2ª del Señor de los Milagros en Lima (Perú). Viva España desde el más lejano confín taurino del mundo

Iván Fandiño salió a hombros al sumar dos orejas concedidas sin petición mayoritaria frente al mejor lote de una en su mayoría amoruchada y muy desigualmente presentada corrida colombiana de San Esteban de Ovejas. El éxito numérico del diestro vasco lo obtuvo frente a dos toros, tercero y sexto, bravucones y francamente manejables aunque incompletos que trasmitieron mucho por su movilidad. Fandiño estuvo a tope de ganas y llevó a cabo dos faenas emocionantes aunque sin conseguir acoplarse totalmente y, por consiguiente, de traza desigual. César Jiménez estuvo muy torero y por encima de su mal lote, sobre todo del primer toro del que debió cortar una oreja que el público no solicitó por incomprensiblemente frío con el de Fuenlabrada. El local Juan Carlos Cubas no pudo dar un solo pase al peligrosísimo primer toro y, por falto de sitio, no consiguió aquietarse con el menos malo cuarto. Se cubrieron dos tercios de entrada en tarde soleada y fresca. Los españoles presentes celebraron ostensiblemente el triunfo electoral del Partido Popular a medida que fueron recibiendo noticias telefónicas desde la Madre Patria.        

Lima (Perú). Plaza de Acho. Domingo 20 de noviembre de 2011. Segunda de feria. Tarde soleada y fresca con dos tercios de entrada muy repartidos. Seis toros de San Esteban de Ovejas desigualmente presentados y, salvo el quinto, de escaso trapío. Dieron mal juego en distintos grados de mansedumbre y manejabilidad. Por más aprovechable destacó el más bonito jabonero tercero que, bravucón, terminó rompiendo a muy noble y repetidor  por lado derecho. También se dejó por el lado derecho el asimismo bravucón sexto, pero sin ninguna clase. César Jiménez (cobalto y oro): Media estocada, gran ovación. Estocada trasera, ovación. Juan Caros Cubas (grana y oro): Estocada baja muy habilidosa, silencio tras algunos pitos injustos. Pinchazo, estocada baja, otro pinchazo, estocada y cuatro descabellos, aviso y pitos. Iván Fandiño (lila y oro): Pinchazo y estocada caída, oreja sin petición mayoritaria. Estocada, oreja sin petición mayoritaria, oreja. Salió a hombros.

Aunque la corrida está suficientemente comentada y resumida en la entradilla, no el progresivo y creciente entusiasmo que provocaron las sucesivas noticias que, vía telefónica, fueron llegando desde España mientras trascurrió el festejo. Nada más finalizar el paseíllo, supimos los primeros resultados electorales mediante encuesta. Pero mediada la corrida, y al confirmarse el gran y definitivo triunfo del PP y la inapelable derrota del socialismo, muchos españoles y no pocos peruanos presentes en la histórica plaza, nos abrazamos henchidos de felicidad. No fue para menos. 

Esta gran alegría, ajena por completo a lo sucedido en la plaza de Acho, apenas nos compensó de los pobres resultados artísticos del festejo y, sobremanera, del incomprensible comportamiento de gran parte del público limeño, ayer incapaz de distinguir lo bueno de lo mediocre ni de separar el grano de la paja. Lo peor, sin embargo, fue que el palco presidencial se sumó al dislate, concediendo orejas sin petición mayoritaria. Algo que jamás debería ocurrir en un escenario de categoría como siempre fue la más que bicentenaria plaza limeña.

Sobre cuales fueron las razones que tuvo el Presidente, acá llamado Juez, para regalar los despojos se habló mucho después de la corrida entre no pocos aficionados conscientes, como también de por qué cuantos no sacaron sus pañuelos blancos – que fueron muchos -, no protestaron por semejante arbitrariedad, ni intentaron impedir que el diestro favorecido diera la vuelta al ruedo exhibiendo los trofeos. Esto jamás lo habíamos visto en Lima aunque sí otras cosas muy extrañas como las que acontecieron el año pasado cuando un presidente devolvió sin motivo alguno un excelente toro de Roberto Puga que debió lidiar y matar Enrique Ponce que hacerlo frente a un sobrero bastante peor de otra ganadería colombiana como los de ayer. Esta digamos colombización de las presidencias de la plaza tenida por la más prestigiosa de América hay que cortarla de raíz so pena de perder su reconocida categoría.      

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Pedro Abad-Schuster Pedro Abad-Schuster dice:

