2ª de la Semana Grande de San Sebastián. Daniel Luque da una lección a Morante y El Tato

Salvo Daniel Luque, que perdió una valiosa oreja por pinchar en el tercer toro y otra del sexto por lo mismo tras una faena de menos a muy más, Morante de la Puebla que solo se lució con el capote y maltrató a los dos de su lote terminando fuertemente abroncado, y Raúl Gracia El Tato, asimismo mal como  lidiador y muy desconfiado, la preciosa además de bien presentada corrida de Juan Pedro Domecq, fue en gran parte desaprovechada.

San Sebastián. Plaza de Illumbe. Lunes 15 de agosto de 2011. Segunda de feria. Tarde calurosa con la techumbre descubierta y un tercio de plaza muy repartido. Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados de preciosas hechuras y nobles aunque limitados de fuerza y a menos en el último tercio los peor lidiados. Por esto mismo destacaron el tercero y, algo menos, el sexto. Los otros cuatro fueron lamentablemente desaprovechados. Lástima de corrida. En mejores manos hubiera sido superior. Raúl Gracia El Tato (carmelita y oro): Buena estocada, ovación. Buena estocada y descabello, silencio. Morante de la Puebla (davidoff y oro): Media estocada perpendicular caída, silencio tras bronquita. Tres pinchazos y descabello, bronca. Daniel Luque (marfil y oro con remates negros): bajonazo y estocada, ovación con saludos. Dos pinchazos y estocada, aviso y gran ovación.

Ya estamos en la que fue Semana Grande por excelencia. Nunca se me olvidarán los años en que asistí a las corridas que toreó Antonio Ordóñez en la desaparecida plaza de El Chofre. Entonces, el ambiente taurino donostiarra se masticada en toda la preciosa ciudad y, sobre todo, por los alrededores del Hotel María Cristina y en el trayecto que había que cubrir desde allí al barrio de Gros que es donde se ubicaba el histórico coso.  ¡Qué llenazos, madre mía¡ Y ¡qué ambientazo¡ Era como asistir a una feria de Sevilla en el siempre gratificante Norte en estos días tan calurosos en el resto del país. San Sebastián era la capital de España durante todos los meses de agosto y eso se notaba en la plaza de toros más que en ningún otro lugar….

Pero ahora…. Ahora, este año, el inesperado triunfo electoral de Bildu – ETA pura – nos amenaza con acabar con los toros en San Sebastián. Claro que, ya estaban más que amenazados por la poca- casi nula – afición que queda a pesar de la inauguración hace 14 años de la nueva plaza de Illumbe. Y el caso es que en los primeros años las ferias fueron exitosas. Pero, poco a poco, el público dejó de asistir. Y este año, según me cuentan, asistirán todavía menos. Aparte avatares de esta democracia que no es una democracia de verdad, el problema se creó por destruir la plaza de El Chofre antes de que hubiera otra nueva. Se perdió la tradición por no haber toros en Donosti nada menos que 30 años seguidos. Y eso es muy difícil de reconstruir. Entre unas cosas y otras, lo dicho. Este año, para colmo, cunde un ambiente de despedida, de adiós definitivo que muchos nos resistimos a compartir. Ayer, en la segunda corrida, coincidente con el día de la Virgen, la mayor festividad del año, apenas un tercio de entrada se repartía por los tendidos de Illumbe. Ay, Dios mío, si el gran e inolvidable Manolo Chopera levantara la cabeza…

Y eso que toreaba Morante de la Puebla y Daniel Luque que vino a sustituir a Cayetano y está que se sale. También Morante se salió por verónicas  – su mayor y más celebrada especialidad – aunque al iniciar la primera sufrió un enredoso desarme. Y tras rematar con una preciosa media, el toro se fue a tomar el primer puyazo al picador contrario. Luego le simularon la suerte en el de turno. Y en esas, Daniel Luque se marcó un grácil además de ceñidísimo quite por chicuelinas. Morante suele iniciar las faena de muleta muy bonitamente pero metiéndose demasiado con el toro. Y así pasó, que cuando se dispuso a torear en redondo, el toro ya había perdido su brío inicial y, cuando lo comprobó tras no muchos intentos, salió perseguido por el toro, el de La Puebla perdió los papeles y tiró por la calle de en medio enfadando al personal. Cuando mató pronto aunque de mala manera, un señor que estaba detrás de mí, dijo: Aquí no hay manera de ver bien a este tío.   

¿No hay quinto malo? El de ayer, no. Bastó ver cómo le embistió a Morante en sus estupendas verónicas de salida. Lo cuidaron en varas. Menos mal. Pero otra vez como en su primera faena, empezó pegando dos enormes aunque perjudiciales trincherazos y los pocos buenos redondos que dio no fueron los que podrían haber sido si, en vez de obligar tanto al toro, le hubiera tratado a su favor. Los detalles toreros del final no pudieron evitar que cesara el disgusto del público percibido de lo que Morante hizo para mal. 

Una cosa que me gusta mucho de Daniel Luque es que, cuando recibe un toro por verónicas y el animal amaga con quererlo enganchar por arriba, sacrifica la belleza del lance en pos de templarlo, no permitiendo que los pitones tropiecen el engaño. Magnífica estrategia, propia de buen lidiador. Se resarció en un gran quite aunque también tuvo que levantar el capote al final de  varios lances para que el toro no la tropezase. Todo esto fue en beneficio del toro. Y por eso brindó muy seguro de sí mismo al público. Y por eso, la faena comenzó perfecta por redondos que abrochó con un soberano de pecho. Se enredó un poco al natural por donde el toro no fue tan bueno pero, descontento consigo mismo, insistió cambiándose la muleta de mano para los pectorales. De nuevo con la derecha, terminó la obra tan bien como empezó aunque sobraron los tres últimos izquierdazos. Y se le fue la mano a los bajos más bajos. Pero, hombre de Dios, ¿cómo te ocurrió tamaña desgracia? Una posterior estocada no pudo compensarle de haber podido cortar una valiosa oreja.

Con el soso sexto que, además, se defendió algo por arriba, Luque volvió a lucir como gran capotero y llevó a cabo una labor muletera de menos a muy más echando todo el valiente carbón que le faltó a su oponente. Daniel demostró también en San Sebastián que se está cuajando en próxima figura del toreo. Lástima que volviera a fallar con el acero.

 

Abrió plaza El Tato y lo hizo con gran dignidad frente al primer toro de Juan Pedro Domecq tan noble como flojo aunque al caballo fue de bravo. El Tato apuntó recios lances a la verónica en el recibo mientras el animal iba perdiendo brío en cada una, y con la muleta le costó bastante sacar pases, uno tras otro citando con la voz muy fuerte, por lo muy remiso que quedó el animal. El notorio esfuerzo del torero maño fue muy cariñosamente aplaudido por el público. Y más después de matar estupendamente bien. Se excedió notoriamente el picador con el cuarto en el primer puyazo. Mala señal. El toro, además de bien hecho, era bueno. ¿Entonces?  Pues que luego no hubo casi nada que hacer frente al moribundo animal. Y menos desde la periferia. Lo medio arregló con otra buena estocada. Que le contrate Hermoso de Mendoza para que le mate los toros.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Juan Mari de Chinchon dice:

    hay que luchar por que San Sebastian mantenga su feria taurina y hay que hacerlo en memoria de dos ilustres aficionados Don Manuel Chopera y Don Gregorio Ordoñez. Que buena idea habria sido bajar los precios en Illumbe igual que ha hecho esta empresa en Cordoba….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: