2ª de la Feria de Otoño en Madrid. Asignaturas pendientes

Con lleno y  una muy floja y desigualmente noble corrida de Puerto de San Lorenzo, El Cid, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera pasaron examen otoñal en la primera plaza del mundo. Con distinta suerte y resultados aunque ninguno cortó oreja y ni siquiera dio una vuelta al ruedo. El Cid fue el más favorecido con un cuarto toro de gran clase al que toreó superiormente de capa y de muleta, pero pinchó. Castella suspendió con su mejor toro, el potable segundo. Y Miguel Ángel Perera, obtuvo notable con el manso y huidizo tercero, pero suspendió a espadas. Luego, con el también derrengado sobrero de Los Bayones, nada pudo hacer sino matarlo.

Madrid. Plaza de las Ventas. Viernes 30 de septiembre de 2011. Segunda de feria. Tarde veraniega con lleno. Cinco toros de Puerto de San Lorenzo, bien presentados y tan flojos como nobles en distintos grados. Muy flojo el primero. Muy noble y más entero el segundo. Manso, huidizo y rajado el también noble tercero. El cuarto tuvo clase para dar y tomar, ovacionado en el arrastre. Casi inválido y parado el quinto. Por devolución del sexto por derrengado, se corrió un terciado sobrero y también derrengado de Los Bayones de nulo juego.  El Cid (cobalto y oro): Buena estocada, silencio. Pinchazo y estocada caída, gran ovación con injustas discrepancias. Sebastián Castella (tabaco): Estocada caída trasera, silencio. Tres pinchazos, otro hondo caído y descabello, silencio.  Miguel Ángel Perera (grana y oro): Más de media estocada algo atravesada y cinco descabellos, aviso y silencio. Estocada casi entera, silencio.

Al llegar la Feria de Otoño en Las Ventas, los que comparecen tienen la ocasión de aprobar sus asignaturas pendientes. De las tres figuras que actuaron ayer, quien tenía más que resolver fue Sebastián Castella tras una campaña en franco declive. Para colmo, en esta misma plaza, había dejado escapar un gran triunfo con el mejor toro de la ganadería de sus apoderados, Alcurrucén, que fue el más destacado y premiado en la Feria de San Isidro. El Cid, por su parte, tendría que salvar su campaña al menos en el tono medio que ha venido sosteniendo. Y Miguel Ángel Perera, ratificar el nuevo gran momento que atraviesa.

Frío al salir como casi todos los del encaste Atanasio, algo derrengado de patas y manseando en varas nada más perder las manos el primer toro, fue protestado sin que el palco atendiera a los que quisieron devolverlo. Y es que era noble. Y El Cid, que lo sabía, tras tantearlo semigenuflexo con la derecha, se lo llevó casi a los medios para torearlo en redondo. Apenas pudo ni le dejaron. Tampoco con la izquierda. Su empeño irritó a muchos y decidió matarlo. Lo consiguió de certera estocada.

Buenas, lentas, armoniosas las verónicas y la media de El Cid en el cuarto que se picó solo. Las repitió mejoradas en el quite. Clase es lo que tuvo este toro pese a su justeza. El Cid lo aprovechó totalmente al natural como en sus mejores tiempos y, aunque no faltaron reticencias, en Las Ventas rugieron los olés que aumentaron en decibelios generalizados con los sensacionales y relajadísimos redondos que pegó. Trincheras, cambios, de pecho y ayudados por bajo finales. Pero pinchó en la suerte contraria y acertó con una baja en la natural. ¡Qué pena! Los muchos que habían ido a la corrida a ver lo mal que iban a estar los toreros, lo celebraron. Los demás, aplaudieron tibiamente. La actual afición de Madrid sigue siendo una mierda. Deberián haberle obligado a dar una vuelta al ruedo.   

Abanto y huidizo el segundo. También renqueante. Sebastián Castella cubrió el expediente en su saludo de capa. La amenaza de caídas desató la protesta nuevamente. Se picó y se banderilleó de puro trámite. Pitos al brindar Castella. El constante calamocheo del toro al embestir fue su principal inconveniente. El francés citó a distancia con la derecha y no mandó ni templó en todos los redondos ni en los de pecho. La tercera tanda le salió más limpia. Toro aprovechable en todo caso pese a su blandura. Muy corriente al natural. Y eso que dio muchos sin poder evitar que el toro fuera viniéndose abajo. Otra vez con la derecha, no pudo ser. Una caída trasera fue fulminante.

Muy feo de cara el quinto. Abanto y sin ninguna fuerza. Debieron devolverlo. Pero Castella se lo tuvo que tragar. Y, como estaba previsto, al tercer pase de tanteo, se cayó. Haciendo de tripas corazón, Sebastián intentó torearle. Pero tal y como anda últimamente, trasmitiendo más pena que gloria. Nada se le tomó en cuenta. Ni siquiera se enfadaron con él ni antes ni después de matar muy malamente. Mala cosa es que te ignoren. Suspendió el examen inapelablemente.

