1ª de feria en El Puerto de Santa María. Daniel Luque vuelve a la carga

Aunque por pinchar perdió una oreja del tercer toro de la muy bien presentada aunque en su mayor parte difícil corrida de La Palmosilla, como también y, sobre todo, la del sexto que, increíblemente, le robó la presidencia, Daniel Luque volvió a dar una prueba más del sensacional momento que está atravesando en pos de ocupar un puesto cimero dentro de la primera fila del toreo. Y es que no hay toro que se le resista. En la nómina de damnificados, también a El Fandi le negaron la oreja del quinto tras una completa y muy valiente actuación. El único buen toro fue el primero y Rivera Ordóñez no estuvo a su altura. Y poquísimo público en la Real Plaza que, de haber estado llena, los resultados hubieran sido bastante mejores.

Ayer jueves, el sevillano de Gerena repitió en El Puerto. Una pena que fuera en familia. La música y acá como dijo una tarde Guerrita, el gran califa cordobés que, por lo visto, tampoco llenaba en sus gloriosos tiempos, como pasa ahora con todas las figuras que lo son efectiva y profesionalmente hablando, salvo con el único que acapara miles de páginas y espacios en los medios. Así está yendo la cosa…

Cuando llegué anteayer a Huelva, no pocos compañeros me hablaron del corte ambiental que estaba sufriendo la temporada desde la feria de San Isidro en adelante hasta que reapareció José Tomás. Yo me mostré en absoluto desacuerdo. Siendo cierto que, por no comparecer en los Sanfermines Morante, Manzanares y Alejandro Talavante, la campaña de los tres sufrió un costoso paréntesis, no lo es menos que la mayoría de las otras figuras siguen dando la cara y triunfando. Muy pocos han visto in situ todo lo bueno que sucedió en Mont de Marsan. Y solo algunos más en Santander. La temporada 2011 no ha perdido el pulso para quienes la estamos siguiendo de parte a parte de la península Ibérica con no poco esfuerzo físico y económico. Ahí está El Juli como primer batallador. Ahí estuvieron también los nuevos matadores que están llamando con fuerza casi todas las tardes que actúan con Daniel Luque y Rubén Pinar a la cabeza, además del rescatadísimo César Jiménez…

Lo que está pasando, es que la inmensa mayoría de los medios solamente prestan atención a José Tomás, como si fuera lo único que merece la pena reseñar. Y esto es una vergüenza además de una escandalosa injusticia. Y eso que, por el momento, Tomás no está triunfando de verdad. Lo están manteniendo con respiración asistida todos y cada uno de los que se han sometido al dictado de su cuasi mafiosa organización. Ésta y no otra es la razón de la atonía que está sufriendo el toreo en general. Una enorme sinrazón que, se quiera o no reconocer, viene haciendo estragos irreparables en el devenir de los que verdaderamente vienen sosteniendo el tinglado. Y es que las ferias no se podrían celebrar sin el concurso de los auténticamente grandes. Si el público en general no está acudiendo en masa a muchas corridas, incluso con la participación de diestros relevantes, salvo a las requetepublicitadas del ínclito, es porque se les está ninguneando sistemáticamente, mientras los grandes reportajes, los inacabables aunque por ahora inmerecidos piropos y desorbitadas alabanzas solamente se dedican al inefable sujeto de Galapagar. Y esto, unido a la crisis cada vez más galopante que no acaba sino que se acrecienta más y más por el estúpido empeño del Gobierno en no celebrar elecciones generales ya, está teniendo efectos desastrosos. De tal modo y aunque unos poquitos empresarios se están beneficiando de la minireparación de J T, lo que tantos no cesan de afirmar que su regreso es agua bendita para la Fiesta, lo que está siendo es una lluvia de azufre infernal.  

Pero que conste, JT, aunque se deja organizar, no es el mayor ni el único culpable del caudaloso tinglado que se ha fabricado en torno a su figura. JT tiene derecho a plantear sus campañas como le parezca y a hacer el toreo de la manera que más le plazca. Faltaría más. Son sus tingladores y la enorme grey de sus incondicionales los verdaderos culpables, aunque los haya, que los hay, de buena fe. Es esa enfermiza negativa a valorar lo que hacen los demás toreros y la condena con la que intentan desacreditar por el método que sea, incluidos los insultos y las difamaciones personales, a los que no comulgamos con sus inmensas ruedas de molino.   

Pero bueno, vayamos al turrón de lo de ayer en El Puerto. ¡Qué bien presentados los toros de La Palmosilla¡, señores. Y qué difíciles de torear formalmente cinco de los seis. Menuda diferencia, abismal, con lo que acabábamos de ver en Huelva.

Rivera Ordóñez no se comprometió con el noble y encastado primero al que toreó por las afueras y sin aguantar del todo el tirón. Una lástima, porque este toro fue de lío grande. Enrazado sí que estuvo Francisco con los palos ante el poderoso en varas cuarto que propició una espectacular caída de un caballo y del picador bajo sus lomos. Pero luego, Rivera no logró remontar en el trance muletero por lo remiso y sin fijeza que quedó el marrajo al que pinchó varias veces con la pitada consiguiente.

Chiclanera le tocó la gran banda de música de la plaza de El Puerto a El Fandi en banderillas con las que formó el lío de costumbre ante el temperamental segundo, un tío con toda la barba que, en la faena y con la espada, no dejó estar a gusto al granadino. Pero con el quinto, si que anduvo vistoso y variado con el capote, más que soberbio con los palos, y muy valiente a más de habilidoso con la muleta. Muy por encima de sus condiciones. Le negaron la muy pedida oreja tras pinchazo y buena estocada al hilo de las tablas.

Pura delicia fue ver el recibo de Daniel Luque con su capote a la verónica con el nada fácil tercero. Y más con la muleta aunando valor, inteligencia y arte hasta grados inimaginables por los que todavía no le habían visto, incluida la crítica andaluza que parece valorar solamente lo que sus ojos ven por estos lares. Pues ya lo vieron. Creo que perdió una valiosa oreja con los aceros. Aún más importante anduvo con el difícil sexto al que obligó a romper con una faena de muy alto nivel técnico y, finalmente, artístico. Además mató pronto y bien. Increíble que la presidencia se negara a darle la oreja que había ganado sin discusión.

Si esta doble actuación de Daniel Luque, tal y como fue sin más añadiduras y hasta contando con el pinchazo que precedió a su estocada al tercer toro, la hubiera realizado J T, no tengan la menor duda que, aquí mismo, en El Puerto, le habrían dando cuatro orejas y  un rabo, y le hubieran llevado en volandas hasta Madrid para entronizarle en la Catedral de la Almudena. Pues eso.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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