5ª de la feria de San Mateo en Logroño. El presidente desmereció una tarde redonda

Una muy noble aunque desigualmente blanda corrida de Juan Pedro Domecq, dio lugar a un variado y entretenido festejo en el que los tres espadas dieron de sí todo lo que pudieron. El Fandi no fue valorado en justicia y hasta le negaron la oreja del primer toro con el que anduvo francamente bien. Luego fue el público el que no entendio su esfuerzo con uno de los toros menos propicios. Tampoco a Manzanares le valoró la presidencia su magnífica faena y excepcional estocada recibiendo al segundo, premiado muy rácanamente con solo una oreja. Con su otro toro no tuvo opción. Miguel Ángel Perera, valentísimo y más quieto que una vela, perdió la del quinto por pinchar al tercero, pero tras  una gran faena, cortó las dos del sexto, el mejor del envío y salió a hombros.  

Logroño. Plaza de La Ribera. Jueves 22 de septiembre de 2011. Quinta de feria. Tarde calurosa con la cubierta destapada y más de tres cuartos de entrada. Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y de excelentes hechuras. Bravo y noble aunque muy a menos en brío el primero. Bravito y con clase aunque sin fuerza el segundo. Muy noble el tercero. El cuarto fue demasiado flojo y no aguantó. El quinto fue el de menos clase y el que menos duró. Estupendo el sexto. El Fandi (amapola y oro): Estoconazo trasero, saludos desde el callejón. Buena estocada, palmas. José María Manzanares (tabaco y oro): Estocada recibiendo, oreja y fuerte petición de otra con bronca contra el palco por no concederla. Estocada caída, ovación. Miguel Ángel Perera (carmesí y oro): Estocada corta y dos descabellos, gran ovación.  Estoconazo desprendido, dos orejas. Salió a hombros. Tras el paseíllo, le fueron entregados varios regalos por una comisión de afectados por el síndrome de Down a Manzanares, por haber cedido sus honorarios a la Institución que les acoge.

La corrida de ayer que fue la del cartel mejor cerrado del ciclo, la que más público concitó y la que más brillante resultó. Pero el presidente se la cargo en parte por su estúpido sentido del rigor. Mientras tanto, nos enteramos  de que la Generalidad va a tener que preparar cientos de millones de Euros con los que tendrán que indemnizar a la familia Balañá y a los actuales gestores de la Monumental, los hermanos Matilla. Si los señores Más, Durán y el primer responsable, Zapatero, tuvieran que pagarlos de su bolsillo en vez de los contribuyentes, no hubieran osado ni pensar en la prohibición. Pero como no lo van a hacer, que tanto los convergentes como los socialistas lo paguen en las urnas electorales. Ojalá desaparezcan del mapa político. Verían así lo que valen los peines. Pero que nadie se engañe, la única fórmula para que gente vaya más a los toros, es dar espectáculo de gran calidad. Así se evita que los públicos deserten y la vida de La Fiesta no desfallezca.

El Fandi abrió la tarde fiel a su conocido sentido del toreo: la lidia total. Menos picar al toro, todo lo hace el granadino. Y como el primer toro de Juan Pedro Domecq fue bravo y noble, David Fandila se explayó al máximo en los dos primeros tercios a la espera de cómo resistiera el toro a la hora de la muleta. Variado con el capote, cumbre en banderillas y una brindada faena en la que lo dio todo. Sí, ya sé que los puristas dirán que no estuvo a la altura, pero seguro que no vieron que el toro llegó a la muleta quedándose corto y echando la cara arriba. Un estoconazo algo trasero dio con el toro en la arena y para El Fandi fue la primera petición de oreja del festejo. El presidente se la robó antirreglamentariamente.

Presentadísimo el cuarto. Corretón de salida y renqueante. Precioso galleo por rogerinas de El Fandi. También cuidó al toro en varas por estricta necesidad. Fue inútil. El toro se derrumbó antes de las banderillas. Pero El Fandi es de los que se las pone sean como sean y a éste lo hizo dándole todas las ventajas. Pese a ello, el noble animal no aguantó y llegó bastante diezmado a la faena que, para como suele torear David, no obtuvo solución aunque sí su habitual disposición y ganas de agradar. Parte del público no se lo agradeció precisamente. Ni siquiera con la buena estocada que propinó.

Abanto salió el cornalón segundo. José María Manzanares lo fijó en los medios con dos delantales y una revolera marca de la casa. Al toro lo cuidaron en varas, alertados por su fuerza justa, y en palos galopó propiciando un excelente tercio más de Curro Javier y Luís Blázquez. La faena del alicantino fue in-crescendo con la derecha y luego con la zurda aunque sin poder evitar que el toro perdiera las manos dos veces. Ambos accidentes, sin embargo, quedaron compensados con una soberbia parte final en la que un cambio de mano resuelto en natural fue extraordinario. Y más aún la estocada recibiendo. La plaza estalló en un clamor incontenible y solo le fue concedida una de las dos orejas que se pidieron por mayoría. Otro robo del palco. Este presidente será buena persona, pero taurinamente, es un imbécil.

Barroso midió muy bien a caballo al bravo aunque de incipiente poder quinto toro. Y Manzanares, luego de corregir ciertas reticencias del burel por fallarle las patas, se fue a los medios y, pase a pase, fue metiéndolo por el lado derecho hasta arrebatarse por redondos. Al natural tuvo que perder dos pasos para que no quebrara y también lo hizo. Y de nuevo con la derecha, aguantar los arreones que empezó a pegar el animal. No tuvo más. Solo la estocada que, esta vez, quedó demasiado caída.

Miguel Ángel Perera no pudo lucir apenas en el recibo de tercero, pero hizo un quite por tafalleras con tan quietud y temple, que puso la plaza boca abajo. Tanto o más quieto, además de templado anduvo con la muleta. Primero a pies juntos por alto con la derecha y luego, en los medios, por redondos. A cada cual lo suyo. Perera es otro fuera de serie en esta clase de toreo digamos ojedista al que presta su personal acento y más regularidad que el sanluqueño. Claro que, esta clase de toreo tan intenso, exige mucho a los toros. Pero éste aguantó incluso muchos y largos aunque curvos naturales de esos que hasta parece imposible que el toro recorra casi un círculo completo citando tan en corto. Naturalmente, no faltó el arrimón. Una estocada corta e insuficiente impidió que la gente volviera a insultar al señor del palco.

Con otro quite por Talaveranas continuó luciéndose Perera con el sexto toro que brindó tras parear excelentemente Juan Sierra. Fue la suya una de sus clásicas faena iniciada con pases cambiados en los medios que, de seguido, calentaron mucho al público. Excelente el toro por el lado derecho, continuó por ajustados redondos que ligó a los de pecho tras cambiarse la muleta de mano en rondas muy intensas. Y con más mérito al natural por darlos a cada cual mejor pese a que el animal no fue tan proclive por ese pitón. Y como siempre el arrimón que esta vez alcanzó muy altos grados por basarlo en circulares enlazados entre sí con pases de pecho encadenados a cambios de mano y desdenes que pusieron la plaza al rojo vivo. El clavo lo remachó con manoletinas frontales, circular y de pecho. La gente protestó el inoportuno aviso. Lo dicho, el del palco es un imbécil. Con un estoconazo, no tuvo más remedio que dar dos orejas pese a que la espada quedó algo caída.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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