Con suerte o sin ella, a Sebastián Castella le espera su América. A ver si allí se reencuentra con su mejor ser y estar. Sea como fuere, está obligado a echarse para adelante en la feria de Quito, sobre todo después de la polémica epistolar que ha mantenido con el gran crítico de TVE, Federico Arnás, que acaba de responder con elegante contundencia a la muy agria misiva, al parecer escrita por terceros, que le envió el diestro francés sobre el problema que allá se ha creado al suprimirse la suerte suprema. La única manera que tiene Castella de saldar este feo asunto, así como los matadores españoles que han aceptado actuar en Iñaquito, es entrar a matar a los toros que les correspondan, se arme la que se arme. Total, todo terminará después de pasar unas horas en donde les lleven detenidos – no creo que se atreverán – y, si así lo hacen, el escandalazo internacional que se producirá será más que mayúsculo y, por supuesto, reparador de tan ridícula prohibición. Si no lo hicieran, lo promulgado en Ecuador se contagiará a todos los países taurinos de América.      

Con infinitamente más disposición y sitio encaró Miguel Ángel Perera al tercer toro que llegó pero no remató en tablas y se frenó en el capote del extremeño, saliendo suelto y, como sus hermanos, renqueante. Pero metía la cara por abajo en la excesiva brega a cargo del propio matador para llevarlo al caballo. Tras cumplir manseando, tampoco este toro se libró de las protestas. Templado quite por suaves delantales. En banderillas, empezó a galopar. Y a huir también. Perera intentó sujetarlo tras cada muletazo con la derecha – todos buenos pero aislados – y, aunque tardó en conseguirlo y no del todo, logró arrancar los primeros aplausos. Y tras una ya sensacional tanda ligada a dos de pecho, la primera ovación. Pero el toro no cesó de quererse ir, como tampoco Perera de querer quedarse, incluso al natural. Muy, muy por encima del toro anduvo Miguel Ángel. Cuando quiso terminar con el arrimón, el toro se rajó por completo. Pero, sin pestañear, lo hizo y de qué modo. Los tendidos venteños no lo tomaron en cuenta, pero tanto en Madrid como fuera, miles de aficionados lo vieron por televisión. Ligeramente atravesada la estocada, falló demasiado con el descabello. Devuelto el derrengado sexto toro, con el también derrengado y terciadito sobrero de los Bayones, no tuvo ninguna opción.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. josem dice:

    El Cid ha puesto en pie la plaza de madrid en su primera tanda con la derecha. Eso es muy difícil. Pero hoy día se pide la faena perfecta y matar al toro a la primera caiga donde caiga la espada. Y en ésto se diluyen grandes actuaciones; por ejemplo, los magníficos muletazos con la diestra del Cid caen en el olvido. Y como tampoco ha triunfado pasa despercibido el gran momento de Perera. Parte de la afición y prensa actuales están desvirtuando la fiesta porque se está generalizando la idea de que el toreo es algo fácil. Una gran faena con un pequeño bache antes era de 2 orejas, hoy parece que se te ha ido el toro. Hace falta una verdadera regeneración, el verdadero cáncer de la fiesta está dentro y no en los nacionalistas ni en los antitaurinos

  2. Marcos Vega dice:

    El Cid ayer volvió a ser el Cid, el torero que, le pese a quien pese, y parece que le pesa a muchos, mejor a hecho el toreo fundamental en los últimos años. Ayer, toreó de capa magníficamente; la media con la que remató la segunda tanda de verónicas, fue de escándalo. Ya en la faena, con la izquierda,maravilloso: dando distancia y ventajas al toro, agarrándolo adelante y rematando atrás, quedándose en el sitio y dejándola puesta, ligando… ; la primera tanda de redondos con la derecha, cumbre en intensidad y belleza, el remate de faena armonioso y bellísimo… En fin, volvió El Cid, pena que también volvió con la espada. Faena de dos orejas rotundas, pero fallando con la espada, de dos vueltas al ruedo.
    Perera, importante con el tercero y sin opción con el sexto bis.
    El público… De acuerdo contigo, Jose Antonio.
    También de acuerdo con Josem en cuanto a su valoración de parte del público y prensa. Sí, ese es el verdadero problema de la fiesta, sobre todo la prensa que tiene una labor informativa y debe tenerla hasta formativa… Uno lee algunas crónicas de lo sucedido ayer en otros portales “especializados” y en prensa y no puede por menos que sentir pena.
    Yo creo que el público, en su mayoría está desnortado. No sé, el fin de semana pasado en Sevilla, el único toro que se protestó en toda la Feria de San Miguel fue el cuarto de los del Pilar, el segundo de Curro Díaz. Bueno, era un manso de libro, muy mal lidiado en dos primeros tercios, pero al toro no le pasaba nada, y sin ambargo un amplio sector de la plaza pidió su devolución. Con lo que sale por chiqueros en la Maestranza un día sí y otro también y… ni pío.
    Menos mal que quedan portales como este y cronistas que saben de lo que hablan, tratan de ser honrados en sus crónicas y buscar la objetividad. Gracias por mantenerte ahí, José Antonio.
    ¡A ver hoy el mano a mano!
    Un saludo.

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