3ª de la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo en Valladolid. Empataron, pero Perera ganó otra vez a Castella

Muy desiguales de presentación con tres buenos toros de Zalduendo y tres pésimos. Dos se llevó Enrique Ponce en un lote infumable increíblemente mal resuelto en el sorteo. Sebastián Castella cortó la oreja del noble primero y le regalaron la segunda del extraordinario quinto con el que anduvo por bajo de su calidad. Miguel Ángel Perera perdió la segunda del muy noble tercero por pinchar y cortó las dos del muy difícil sexto en una faena espeluznante. Aunque empataron a orejas y el francés reaccionó tras su derrota en Bayona, el extremeño volvió a ganar la partida.  

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. Miércoles 7 de septiembre de 2011. Tarde veraniega con dos tercios de entrada y los tendidos de sombra repletos. Seis toros de Zalduendo, muy desigualmente presentados y de vario juego. Con mucho y molesto genio el primero que pareció mejor de lo que fue en manos de quien lo toreó. Noble con defectos de poca monta el segundo. Muy noble aunque con poca fuerza y algo soso el tercero. Un marrajo imposible el cinqueño cuarto. Extraordinario el bravo quinto. Muy difícil el sexto. Enrique Ponce (tabaco y oro): Pinchazo hondo tendido y descabello, leves palmas. Pinchazo, media muy baja ladeada, otro pinchazo un tercero hondo y dos descabellos, aviso y silencio tras leve división. Sebastián Castella (nazareno y oro): Estocada corta que se hunde y descabello, oreja. Estoconazo trasero caído, aviso y dos orejas, excesiva la segunda. Miguel Ángel Perera (rosa y oro): Pinchazo y estocada, oreja. Pinchazo y estocada, dos orejas. Castella y Perera salieron a hombros.

Cuatro alicientes tenía la corrida de ayer en Valladolid: el juego que darían los toros de la ganadería de Zalduendo que este año ha mejorado con respecto al de las dos últimas temporadas; la presencia de Enrique Ponce; la reacción de Sebastián Castella después de la severa derrota que sufrió el pasado sábado a manos de Miguel Ángel Perera en Bayona; y si éste reincidiría o no en seguir mortificando a su alicaído contrincante. De otra parte, todavía  hay quienes intentan desmerecer los triunfos de los que se arriman cada tarde de verdad, obedientes a quienes les compran, a la espera de que el único que les interesa elogiar a todo trapo no les obligue a exagerar y a mentir otra vez. Ha sido repugnante leer lo que se ha escrito sobre el gran triunfo vallisoletano de Daniel Luque tratando de minusvalorarlo. Una pena que la corrida no se televisara en directo para que, como ocurrió en Bilbao, cayeran en el mayor de los ridículos.

Al paso salió el primer toro que echó las manos por delante y se fue tablas en el recibo de Ponce. Marró Quinta antes de aliviar el puyazo, pero galopó en palos y llegó a la muleta sin fijeza, desparramando la vista y venciéndose mucho en su embestidas. Lo que se dice un regalito. Muy habilidosos José María Tejero y Alejandro Escobar en palos. Surgió el Ponce poderoso con la derecha sacando del toro lo que pareció no tener. También a retazos por el muy incierto lado izquierdo. Y mejor otra vez con la mano diestra, consintiéndolo más de lo debido. El pinchazo hondo que pegó quedó tendido y tuvo que descabellar. Muchos habían iniciado los pitos de siempre con este torero. Se los tuvieron que tragar. Pero vayamos al grano.

