10ª de la Temporada Grande en La México. Volvió el toreo de arte con Perico Capea y José Mauricio

Jardinero de San Mateo

Décima   corrida de la temporada.  Un tercio en localidades bajas. Tarde soleada, ventosa y fría. Seis toros de LA ESTANCIA (Guanajuato). Un encierro  muy aceptablemente presentado, bravo, salvo el quinto Y y uno de bandera.    Pesos 525, 490, 512, 472, 517,470, 470    Kilos. PEDRO MOYA “EL CAPEA” (salmón y oro): aplausos/saludo al tercio/ovación. FERMIN RIVERA (tabaco y oro): silencio/aviso y pitos. JOSÉ MAURICIO: (berenjena y oro): oreja/vuelta al ruedo.

En la taurina ciudad de Tlaxcala se realizará el Coloquio Internacional “La Fiesta de los Toros: Un Patrimonio Inmaterial Compartido” los días 17 a 19 de enero próximos.  Bajo tres ejes de reflexión trabajarán seis mesas, “Los componentes culturales de la Tauromaquia y Aporte ecológico de las ganaderías bravas”, “Realidad actual de la corrida de toros y la evolución deseable en las sociedades modernas” y “Eventual reconocimiento institucional de la fiesta de los toros como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad por la UNESCO, en pro de su salvaguarda”.  Entre los ponentes de cinco países: Francia, España, Venezuela, Ecuador y México.

El propósito principal del evento es el intercambio de opiniones de personas profundamente ligadas a la tauromaquia que permitan fundamentar una defensa de la fiesta brava y convertirla en elemento a la candidatura para que la UNESCO la declare Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.  Desde 2003 existe una Convención de la UNESCO sobre dicho patrimonio y en 2009 se realizó el primer evento en Sevilla y ahora se dará un paso sólido en este encuentro hacia esta  iniciativa.

Creemos que la fiesta de los toros hoy no se enfrenta ni remotamente a un solo enemigo “encapuchado, afeminado y además disfrazado de toro”, como lo hemos constatado en plazas de los dos continentes, no, la responsabilidad radica en todos los sectores de la fiesta, cada uno de ellos, empresarios, ganaderos, cronistas, toreros, aficionados, autoridades, prensa, radio y televisión, todos en diferente grado, por supuesto, han incidido en el colapso de la fiesta. No es hora de hacer acusaciones asomándonos temerosos a  la bardita con el índice acusatorio a ese puñado  de personas que tienen sus argumentos. No, se trata de hacer un ejercicio de introspección profunda para que todos reconozcamos nuestros pecados que han ido situando a la fiesta tristemente en la puerta del cementerio general.   Como el planeta de los toros se compone por lo menos de cinco países latinoamericanos y tres europeos, el intercambio de experiencias y de acciones tomadas  que han resultado eficaces es indispensable.  Invitamos a todos los sectores aludidos para que se hagan representar en este evento, así como el próximo domingo en el Hotel Presidente de la capital, donde se encadenarán seis estaciones de radio de cobertura nacional en pos de manifestar una enérgica defensa de la fiesta, promovida por Heriberto Murrieta y Alejandro Silveti.  Tantas veces en España y con exactitud en Barcelona se dijo y viene como anillo al dedo el dicho proveniente de la madre de un rey moro al caer Granada: “No lloremos como mujeres lo que no supimos defender como hombres”.  Es este el momento señores aficionados de la República.

Ahora vamos a una tarde donde saltó la liebre. El cartel en el papel era barato, el sol brillaba en una tarde fría y ventosa en la que acudió más público del acostumbrado, es decir, había hoy más personas que botellas de alcohol circulando.  En el biombo, un  i n v i d e n t e  que no sabe que la estocada certera y en lo alto es la que corta orejas cuando ocurre en el primer intento, generalmente.  Este zopenco otorgó una a José Mauricio que se fue en banda en el primer intento y dejó después una entera desprendida y trasera que por la ausencia de vista fue obsequiada  la única oreja del festejo como regalo de reyes al joven resurrecto que tiene que trabajar mucho con la tizona.

