4ª de la temporada en Guadalajara (México). Taleguillas rotas y Silveti aprobado con honores

Eolo ausente, sin brizna de viento, la tarde invitaba a toros con un azulado cielo y fresco el clima, con el atractivo de la presentación como matador del retoño del bien recordado David, su hijo Diego Silveti…

Entrada de media con una corrida muy bien presentada de San José, conformada por ejemplares con trapío, romana y muy bien armados con astifinas defensas.  Toros hondos, con edad, como la afirmaron en sus comportamientos,  y acusando buena crianza, exhibiendo la importancia e imponencia que dan la seriedad y el cuajo, destacando tercero y sexto, ejemplares de gran nobleza, buen estilo y clase de la buena, el lote del joven Diego que fue el que sirvió, contrastando con los restantes muy deslucidos, que manifestaron descastamiento y carencia  de fuerzas, doblando las manos y varios cayendo, aún cuando fueron castigados con medida, partiéndoseles apenas el pelo para descongestionar, llegando a las muletas, dos sobre todo el lote de Castella, manifestando la defensa de la mansedumbre que es el sentido…

Dos hubo de “regalitos” de inválidos – cómo rodaban por la arena -, provenientes de Campo Real, sobrantes de la mansada que trajo el hierro de marras la semana anterior – como limpia de corrales -, que inconcebiblemente fueron aceptados por las tolerantes e ineptas autoridades, tratándose de dos reses ausentes del decoro más mínimo cuando: ¡entérense juez, asesor y veterinarios, que reglamentariamente los sobreros deben de llenar los mismos requisitos de los de lidia ordinaria..!

¡Y qué falta de sensibilidad para aceptar los bovinos intrascendentes, cuando la corrida había revestido, con auténticos toros, repito, la trascendencia e importancia del nivel que para una plaza como Guadalajara debe de haber..!  ¡Entérense, que sí..!  ¡Entérense..!

Ignacio Garibay ha dejado de cuenta nueva constancia de su buena disposición, voluntad y empeño tratando de agradar a lo largo de toda su larga, muy larga, larguísima actuación, como también de los defectos que continua sin corregir al estar fuera de cacho desde el cite mismo, sin cruzarse nunca al pitón contrario lo que le resulta su ya característico toreo a distancia, despegado y en abuso del pico de la zarga, en demasiadas ventajas que le van a contra.  Si a eso se añade lo deficiente que sigue con los aceros, al quedarse en la cara sin pasarse en el embroque, los pinchazos y las estocadas defectuosas siguen como remate de sus faenas.

Con su primero estuvo en profesional pero sin lucir terminando de tres pinchazos, casi entera muy tendida y un golpe con la corta de descabellar para silencio; para con el cuarto algunos momentos aislados rematando con dos viajes pinchando y tres cuartos también tendida.

Con el primer sobrero que más lástima daba que emoción, con una embestida de vaca vieja, se acomodó Ignacio en su papel de enfermero con una labor más larga que una cuaresma sin pan, llevándose una voltereta sin más que lamentar que la taleguilla rota, impactando al público sensiblero que tras de meter la hoja en media tendenciosa, los del palco se soltaron con una orejita tranquera muy pitada por el sector de aficionados.  Creo que Garibay toca su techo cuando ya son varias temporadas sin superación mayor.

Sebastián Castella corrió con el hueso del encierro.  Sus enemigos medían, sentían y para nada podía la figura gala confiarse.  Se salvó providencialmente de la cornada al ser empitonado quedándole tan solo el punto de la taleguilla de la pierna derecha roto desde el muslo a la rodilla, pero sin herida, afortunadamente, qué lamentar.  Sin conseguir lucimiento, también regaló el segundo sobrero de Campo Real, un becerrete achivado que le partió la ma… jestuosidad al coso, exhibiendo la incapacidad e ineptitud de los integrantes de la “autoridad “.  Con esta res Castella se dio en una faena de prolongada duración, cuidando que no se le cayera el burel haciendo gala de recursos, oficio y técnica empleándose en toreo por los dos lados y con ambas manos finiquitando con estocada entera traserilla, — mucho tardó en doblar cuando incomprensiblemente retardó el recurso válido de sacar la espada ya que estaba amorcillado, escuchando un aviso, para que se le premiara con las dos orejas reafirmando su aceptación ante el público tapatío.

Lo mejor ha sido la presentación del chaval Silveti, quien con el sello y muchos detalles que hacen recordar a mi buen amigo David, haciéndose en España, asimilando muy buena escuela en un aprendizaje con gran dedicación, ha iniciado con el pie derecho su proyección como doctor en tauromaquia, con la cualidad grande de que transmite…  Que llega…  Que gusta al público porque él asimismo se gusta también.

Su buen corte de torero dentro de una estética de formas elegantes y de ritmo y hondura e, insisto, llevándose el mejor lote, se metió a la gente al bolsillo.  En el tercero, luego de un quite providencial que hizo Fermín Quirós – desde aquí le vuelvo a tocar las palmas a éste torero de plata, auténtico subalterno de lujo -, a un compañero banderillero caído y a merced del toro, Diego se dio en una faena derechista con muletazos que fuerte se le corearon.  Al intentar un forzado cambiado por la espalda como remate, resultó enganchado también con el bordado de la taleguilla roto.  Manoletinas de cierre y a cobrar tres cuartos desviada y tendida recibiendo un aviso al descabellar al segundo intento para salir a recibir la ovación.  Empero…

Supo lancear a la verónica con recorte para seguir echándose el capote a la espalda con un quite muy ceñido por gaoneras que le valió los aplausos y…  Y vendría la faena grande desbordando su expresión y haciendo gala de sitio y cadencia en dos cambiados por la espalda de inicio, siguiendo con series de ayudados por abajo con la diestra muy reunido, acompañando, sintiéndose, templando, mandando y ligando para rematar con torería y sabor.  No se empleó por el izquierdo al natural, aunque siempre hay que insistir para dejar ver la condición del astado,  siguiendo por el derecho con medios pases de la firma y de trinchera con aroma en una labor con estructura, con trazo y buen gusto para, cuando el morito le pidió la muerte, perfilándose en corto y por derecho volcándose por sobre del morrillo sin desviar la vista, sepultar la hoja en los rubios y ganarse, aquí sí, los dos trofeos a toda ley.

Grata, muy grata, gratísima impresión de este Diego Silveti que hace concebir esperanzas para otra figura del toreo que tanta falta hace en el hoy.  ¿Cuándo le veremos de nuevo..?  Guadalajara lo aprobó con honores…

Correo electrónico: francisco@baruqui.com

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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