Suelto salió del capote de Ponce el bonito y más cuajado burraco cuarto que, además, se emplazó acto seguido. Se empleó en el puyazo del que también salió suelto y sin ningún brío. Esperó mucho en palos y desarrolló muy mala uva, pese a lo cual, José María Tejero puso dos pares aunque mal colocado el segundo por muy delantero. El toro llegó imposible a la muleta y peor para matarlo como así aconteció. Pero Ponce volvió a ponerse por los dos pitones sin cansarse y tragando lo indecible, en vez de machetear y quitárselo de encima cuanto antes. Esta vez, la gente se lo agradeció sin que faltaran los pititos de sus aquí muchos detractores que nunca olvidarán los varios baños que pegó a los diestros favoritos de los pucelanos. Continuó, pues, la racha de malísimos toros que viene sufriendo Ponce en tardes muy favorables para sus alternantes.

Muy templado toreó Castella con el capote al segundo toro, obediente en sus primeras embestidas aunque distrayéndose al salir de los capotazos que le dio luego para llevarlo al caballo, tomando un leve puyazo del que salió suelto. ¿A peor, pues? No del todo. En los prolegómenos de la faena, embistió franco pero rebrincado. Castella lo aguantó y se lo pasó cerca por redondos, pocos, para seguir al natural de menor a mayor conclusión, corrigiendo algo el defecto del toro. La tanda que siguió por redondos, fue lo mejor. Y el arrimón, sin poder quedarse totalmente quieto ni templar. Sí en un circular final. Y las manoletinas que a mí me dan igual. Al perfilarse, empezó el toro a escarbar y a moverse por lo que costó cuadrarlo y más entrarlo a matar con seguridad. Menos mal que metió una estocada corta trasera que el toro se tragó casi entera sin necesidad de descabellar. Oreja legal. 

El más voluminoso quinto fue bravo en el caballo aunque justito de fuerza. Castella apuntó pocos pero buenos lances en el recibo y, tras pedir al cambio de tercio, quitó por muy preparadas chicuelinas que cerró con una revolera. Muy bien bregó Javier Ambel que descubrió lo bueno que era el toro aunque no lo dejó en donde quería Castella. Muy ovacionado fue el brindis del francés que empezó por estatuarios, concentrado y quieto. Siguió por redondos sedosos aunque distantes ligados al de pecho zurdo, mejoró en los siguientes – un gran toro tuvo en sus manos -, desigual en los naturales que remató con pectorales y desdenes, redondísimos, desplante, circular invertido, otro desplante, cambios vistosos y estoconazo caído. Le regalaron la segunda oreja. Total, que la respuesta de Castella a su contrincante fue la esperada, pero insuficiente.   

Miguel Ángel Perera lanceó muy por bajo y templado al tercer toro, algo esmirriado y muy noble sin fuerza de remos por lo que se cubrió de puro trámite el puyacito. Perera quitó por lentas crinolinas y, tras ser banderilleado vulgarmente, lo toreó con la muleta con calmosa seguridad y mucha suavidad a media altura, evitando que perdiera las manos sin dejar de ligar cuanto hizo con la derecha. Cosa que repitió con evidente maestría en la siguiente tanda. Más difícil fue templarlo y ligar al natural, pero también lo consiguió. Repetido el prodigio técnico con las dos manos, lo consumó también perfectamente en esas cercanías que domina como Ojeda en sus mejores años. Pinchazo y estocada. Tardía aunque mayoritaria petición y oreja que pudieron ser dos si mata a la primera. 

Magnas verónicas de Perera en el recibo del impetuoso y también bravo en el caballo sexto. Estupendo en palos Joselito Gutiérrez. Y brindis celebradísimo de Miguel Ángel, que inició en los medios la faena con espeluznantes cambios ante el toro ya distraído, incierto y tardo. Por encima de su enemigo de principio a fin de una obra muy difícil del resolver por lo mucho que cabeceó y se frenó el toro, cobrando importancia al natural y por cómo se la jugó Perera con la derecha asustando al personal en un final emocionantísimo sin moverse ni un milímetro entre los pitones del morlaco. Pinchó antes de agarrar una estocada casi entera y cortó dos orejas de toda ley.  Así pues, Perera volvió a ganar la partida pese al empate con Castella.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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