7ª de la Feria de Santiago en Santander. Pueblerina oreja de un gran toro de Victorino

Fue el quinto y le correspondió en suerte o en desgracia, según se mire, a Antonio Ferrera que anduvo en demagogo como siempre en una labor tan esforzada como vulgar que cautivó al ignoto publico santanderino gracias a los recursos para la galería que empleó y a una certera estocada aguantando. El presidente se negó a darle la segunda oreja y esta vez acertó. El resto de la corrida de Victorino tuvo más o menos corrientes resultados. Juan José Padilla, otro experto en galerías, estuvo a punto de llevarse el gato al agua con el cuarto. Luís Bolívar mejor con el manejable tercero que con el sexto que fue bravo en el caballo pero no en la muleta.

Plaza de toros de Santander. Sábado 29 de julio de 2011. Séptima de feria. Tarde radiante con lleno en sol y claros en la sombra. Seis toros de Victorino Martín, en tipo y manejables en distintos grados aunque muy corrientes, salvo el excelente quinto y el bravo sexto. Juan José Padilla (rosa y oro): Estocada y cuatro descabellos, aviso y palmas. Estocada, leve petición y palmas con saludos. Antonio Ferrera (añil y oro): Pinchazo, otro en el palo de una banderilla, otro hondo sin soltar y estocada, silencio. Estocada caída aguantando, oreja. Luís Bolívar (grana y oro): Estocada algo tendida, palmas. Estocada caída, palmas. Estocada, silencio

Aunque una o a lo sumo dos en cada corrida, hemos visto faenas estupendas en esta feria. Y también buenos toros que se correspondieron precisamente con las mejores obras muleteras. Ayer le tocó turno a Victorino Martín, ganadería no tan regular en el éxito como hace pocos años, pero siempre interesante. Lo malo fue que la torearon tres que ya no están para estas coles aunque, quien sabe, a lo mejor alguno reverdece sus antiguos laureles. ¡Ay aquellos años en los que los “victorinos” llenaban con solo anunciarlos¡ Esto es en lo que estábamos pensando cuando salió el primer toro.

Parecía un saltillo mexicano. Remató fuerte en tablas y Padilla le pegó ¡cinco largas de rodillas¡ Tan bueno aunque débil fue el toro, que no solo aceptó cuanto el jerezano quiso, sino que el tercio de banderillas que compartió con Ferrera, se lucieron con tanta desenvoltura como desahogo. Pero en la muleta no tuvo el mismo brío el animal, y allí se acabó la felicidad aunque Juan José sacó medios pases muy veloces sin firmeza ni respirar a gusto. Ahí se vio como está el antes llamado ciclón de Jerez. Lo salvó con un estoconazo y lo perdió con el descabello. Con el cuarto lo pasó mal aunque supo disimularlo  en banderillas. Duro de pitones – atravesó un burladero  – y con guasita, le dieron de lo lindo en varas. Padilla, a su modo, se buscó las vueltas y cubrió bien el expediente aunque se pasó de metraje y se extralimitó en adornos para la galería. El toro dobló pronto de estocada decente y algunos pidieron la oreja.

Antonio Ferrera sabe venderlo con demagogia a raudales. Se lo canta todo, lo bueno, lo malo y lo regular. Y como suele primar lo regular y lo malo, tiene que echar el resto gesticulando. También cedió palos a Padilla y, otra vez, se repitió lo mismo que en el primer toro salvo el quiebro por dentro de Ferrera. El toro se vino algo a menos y, previo brindis, le ayudó a confiarse, pero Ferrera lo condujo por las afueras, con mucho esfuerzo gestual e incesante vocerío. El quinto fue el más grato – se llevó el lote –, el más bravo y el más alegre. Ferrera hizo de todo en los tres tercios fiel a su gesticulante y locuaz estilo, formó un lio en palos, se explayó con la muleta velozmente, enterró una caída recibiendo y le dieron una oreja tras pedirle la segunda. Hubiera sido un escarnio concederla.

El negrito le tocó a Luís Bolívar en tercer lugar. Y el colombiano, que sabe torear, cuando puede, mejor que los otros dos juntos, no halló facilidad para demostrarlo. Y es que fue un regalo. Pero se empeñó en meterlo con firmeza Bolívar y casi se hace el amo con la derecha. Por el izquierdo, ni uno. Mató pronto. El sexto fue bravo en el caballo pero no en la muleta. Bolívar lo brindó ilusionado y quiso mucho, pero no pasó de discreto.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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