6ª y última de feria en Salamanca. Otra tarde cumbre de David Mora

Aunque solo cortó una oreja que debieron ser tres, David Mora volvió a ofrecernos otra demostración de sus grandes posibilidades de cara al inminente futuro. Magnífico con el segundo toro, uno de los dos mejores de la dispar corrida de Torrealta, y super por encima del quinto con el que anduvo aún más importante en una labor de altísimo registro como lidiador y torero capaz de sacar partido de un torazo con dificultades. Otra oreja aunque de regalo por puro paisanaje cortó Juan de Álamo que ayer no dio la talla frente al lote medio del envío sureño y no consiguió salir a hombros que es a lo que le ayudaron sus incondicionales paisanos. Podría haberlo logrado aunque ilegítimamente si no hubiera fallado con la espada en el sexto. Quien defraudó más, sin embargo, fue Leandro que dejó escapar al excelente por suave toro que abrió plaza y anduvo torpe con el peor cuarto que incluso le cogió por no llevarle sometido aunque, por suerte, sin mayores consecuencias.    

Salamanca. Plaza de la Glorieta. Jueves 15 de septiembre de 2011. Tarde veraniega con un tercio de entrada. Seis toros de Torrealta, de varia presentación y nobles en distintos grados. Monjil el primero. Más encastado y asimismo noble el segundo. Sin clase alguna el simplemente manejable tercero. Otro tanto el cuarto. Manejable el quinto gracias a como se lidió a quien lo toreó. Y manejable sin clase el sexto. Leandro (turmalina y oro con remates con remates negros): Dos pinchazos y estocada corta caída, ovación con saludos. Pinchazo en el chaleco, otro hondo y bajonazo, aviso y palmas con saludos. David Mora (celeste y oro): Estocada algo caída, oreja. Pinchazo y estocada corta, vuelta al ruedo.  Juan del Álamo (blanco y plata): Estocada baja trasera, oreja del paisanaje. Pinchazo hondo y cuatro descabellos, palmas.

Ayer, por ser la última corrida, llegué con mucho tiempo a la plaza desde mi hotel, por cierto, una maravilla el hospedaje. Un viejo edificio restaurado maravillosamente y perfectamente adecuado para su actual función: El palacio de los Fonseca. En Salamanca pasa como en las ciudades italianas, que está uno pisando piedras históricas sin parar. Pero a lo que iba, que llegué a la plaza una hora antes de empezar la corrida y lo hice en un periquete. Las avenidas que conducen hasta la Glorieta ahora llamada Santiago Martín El Viti – me encanta que los grandes que aún viven tengan calles, plazas y estatuas para que puedan disfrutarlas y no tanto monumento inevitablemente mortuorio – apenas tenían tráfico rodado y humano. Si ayer nos quejamos de la incomodidad por el lleno que hubo, hoy de la excesiva holganza por lo que supuso de falta de interés por el festejo de los aficionados salmantinos. Ya les dije hace dos días que el ambiente taurino aquí está prácticamente agotado. Si no lo estuviera, habrían venido muchos más para ver al nuevo torero de la tierra, Juan del Álamo, que lleva trazas de próxima figura. Imagino su decepción al ver los tendidos de su plaza con tan poco público. Pero es que, además, para sustituir al todavía convaleciente Fandiño, llamaron a David Mora. Por cierto, en el lujosamente editado cartel de mano que nos dan todos los días al entrar a la plaza, observé que, de Leandro, ponían que su apoderado actual es Pablo Chopera, y lo mismo, actual, del de Mora, que es Antonio Tejero. En cambio, de Juan del Álamo suprimían el actual y daban los nombres de sus mentores como si lo fueran a ser toda su vida; Guillermo Marín y Jesús Benito. En qué estaría pensando cuando lo escribió quien fuera, que a Leandro y a David Mora les van a dirigir otros después de los “actuales”. El subconsciente juega estas malas pasadas. No me chocaría que, alrededor de David Mora, por cómo apunta a lo más alto, haya muchos revoloteando y enredando… La corrida, con él, ganó mucho en interés. Pero eso a la masa le importa poco. Tiempo al tiempo. Ya les importará.

El primer toro de Torrealta fue un bragao tan bonito, que parecía de festival. Se salió suelto del capote de Leandro, se defendió en el puyazo y persiguió feamente al banderillero Miguel Martín. Pero fue tan noble, que Leandro pudo componerse sobre ambas manos como a él le gusta, retratándose a sí mismo. Reconozcamos que es un gran retratista. Claro que el toro fue monjil y, encima, tardoncito. Le dejó mirarse cuanto quiso. Pero no calentó al personal. Y menos tras los pinchazos.

Remiso, suelto y sin fuerza, el cuarto no se dejó tanto como el que abrió la tarde. Y aquí, no funcionó tan bien el retratista. Este torero baja una barbaridad en cuanto surgen las dificultades. Se le velan los negativos y las imágenes aparecen borrosas. Dolido en palos y renqueante, no sé por qué brindó Leandro. A mi lado dijo un compañero que lo hizo para despedirse de Salamanca. Pero nos equivocamos porque el toro empezó a embestir claro y aunque con desigual fijeza. Leandro lo toreo dando varias de cal y no pocas de arena, pasándoselo más lejos que Cayetano, animado por la insufrible charanga que hace de banda en esta plaza. Total, que los que llevamos razón fuimos el compañero y yo. Posturas y posturas y posturas. Pero de llevar al toro sometido, casi nada, Tan no lo llevó, que hasta fue prendido por la entrepierna. Menos mal que no resultó herido. Leandro quiso remediar en trance con imposibles manoletinas y pinchó en el sótano más bajo. 

