2ª de feria en Guadalajara. El Cid y El Fandi resuelven una difícil tarde

No fue fácil superar y, aún más, triunfar con una corrida que, bien presentada, apenas ofreció posibilidades de lucimiento salvo el sexto toro que fue el más alegre y el que más duró del blando y descastado envío de José Luís Marca, remendado con un sustituto simplemente manejable de José Luís Iniesta. El Cid arrancó una oreja de cada toro de su lote, y El Fandi otra del sexto que fue con el que más brillante pudo estar en los dos primeros tercios. Francisco Rivera Ordóñez pasó prácticamente sin pena ni gloria aunque podría haber cortado un apéndice de haber matado bien el cuarto toro.   

Plaza de toros de Guadalajara. Tarde muy fresca con viento y algo más de media entrada. Cinco toros de José Luís Marca y un sustituto de José Luís Iniesta. Bien presentados y nobles pero en su mayoría sin fuerza y descastados hasta pararse en el último tercio. Los más posibles fueron el segundo, el cuarto, el quinto y el sexto. Francisco Rivera Ordóñez (carmelita y oro): Pinchazo hondo, silencio. Cuatro pinchazos y descabello, silencio tras leve división. El Cid (rosa y oro): Pinchazo y estocada, oreja. Casi entera tendida, oreja. Salió a hombros. El Fandi (pistacho y oro): Pinchazo hondo, silencio. Estoconazo, oreja.

Vaya por delante para que no se me escape algo que debí escribir ayer y no puse por falta de espacio. Primero, que hacía 26 años que no se cortaba un rabo de Guadalajara. Y segundo y esto se refiere a cómo algunos han ilustrado con una foto lo que pasó, tratando de igualar a los triunfadores, eligieron la salida a hombros de los tres actuantes. Quizá eso se debe a lo que hace pocos días dijo muy acertadamente Federico Arnás en Tendido Cero: Que, últimamente, es taurinamente correcto decir que Ponce está acabado y que ya no tiene nada que hacer.

Más de media entrada muy repartida hubo ayer en la plaza de Guadalajara con clima ya pre otoñal. Llegó la revoleá que dicen en mi pueblo cuando, repentinamente, empieza a refrescar. Lo malo es que llegó acompañada de viento. Mal compañero de los toreros.

A Francisco Rivera Ordóñez le costó parar la inicial impetuosidad del primer toro de José Luís Marca. Se paró enseguida. Y se cayó en banderillas. También al arrancar la faena de muleta que fue prácticamente imposible al echarse el toro y no poder embestir. Rivera hizo bien en matarlo lo más rápidamente que pudo de pinchazo hondo. Con el distraído y también flojo aunque noble cuarto, como se movió algo más, Francisco decidió banderillear con desigual fortuna y buena voluntad. La misma que mostró en la faena, entrecortada por lo que huyó el toro tras cada embroque y bastante más lucida por el lado derecho que por el izquierdo. Tal y como iba la corrida, podría haber cortado oreja de haberlo matado pronto. Lo hizo tarde, con aviso y silencio.

El segundo toro fue un sustituto de José Luís Iniesta. Salió parado como suelen los sobreros corraleados. Pero espabiló un poquito tras el  puyazo aunque mirando de soslayo. También perdió las patas. Pero en la muleta fue largo y noble por el lado que más le gusta a El Cid. Le dio muchos naturales. No de sus mejores, aunque casi todos estimables. Peores los redondos, Manuel volvió a  su mano favorita, pero el toro empezó a tardear y lo que vino después en forma de encadenados adornos y circulares, sobró. Mató de pinchazo y estocada trasera. Le dieron una oreja llamemos productivista. Estupefacto quedé cuando brindó El Cid su faena al de salida parado quinto. Hizo una especie de milagro escenificando un trasteo que, a la postre, tuvo lugar. Misterios por descubrir pues este marmolillo pareció resucitar en las manos del sevillano que cortó otra oreja tras el espadazo tendido que pegó. El Cid salió a hombros.

Los primeros lances lucidos de la tarde, los dio El Fandi al tercer toro que se dejó pegar en el caballo quedando encojado de las patas y muy blando. ¿Cómo iría para banderillas? Pues fue. Y ello gracias al valor y a los recursos del granadino que es capaz de parear a lo que salga por la puerta de toriles, sea como sea. Con la muleta fue imposible por lo completamente parado que quedó este animal. Un pinchazo hondo bastó para que doblara este moribundo astado.

La alegre salida del jabonero sucio que cerró la tarde, duró hasta el volteretón que se pegó al salir de un capotazo de El Fandi tras recibirlo con una larga de rodillas en el tercio. Galleó después para llevarlo al caballo y esta vez ordenó que no le dieran demasiado. El brillantísimo tercio de banderillas enfandiló a los espectadores, por fin satisfechos y con razón. La brindada faena, no le fue a la zaga a pesar de lo venido a menos del burel, como también la estocada. El Fandi cortó una bien ganada oreja.  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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