3ª de la feria de San Antolín en Palencia. Faenón de Manzanares, sin espada un afiligranado Ponce, arrollador El Fandi

Otra grandiosa faena de José María Manzanares ante el sexto toro de Juan Pedro Domecq, el mejor de una noble corrida que, salvo el reseñado, se apagó mucho en la muleta. El alicantino cortó tres orejas y salió hombros con un inasequible al desaliento Fandi que logró un apéndice y perdió otro con la espada. Enrique Ponce no abrió la puerta grande por pinchar dos faenas de pura filigrana dignas de su maestría y arte.

Palencia. Plaza de los Campos Góticos. Viernes 2 de agosto de 2011. Tercera de feria. Tarde medio nublada con casi lleno. Seis toros de Juan Pedro Domecq, de muy buenas hechuras y nobles en distintos grados de bravura y de fuerza, generalmente escasa. El primero yendo a menos. El segundo parecido aunque durando más. El precioso tercero, muy noble pero sin fuerza. Y lo mismo o más parado aún el bonito cuarto. Brillante en los dos primeros tercios el quinto que también se fue abajo en la muleta. Y el sexto, bravo, noble y con mucha fijeza.  Fue, con mucho, el mejor de la tarde. Enrique Ponce (marino y oro): Dos pinchazos y media tendida trasera, palmas. Pinchazo, otro hondo y tres descabellos, palmas. El Fandi (añil y oro): Estoconazo, oreja y petición de otra. Dos pinchazos, metisaca y estocada desprendida, Gran ovación. José María Manzanares (tabaco y oro): Gran estocada, oreja. Pinchazo y estocada recibiendo, dos orejas. Manzanares salió a hombros. Bien a caballo, Chocolate, José Antonio Barroso y Manuel Quinta. Y en palos, Los hermanos Tejero, Curro Javier y Luís Blázquez.

Ayer hizo una hermosa tarde. Palencia refulgía en el día de su fiesta mayor. Como tengo por costumbre en cada feria con santoral, asistí a la misa en honor de San Antolín en la Catedral y me emocioné a oír el órgano que acompañó a una coral estupenda. Siempre me impresiona el rito de las misas mayores y, cada vez que las vivo, me acuerdo de que, gracias a la emotiva y solemne pompa del rito católico, muchos ateos se convirtieron al cristianismo. La corrida de ayer también era de pontifical torero. Actuaban ese rey que no acaba de decir adiós, Enrique Ponce, otro nuevo rey que acaba de llegar por lo más grande, José María Manzanares, y el siempre espectacular e inasequible al desaliento, Fandi.

Con tres verónicas y dos medias recibió Ponce al jabonero que abrió plaza. Un abrebocas en el que el toro cantó su bondad. Ponce brindó al público quedando la montera de canto. La suya fue una de sus faenas suavemente dibujadas a la que fue dando colores cada vez más contrastados como en una acuarela inspirada en el poema de Antonio Machado que emula los paisajes castellanos. Los chopos (en forma de templados redondos) son la ribera (los naturales), liras de la primavera, cerca de agua que fluye, pasa y huye (los de pecho) viva o lenta… (los templadísimos pasajes finales con ayudados altos y la trinchera). Pero no hubo más premio que las palmas que siguieron a dos torpes pinchazos y a una media trasera tendida. Había sobrado el segundo encuentro con el caballo.

Muy suelto el cuarto, Ponce alternó lances rodilla en tierra y en pie mientras el toro iba marcando su querencia a tablas. Estaba para no ser ni picado. Casi no le pegaron. Ponce lo toreó como el que lava una prenda delicada. Mimando primero la muleta a media altura, y luego bajando la mano y atacando tras dar tres derechazos a pies juntos. Su fórmula ideal con estos toros que se paran. Éste, casi del todo por el lado izquierdo, para terminar echando hábilmente más carbón. Tuvo que entrar a matar en ese mismo momento. Lo que hizo pinchando otras dos veces. Otra oreja que perdió junto a la puerta grande como tantas y tantas veces.