Perico Capea, que ya no es tan joven, se dio cuenta acertadamente de que en España no iba a emular a su padre y por tanto se ha quedado a vivir entre nosotros, lo que sin duda es grato.  Allá sólo toreo en el 2011 cinco corridas, pero aquí es parte de carteles de corridas formales y de charlotadas.  Esta vez quiza porque su padre ya no estaba en el callejón sino en barrera y callado, destapó el pomo de las esencias.  A su primero “Carrovejas”, negro, zaino, delantero,  lo recibió con larga cambiada de rodillas, el toro recargó y empezó a armar ruido con chicuelinas y una rebolera.  La res sólo tenía un lado y Pedro se afinó entendiendo rápidamente al animal y le instrumentó largos derechazos, remates con el de pecho y algunos excelentes pases en redondo.  El toro se vino abajo y alcanzó a instrumentarle dosantinas en una faena que tuvo  cabeza y técnica, pero pinchó y sólo recibió aplausos.  En su segundo, “Albariño” un novillin, cárdeno, bragado, delantero, bonito de estampa, hizo lo mejor de su tarde ante un manso que se fue a tablas y gazapeaba y que fue duramente castigado.  Se dobló con mucho arte y al terreno del animal fue Perico y allí, con mano baja, pecho erguido, templadito ligó espléndidos derechazos que despertaron al cotarro.  Volvió con la derecha y parecía que veíamos a su padre con “Samurai”.  Ahora usa la cabeza y organiza su lidia, una vitolina, una dosantina y siguió con la derecha instrumentando soberbios pases al animal que mostró calidad.  Se regordeó de su arte en varios redondos y circulares invertidos y aprovechó hasta la última gota de fuerza del toro mexicano que tan bien conoce. Desafortunadamente pinchó y después dejó una entera trasera y tendida por lo que se limitó a un saludo al tercio.  Como ya se ha mexicanizado, obsequió el séptimo cajón “Kerubiel”, cárdeno claro, nevado, al que recibió de rodillas.  Se vio muy bien en chicuelinas, una tafallera y otra rebolera.  Sus pases por el derecho fueron pausados y de excelente trazo, y una serie fue fenomenal, la gente le respondió pero cuando tenía, ahora sí la oreja justificada, pinchó para recibir sólo una ovación. Aquí hay una carta para repetir.

José Mauricio, el otro triunfador, se enfrentó primero a “Fuentespina”, un cárdeno, nevado, caribello, bragado que como el quinto, fueron los más malos de un encierro que tuvo un toro de bandera.  Acusó mal estilo el toro, amarrado en el piso y se presagiaba lo peor en el tercio de banderillas, pero el toro al no ser castigado lo suficiente y aún con la cabeza arriba, se entregó en el último tercio, donde el capitalino mostró voluntad y aguante.  Bellos sus trazos en el circular y en el de pecho.  Mató con la estocada? que menciono y después del obsequio vaciló y entregó la oreja al peonaje y la gente –ausentes muchos aficionados- se dividieron entre pitos y aplausos.  Lo mejor vino con el sexto “Piamonte”, un berrendo en negro, calcetero y delantero.  El joven le dio buenos lances con la capa ante un toro que apuntaba grandes cosas, especialmente por el lado derecho. Recordó su escuela y su clase y se mostró como buen artista, toreando lento, abajo y en redondo.  La gente que lo quiere lo reconoció.  Toro y torero armaron un enorme alboroto.  Por allí se vió una arrucina muy ajustada y los bobos pidieron el indulto.  Se equivocó al tratar matar recibiendo, que no lo sabe hacer  pinchó, lavó con unas manoletinas, pero volvió a dejar el estoque perpendicular y desprendido.  Hubo un aviso y él salió al tercio mientras que al toro se le daba arrastre lento.

El jóven Fermín Rivera, que tanto entusiasmo despertó en su presentación, volvió ante “Vino de Piedra”, negro, bragado, delantero, que fue bien castigado.  Se mostró pinturero con la capa y le molestaba el aire, sin embargo al toro, que no rompió del todo, le dio excelentes tandas de derechazos que era el lado del animal, con solera y arte y dio muestras de gran voluntad, pero falló con el estoque y recibió algunos aplausos al concluir. Con el quinto, “Alión”, cárdeno obscuro, salpicado delantero,  el lunar del encierro, muy poco pudo hacer ante la aspereza y la falta de clase del burel.  El tampoco le encontró la distancia y algunos pensaron que los pronósticos anteriores eran excedidos.  Mató al volapié con una entera trasera y recibió un aviso. 

Seguramente, conforme los domingos avancen las cosas mejorarán, aunque el próximo no apunta nada halagüeño con Ortega, Ochoa y Angelino.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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