moral, es la que define el fenómeno que más daño ha hecho al toreo en toda su historia por el desprecio que supone hacia todos los grandes profesionales que son los verdaderos sostenes de la Fiesta. La tomatosis no es José Tomás, que conste. Son los locos de sus partidarios incondicionales.

  2. albeitar dice:

    Estoy esperando impaciente que JT devuelva el nombramiento de triunfador de la feria de Julio de Valencia, por aquello de la pureza y la dignidad del toreo y esas cosas que dicen sus voceros, ya que hubo varios toreros que cortaron dos orejas (Barrera, Manzanares, Saldívar) y salieron a hombros, cosa que él no hizo. Claro que despues de aceptar y recoger la Oreja de Oro de RNE en el 2008, cuando en el último momento cambiaron las normas de puntuacion para quitarsela a Perera que lo doblaba en votos, me temo que espero en vano. Viva la “pureza” y la pela.

  3. Antonio Fuentes dice:

    Asturiano, somos también muchos los seguidores o partidarios de José Tomás aficionados de verdad a este apasionante mundo. Nos caben muchos toreros en la cabeza y nos emocionamos con ellos. Lo que rodee al tomasismo más recalcitrante nos resbala. Nos interesa el torero porque nos llena en la plaza. También merecemos respeto. Un saludo.
    Por cierto, no creo que haga tanto daño, hombre…

  4. graciano dice:

    Acabo de ver Tendido Cero y me ha parecido repugnante la aptidud de Arnás y Belén. Como lo del gran trinnfo de José Tomás no se sostiene cuando se ven las imágenes, se dedican todo el tiempo a menospreciar a Ponce y Manzanares. El comentario sobre el quite por chicuelinas es maravilloso dicen que fueron ajustadísimas. Yo creía que ajustado era otra cosa, se pasa el toro a más de medio metro. En fin que cada uno ve lo que quiere ver. Yo le deseo suerte que la va a necesitar a juzgar por lo visto, vuelve tan torpe y con las mismas carencias técnicas de siempre.

  5. Anaxagoras Empedocles dice:

    Patético ataque del cronista al inmenso JT. Como el Sr. Del Moral ha optado por el silencio, seguro que temporal, ante el acontecimiento que es cada actuación de este torerazo, recurre a acólitos de la negación para dar fuerza a sus futuras descalificaciones, debe estar desmotivado viendo que aró en el desierto anteriormente. Referir, fijarse solo en la vestimenta, el emboltorio, lo accesorio, lo prescindible, lo superfluo como es el vestido de torear de JT, cuando el contenido ha sido tan dramáticamente deslumbrante, deja a BBR y al que le dá sitio, en la más nítida evidencia una vez más. JT lleva tanta autenticidad en su persona y en su toreo que ni se pinta o se pone más pelo como algún grande también que hay por ahí, se muestra con sus prematuras canas y sus carnes dolidas y vestido con menos cuidado precisamente en un acto de máxima pureza, de desapego, de ser y no parecer, se viste de torero para morir si hace falta y en ese ánimo, sobra ponerse bonito ni llevarse el mejor y más caro vestido, podría torear incluso desnudo. Eso señores están ustedes castrados espiritualmente para comprender puesto que pertenecen a un mundo de falsedad, sentimientos auténticos reprimidos, egocentrismo y suprema vanidad. Auto-calificarse de gran aficionado nada más empezar la crónica, que por cierto me ha costado un mundo terminar de leer, porque le caben infinidad de toreros, ha sido ya para enmarcarlo. Prescinda de los acólitos Sr. del Moral, al menos a usted es más divertido leerlo porque su conocimiento está a la altura de su maldad. No me publicará ni falta que me hace, con que lo lea usted me basta.

  6. sol dice:

    No se a que tanto alboroto con las chicuelinas de compas abierto. El 12 de marzo, en la última feria de Fallas, se las ví dar a El Juli en su turno de quites; por cierto más vistosas y si me apremian, más garbosas.
    Claro que Jose Tomas aún le falta para ser el de antes, lo ví falto de vitalidad y a la gente desmadrada, hiciera lo que hiciera.Y, perdón por si ofendo, sin ponerse en ese sitio que parece ser no se pone ningun torero.

  7. josem dice:

    la tomatosis es un fenómeno que está haciendo mucho daño a la fiesta, que no al bolsillo del de Galapagar. Me da pena escuchar de amigos y conocidos otrora aficionados proclamar que hoy solo les gusta JT. Este es el gran daño que ha infringido a la fiesta, en el afan de defender a su mito a toda costa han dejado de admirar al resto de toreros y, por extensión, de amar la fiesta en su sentido mas amplio

  8. JCM dice:

    Desde niño, siempre he pensado que los alrededores de Las Ventas eran España en miniatura. Que dar la vuelta a la plaza a las seis y media en San Isidro era como ver España en la gente que entraba a la plaza. Y después, en la gente sentada, la convivencia de esos españoles tan iguales y diferentes entre sí.
    Bajo ese mismo prisma, ahora veo que de forma cada vez más creciente la tauromaquia de José Tomás, su mera existencia, despierta en cierto sector bien acomodado del mundo taurino el peor cainismo de los españoles: esa intolerancia absoluta hacía el otro, hacia aquel que con su existencia perturba mi ego; y mis intereses, claro.
    Y esta página, que irónicamente y para más inri lleva la palabra libertad en su nombre, es, sin duda alguna, el exponente más representativo de este letal cainismo. Letal, al menos en España, para la hoy más que nunca acosada y maltrecha Fiesta de los toros.
    El cainismo es intolerancia y maldad, pero también es ceguera.

  9. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Le ceguera y el cinismo es el de los que juzgan al J T que, por ahora en tres corridas, acaba de volver a los ruedos y poco o nada tiene que ver con el gran Tomás que yo nunca negué sino todolo contrario. Y en cuanto a que está beneficiando a La Fiesta, es todo lo contrario. La está hundiendo más si cabía porque todos sus idólatas, principalmente los críticos que más le defienden, esté como esté, apenas hacen caso a las demás figuras y cuando lo hacen es para exigirles lo máximo, que es su deber, mietras que a J T nos lo muestran siempre como algo absolutamente perfecto y casi divino. Esa esta la ceguera y el cinismo que yo combato casi en solitario. No al torero que tiene todo el derecho del mundo a hacer lo que quiera y pueda, y que, naturalmente, también es merecedor de la crítica que corresponda. Si en elguna de las corridas que le faltan por torear, estuviera bien aunque solo fuera al 50 por ciento de sus posiblidades, yo seré el primero en alabarle. Mientras siga como está, no. Y menos sin ir a San Sebastián, ni a Bilbao, ni por supuesto a Zaragoza. Hasta que no se decida a alternar en los mismos carteles con las máximas fuguras por delante y por detras en todas las plazas de máxima categoria, con el ganado que en ellas se lidia y con la televisón en directo por testigo, no se puede tomar en serio a este señor. Y los que lo tomnen, que con su pan se lo coman.

  10. JCM dice:

    Sr del Moral: he dicho “cainismo” (de Caín, el hermano de Abel), no cinismo. Mire, como intentar razonar con usted sobre la tauromaquia de José Tomás es a estas alturas empresa inútil, me lo ahorro. Pero sí le diré que es una intolerancia absoluta, casi ya mafiosa, la coacción y el intento de amedrentar que usted y algún otro como usted pretende hacer con los periodistas taurinos que no son ni piensan como ustedes. Si la palabra libertad que usa para dar nombre a su página significara algo para usted, lo entendería. Además, lo primero que debería hacer es respetar a los aficionados. Usted también se debe a ellos.

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