José María Manzanares ralentizó los delantales  en el recibo del precioso tercero al que aliviaron en varas para no aumentar su blandura de patas. El toro tardeó mucho para cada cite y los primeros pases tuvo que darlos de uno en uno hasta que, por su empeño, los ligó en redondo dejando muy puesta la muleta. Y lo mismo al natural. Manzanares, más que torear, procesiona meciéndose como los pasos de palio en la Semana Santa de Sevilla. Fue una pena que el toro tuviera tan poca energía. Lo grandioso de su estocada a volapié, logró que muchos sacaran sus pañuelos y que se le concediera una oreja.

Mucho humilló el sexto. Manzanares pudo comprobarlo en sus primeros capotazos, sueltos por lo muy suelto del toro. Magnífico el puyazo de mi tocayo Barroso aunque el toro perdió las manos al salir de un capotazo del maestro. No lo volvió a hacer en la faena de Manzanares de quien, si antes decíamos que procesiona, en esta obra, como en tantas de este año, merecería que, en vez de acompañarlas con un pasodoble, lo fueran con las marchas más solemnes que acompañan a las Vírgenes. Toreó como los arcángeles y los serafines tanto en redondo como al natural. Un faenón netamente ordoñista que anunció los que seguramente cuajará hoy en la Goyesca de Ronda para ponérsela por montera. Y como mató tal cual sabe y puede, tras pichar y luego hundir la espada en la suerte de recibir, los dos pañuelos del presidente salieron a la vez.   

Variado, oportuno, buen lidiador, esta vez clásico e infalible banderillero, y muy valiente además de templado anduvo El Fandi con el tercer toro, bravo y noble, que no cesó de embestir aunque a menos en brío en la muleta del granadino. Cortó la primera oreja de la tarde tras recetar un contundente estoconazo. Dudó el presidente en darle la segunda. En estos casos, hay que darla.

Con el colorao ojo de perdiz quinto, El Fandi demostró lo buen capotero que es. Uno de los mejores. El picador tuvo que rectificar un puyazo trasero. Y El Fandi apretarse los machos en banderillas que puso con la brillantez y espectacularidad acostumbrada, poniendo la plaza boca abajo en cuatro pares. El cuarto, con un sombrero en la mano como hacía muchas veces Gallito. No se escandalice nadie. Sí, sí, Gallito… De nuevo ilusionado e ilusionante, volvió a meterse al público en el bolsillo con otra faena de su mejor corte. Templando, ligando, girando sobre sí mismo para buscar la cara del toro siempre, adornándose con desparpajo, sin irse casi nunca del toro y vendiéndolo como él solo sabe hacerlo. Como Ponce, perdió otra oreja por pinchar.

Y vámonos para Bayona….

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. tomas moreno dice:

    que bien escribe cuando quiere y no tiene gatos en la barriga.la entrevista del juli en aplausos es interesante.se lo paso bien con jose tomas en su casa y lo que hablaron de torear menos parace que le gusto,a los otros no mucho

  2. graciano dice:

    José Antonio, me ha gustado la faena de Manzanares y mucho más la magnífica estocada, pero la faena del Juli al toro de Garcigrande no me canso de verla, qué faenón y qué ridículo el premio. Es una de las mejores faenas de toda la temporada. Qué torero más grande. Un saludo.
    P-D. Difícil lo tienen los nuevos mientras estén estos en activo.

  3. angel conejo dice:

    querido jose antonio. creo humildemente que ha firmado usted la cronica sobre lo ocurrido ayer en palencia, mas barroca, inspiradisima, hermosa, sentida y preñada de metaforas egregias,que se puede escribir de toros en la actualidad. la mendicidad de superlujo,y, ya sabe usted por que lo digo,esta en su maximo esplendor, brillanez y apogeo.aunque para algunos pueda resultar cursi y rococo,para escribir de esa manera, es vital poseer calidad literaria,vasta cultura y mucha sensibilidad. un abrazo. angel conejo.

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