5ª de feria en Cali (Colombia). ¡Olé por los toreros buenos: Iván Fandiño! Oreja que pudieron ser dos.

Pedro Abad-Schuster

Cuando no hay toro en el ruedo no hay espectáculo posible. Impresionante mansada de Ambaló, que es una ganadería de comportamiento manso en tientas y corridas, pero que la Fundación de Cali  sigue programando, a expensas del abonado que sostiene el espectáculo.

Escasas 6000 personas salieron defraudados, pero en la noche casi llenaron la plaza en el Festival en honor de la Virgen de La Macarena, la virgen de los toreros. La corrida esta tarde no embistió, a pesar de acudir a los caballos. Los herederos de don Pepe Estela trajeron seis “regalitos”, con condiciones y  comportamiento decepcionante, peligrosos, rajados. De hechuras, inválidos o ciegos unos, otros altos, serios, largos, bajos o anovillados. El primero: sin opciones, con peligro. Segundo: anovillado, feo, de embestida incómoda, pitado. Tercero: distraído, descastado (para Fandiño). Cuarto: manso con dificultades visuales, cogió a Manrique, dándole un golpe fortísimo con la pala en costillas y abdomen, lo mandó a la enfermería con posible fractura de costillas. Quinto: manso, desrazado, pitado. Sexto: algo se dejó por el medio potable pitón derecho, se rajó al final, pitado.

Quizás ni Pepe Manrique (de berenjena y azabache) cogido por el cuarto, ni Ramsés Ruiz (de grana y oro) haciendo un esfuerzo vano, aparecerán en los carteles el próximo año. Pero las alianzas estratégicas existen entre los inversionistas, en este caso empresa y ganaderos. Por ello, no sería raro que estos mismos toros sigan siendo anunciados. Sin embargo, hay otras ganaderías como las peruanas de Roberto Puga o Montegrande, o como las colombianas de Mondoñedo o San Esteban de Ovejas, que bien pueden ser programadas.

Iván Fandiño (de nazareno y oro) fue quien salvó la tarde con su empaque y calidad torera. Con el tercero, de 464 kilos, con cuajo, enmorrilado, puesto de pitones, bonita la tercera verónica de recibo, sin acomodarse. Bien colocada la vara de Luisín, serie de tafalleras muy quietas (creación de Armillita). Fandiño lo toreó a su aire, con categoría, le valen todos los toros. El animal se quería ir, sin transmisión, manso. Series muy cortas, para meterlo a la muleta. Lo cambia de terrenos, suena el pasodoble, toreo lento de muleta cosida a los pitones. El toro embestía más cerca a los medios, y Fandiño seguía ligado y profundo. Finaliza por manoletinas, para entera y oreja. Con el sexto, de 470 kilos, de aceptable presencia, sin emplearse en el capote, Luisín lo castiga suavemente. El toro apenas metía la cabeza, se frenaba. Fandiño inició por doblones para darle recorrido. Por la izquierda la embestida era  irregular. Por la derecha le cogió la distancia con muletazos acompasados de mano baja, Fandiño consintiéndolo, el toro corto en la tercera embestida, sin la bravura para resistir largos muletazos. Meritoria faena de un profesional muy técnico, torero caro, serio, poderoso. Faena que no se merecía este ejemplar. Estocada y descabello. Ovacionado.

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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