    Fandiño torerazo, Cubas desdibujado, Jiménez ovación.Con tres quintos de entrada, y ambientazo con sol, el domingo 20 de noviembre de 2011 asistimos a una auténtica tarde para aficionados con el peligro rondando en la Plaza de Acho, ya en la mitad de la Feria del Señor de los Milagros de Lima, Perú. La corrida de esta tarde, bien presentada, no la torean las figuras. Los toros de hoy de San Esteban de Ovejas no fueron de dulce, ni fueron toros artistas como los mexicanos; éstos tuvieron peligro, presentaron problemas y pusieron a cada torero en su sitio. Lo que vale en la vida es algo muy simple: la realidad. Al final fueron dos orejas para un muy serio Iván Fandiño, (una en cada uno de su lote). Y el madrileño César Jiménez ovacionado en su primero y silencio en el otro. Juan Carlos Cubas, el de la tierra, abroncado en el quinto, luego de abreviar con su primero, un infumable que no tenía un solo pase. De la corrida, dos toros fueron enrazados: el bravo 3ro. para la primera oreja de Fandiño; y el 5to, el de mayor peso y volumen de la tarde, quizás el toro de mayor seriedad y trapío que haya enfrentado el peruano Juan Carlos Cubas en toda su carrera. Con él, el huancaíno no apostó, ni quiso arriesgar, ni lo pudo lidiar, fue simplemente sobrepasado, exceptuando un par de series muy firme y quieto. Demoró con el estoque. César Jiménez (de lila y oro), enfrentó a “Brasil” de 456 kilos, gazapón, que rehuía la vara, saliendo con la cara alta luego de picado. Mejoró su condición por los buenos capotes de los subalternos y buenos pares de banderillas. Silencio absoluto, expectante, de la afición más seria de América para ver al torero que ya ha saboreado el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros. De inicio, el toro tenía embestida poco clara, y se le iba al cuerpo al final de los muletazos. Trasteo superior y valiente de César Jiménez, en el mejor momento de su carrera. Logra dos series ligadas por la derecha, con el toro metiendo bien la cabeza y el público disfrutando la mejora en la condición del animal. Por la izquierda lo intentó, pero se descomponía, con peligro sordo. Cinco derechazos cumbre del madrileño y empezó a sonar Silverio Pérez. Más olés del respetable en series de corta duración por la derecha. Lo intenta sin éxito por naturales. Logra media, para ovación de toda la plaza, merecía la oreja. Con el cuarto de la tarde, “Arte” de 472 kilos, de preciosa lámina, que iba de largo en los lances de tanteo, resultó un manso deslucido que huyó todo el tiempo. Buen puyazo y sale suelto denotando su falta de raza. Ceñido quite por chicuelinas del peruano Cubas. El toro acudió pronto a los lances de Jiménez flexionando la pierna, desarma al torero, y ya fue imposible sujetarlo en los intentos de series cortas y deslucidas, con el toro defendiéndose. El torero español, sin embargo es aplaudido cuando lo lidia en los medios y se lo trae toreado en una serie templada que será recordada. Estoconazo y pinchazo, silencio al torero. Buena y digna actuación del madrileño, venía de triunfar en Guadalajara, México.
    El peruano Juan Carlos Cubas (de grana y oro), hoy en términos generales estuvo desconocido. Venía de una cornada el año pasado con esta misma ganadería. El segundo de la tarde, “Zancudo” de 459 kilos, negro bajito con mansedumbre, sin un solo pase. Acudió con fuerza y peligro a los capotes, desarmando al matador y a los de plata. Rehuyó los caballos hasta en tres oportunidades, luego largo puyazo y gran tercer par de Dennis Castillo. Brindis a los médicos que lo curaron el año pasado, es notorio que psicológicamente no se ha recuperado. Con la muleta el toro fue imposible, sin un solo pase para hacer el toreo, iba al cuerpo del torero, y así lo entendió el huancaíno, el toro fue el garbanzo de la corrida. Lo cazó en estocada efectiva. Silencio. Pitos en el arrastre.Con el quinto para Cubas, “Iluminado” con 591 kilos, un toro aplaudido de salida, de gran presencia y trapío, enrazado. Lo recibe con 4 lances a la verónica de buena factura, el toro embestía pronto, humillando, con recorrido. Desarrolló transmisión, exigente, con peligro. Un toro así te agarra y te parte y más si tienes la contextura física del peruano. Buen puyazo de David de la Barra y dos enormes pares de banderillas de la cuadrilla. Brindis al respetable, pero hoy ese mismo público aficionado, que espera la Feria de Lima cada año, y al que no se le puede engañar, ha coreado a todo pulmón el “toro, toro”, en una faena en que el peruano se ha visto sobrepasado, sin confiarse, sin lidiarlo, ni nada. Había que arriesgar, sí Juan Carlos, eso es el toreo, someter al toro, enfrentarse a él, jugarse la vida. Esto es de largo aliento, pero allí están David Mora y Iván Fandiño, ambos vienen de cornadas serias en su año cumbre. Hoy Cubas, exceptuando dos o tres series muy reunido, quieto y con voluntad, no entendió al torazo, no se confió, ni acopló, falto de recursos. Desacertado con los aceros. Bronca. Iván Fandiño (de lila y oro), con el tercero de la tarde, un jabonero “Elenco” de 505 kilos, cuatro verónicas de buen corte sin probar, los olés que se escucharon ya hacían presagiar el notable triunfo que iba a obtener en la tarde. El toro fue exigente, con genio, tuvo emoción, pero le faltó clase. Estatuarios desde los medios, dándole tiempo y distancias, lo sometió por abajo con muletazos de calidad en series contundentes, con hondura, mando y buen gusto, por el izquierdo el toro no rompió, pinchazo y soberbia estocada. Oreja. Aplausos en el arrastre. El sexto, “Camino”, de 557 kilos, un toro difícil con mucha exigencia, apostó fuerte Iván Fandiño, 4 pases cambiados de inicio, en faena estructurada por la derecha, actuación con poder, dominio, claridad de ideas. Hoy Fandiño se ha impuesto con firmeza, raza, arriesgando la cornada. Series profundas y ajustadas por la derecha, para estocadón y descabello. Oreja y salida a hombros. Para el próximo domingo 27, el maestro valenciano Enrique Ponce, Sebastián Castella y Miguel Angel Perera, tres ganadores de Escapularios, frente a seis de Roberto Puga, que lidia desde 1989 en Acho, ganador de varios Escapularios de Plata.

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