3ª de San Miguel en Sevilla. Tarde gafada salvo para Curro Díaz

El linarense cortó una merecida oreja del único toro verdaderamente aprovechable del pésimo corridón de El Pilar, fuera de la ideal medida del llamado toro de Sevilla. Y dentro de los peores, también le medio sirvió el manso cuarto. El Juli anduvo magistral con el medio potable segundo del que podría haber cortado una oreja si lo hubiera matado bien, y nada pudo hacer con el mansísimo quinto. José María Manzanares  se estrelló con el pésimo tercero y otro tanto con el peligroso sobrero sexto de Salvador Domecq con el que se jugó el pellejo. Mención aparte merecen todos los miembros de su cuadrilla que brillaron a gran altura, tanto los de a caballo como los de a pie.  Ambientazo, lleno y gran decepción al final con una corrida que todos esperamos fuera memorable.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Domingo 25 de septiembre de 2011. Tercera de feria. Tarde veraniega con lleno. Cinco toros de El Pilar, sobrepesados y de juego desigual en bravos sin fuerza. Nobilísimo el justito primero. Bravo aunque sin clase ni fuerza el segundo. Lo mismo y sin recorrido alguno el tercero. Manso declarado y con guasa el cuarto. Bravucón imposible el quinto. Por devolución del sexto a raíz de chocar contra un burladero y quedar inútil, se corrió un sobrero de Salvador Domecq, muy peligroso. Curro Díaz (blanco y oro): Gran estocada, oreja y petición de otra. Estocada caída, ovación. El Juli (almirante y oro): Dos bajas que escupe y estocada casi entera, aviso y gran ovación. José María Manzanares (berenjena y oro): Casi entera tendida trasera, silencio. Estoconazo, ovación.

La expectación de ayer en Sevilla corrió pareja con una progresiva decepción a cuenta del exagerado corridón de El Pilar que su mayoría fue para salir corriendo. Premonitoriamente deleznable, la tarde tuvo muy feliz comienzo con un toro de embestida monjil que le sirvió a Curro Díaz para hacer la mejor faena que, yo al menos, le haya visto cuajar. Como en otros casos con toreros de este corte, se juntaron los planetas y Curro lo bordó por lo lento. Templadísima y en varios pasajes muy bella fue la también completa faena del linarense que tuvo al público con él en cada pase, en cada pausa y en cada ir o irse del toro. Y, sobre todo, al matar de gran estocada. Le pidieron dos orejas pero el presidente solo dio una. Muchos se enfadaron y uno de los más protestones llamó “Zapatero” al del palco. Una manera digamos política de no decirle hijo de… su señora madre.

El colorao cuarto, muy en el tipo alto de la casa, empezó metiéndose por detrás de Curro Díaz en el primer capotazo. Esta es una de las peores características de los mansos de esta ganadería. Y este lo fue declarado. En varas y en todo lo demás. La gente pidió que lo devolvieran. No llevaban razón. Y en Sevilla, menos. La lidia fue penosa y los gritones, más. Curro tuvo que perseguir al toro que en, su huir, obedeció por el lado derecho. Algunos muletazos le dio de buena factura aunque sin poder evitar una caída. Otros, enganchados. En el conjunto, una mierda de toro. Y el trasteo forzosamente desigual aunque jaleado por los que querían que se repitiera el milagro de Fátima con el monjil animal que abrió plaza.

El Juli perdió la oreja del segundo con el que, tanto en la perfecta lidia que le dieron él y su cuadrilla, como en la faena de muleta anduvo magistral y muy por encima de sus más que regulares condiciones. De haber caído en manos menos expertas, el toro hubiera parecido lo que fue, un marrajo medio manejable y sin ninguna clase. Lástima que El Juli no acertara a la primera con la espada.

El quinto fue bravo en caballo pero también flojo como sus hermanos. Una mala mezcla. A la postre, más bravucón que otra cosa – bravura lindando con la mansedumbre –, salió suelto de las chicuelinas del quite que le hizo El Juli y se fue a tablas en banderillas que le colocaron con no poco riesgo. En la muleta empezó tan pronto gazapeando como embistiendo de mala gana y defendiéndose. El Juli hizo lo que pudo para meterlo en cintura. No lo consiguió por el lado derecho y algo más por el izquierdo sin que la faena terminara de romper. Hasta que el marrajo quiso cogerle sin que Julián desistiera en un encomiable rasgo de amor propio y notoria dignidad. Macheteo y a matar. Lo que hizo de casi entera tendida trasera. Cómo sería el toro de malo que ni El Juli pudo sacar al más mínimo partido de él.

José María Manzanares empezó enseñando a embestir al tercer toro sin más lucimiento que la efectividad. Fue necesario porque no lo hizo ni medio bien para empezar. Chocolate marró en el puyazo pero rectificó enseguida con notable valor al romanear el burel. Bravo y pronto fue al segundo encuentro y Chocolate volvió a estar enorme en otro romaneo. Pedazo de picador. La ovación duró hasta que abandonó la arena. Grandes pares de Curro Javier  y sobriamente magistral Trujillo en la brega. Más ovaciones. Tenso y expectante el ambiente. Manzanares siguió enseñando como embestir al toro sin molestarlo, con la derecha a media altura y muy templado. Pero al bajarle la mano, el toro perdió las manos. Y desde ese momento, remiso, sin querer seguir la muleta que tomó a duras penas. En el intento al natural, tampoco quería el toro. Pero Manzanares sacó dos y el de pecho antes de buscar la igualada. Primeras noticias de Barcelona: Bien Juan Mora sin matar al primero. Muy buenos naturales  de José Tomás al segundo con dos orejas y petición de rabo. Saludos para Serafín Marín en el tercero.

El sexto chocó contra un burladero y se lastimó. Tuvo que ser devuelto. Soltaron un sobrero de Salvador Domecq, casi cinqueño, fino y cabezón. Otro con mal estilo. La tarde estaba gafada. O lo parecía hasta ese momento en que supimos más de Barcelona: Mora nada con el cuarto, Tomás pinchó en el quinto y Serafín dos orejas del sexto. Muy bien, divino Curro Javier en la brega. Vamos a ver si con este se puede ver bien a Manzanares. Enormes Juan José Trujillo y Luís Blázquez en palos. Esta cuadrilla merece un homenaje nacional. Música para los tres. Y la plaza en pie. Señores, ¡qué lujo!

Tan bien lidiado el toro, fue increíble que se le venciera tanto a Manzanares por el lado derecho. Llevaba un demonio dentro. Pero el alicantino se empeñó en su versión de valiente y poderoso. Hasta tragó un segundo gañafón y siguió en el mismo plan. Y un tercero. Y un cuarto. Y un quinto en el de pecho… Para matarlo bien, se puso más que difícil. Pero lo consiguió  con uno de sus cañonazos.

Finalmente, decir que si el lote de Curro Díaz hubiera caído en las manos de El Juli o de Manzanares, habrían salido por la Puerta del Príncipe con lo que, tanto en un caso como en otro, esta corrida también hubiera sido memorable. El dios de los toros suele ser así de injusto y caprichoso.  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. josem dice:

    el desaguisado ganadero no lo achacaría únicamente al Sr. Fraile, en la tele han dicho que se rechazaron 3 toros por falta de trapío, que visto lo que ha salido por chiqueros mejor que hubiesen pasado

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