La enorme diferencia que separa a Leandro de David Mora David Mora se vio nada más abrirse de capa el madrileño. Toreó a la verónica con una pasión interior, con una entrega natural y con un temple tan sentido que se escucharon los primeros olés de la tarde. Mucho más toro que el que le precedió, también dio lugar a que David quitara por demasiado confiadas chicuelinas que por poco le cuestan un agarrón. El toro, además, pareció ponerse geniudo. Pero El Puchi le pegó un capotazo revelador, lo que a David le animó a brindar su faena. Y bien, muy bien que empezó con muletazos por bajo, naturales y cambiados que remató con uno de pecho sensacional. Redondos fuera de serie en dos tandas soberbias. En la tercera, el toro empezó a quedarse corto. Por el lado izquierdo, rebrincó. Pero David también logró naturales de creciente ajuste, suaves de pecho  y un cambio fenomenal. Una inmediata estocada trasera algo caída pero eficaz, le valió la primera oreja de la tarde.

Con el zambombo y basto quinto que no cumplió el refrán que, muy suelto, no humilló nunca y tras dos grandes puyazos de mi paisano, Israél de Pedro, que aguantó perfectamente las violentas y bravuconas embestidas del burel, David se marcó un quite por gaoneras altas asombrosas por valiente y templado. Y, acto seguido, una faena tanto o más asombrosa que el quite que inició junto a las tablas con la derecha por alto y, tras cambiar al toro de terrenos, por redondos que pese a no ser fáciles de dar, los dio aprovechando todos los resquicios por cortos que fueran que le tuvo el toro. Faena, pues, de figura. De esas que solo los grandes saben hacer por lo muy por encima que anduvo de su oponente. Firme, seguro, templado e inteligente. Hasta se empeñó por naturales y los extrajo exponiendo una barbaridad. Como también los redondos finales totalmente cruzado a pitón contrario. ¡Vaya tela con don David! Importantísima labor. Pinchó arriba tirándose por derecho y dejó una estocada corta que dio con el toro en la arena. Los que habían regalado una oreja a Juan de Álamo, no quisieron sacar sus pañuelos. Yo saco el mío simbólicamente aunque solo sea para dar testimonio de que, como dije en San Sebastián, estamos ante un torero de enorme dimensión.    

Juan de Álamo salió muy motivado y no fue para menos. Pero de salida, no tuvo toro para demostrarlo. Corretón, suelto y emplazado, no fue fácil pararlo ni fijarlo. Juan lo consiguió sin demasiado reposo al tercer intento. El toro se picó solo en una de sus huídas y no le pegaron e hicieron bien porque blandeó de remos y pronto empezó a pararse. Y a caerse al segundo pase que dio Del Álamo por el lado derecho en los medios que fue a donde se lo llevó para hacer la faena. Valiente y aguantando los cortos arreones que pegó el toro, siguió toreando. Algo rápido, pero por encima de las embestidas del animal. Tanto le atacó, que el toro se echó y hubo que esperar a que se levantara. Pero por el lado izquierdo mejoraron mucho el toro y la faena. Sufrió un achuchón, se adornó algo embarullado y prosiguió con la derecha hasta terminar con varias bernardinas y una estocada trasera y baja. Los paisanos le regalaron una oreja.

Larga cambiada de rodillas en el tercio de Juan del Álamo en el sexto y  algún buen lance. Y en parte frustrado galleo para llevarlo al caballo ante el que manseó. Un quite por chicuelinas del salmantino. Normal. Quiso hacerlo todo en busca de una puerta grande que no mereció por el regalito anterior. Pero había que cortar otra oreja como fuera para conseguirlo. Muchas ganas le echó el muchacho. Altos a pies juntos rematados con un molinete. Y en los medios, varios corrientes derechazos. El toro fijo aunque sin clase, fue a todos. Pero Del Álamo no templó lo debido con la derecha, pero sí al natural. Ánimos de los paisanos y del torero, ya con el toro muy remiso sin poder evitar feos enganchones entre pases limpios. Circulares no del todo logrados y pinchazo hondo. Se esfumó la buscada puerta grande. Dios es justo. Quien la mereció fue David Mora y se la quitaron de mala manera para que fuera el paisano quien saliera en solitario.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. graciano dice:

    Solo un pequeño matiz a tus acertados comentarios, creo que David Mora, el cual me ha gustado mucho, no ha sabido administrar la bravura del segundo toro. La faena decayó mucho porque el torero no supo ver que con esas exigencias de mano muy baja y series largas el toro no aguantaría. Estoy seguro que al Juli no le hubiera pasado eso. De todas formas David Tiene terreno por delante.

  2. enrique piriz dice:

    Gracianno,
    entiendo que los matadores están para exigirle a los toros, no para cuidarlos. Si el toro no aguanta…a matar! El problema será del toro, no del matador. Prefiero tres tandas de mano baja y largas, que seis de mano a media altura, cortas y con el horrible remate del doble pase de pecho.

  3. Antonio Fuentes dice:

    Juan del Álamo es un pufo y Leandro otro pufo más grande todavía. David Mora puede ser un gran torero…

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