Televisados y en abierto

Domingo Delgado de la Cámara         

Como teníamos pocos problemas que resolver, ahora los toreros se apuntan a una agencia de futbolistas y tenemos un problema nuevo. Precisamente ahora, con una crisis económica espantosa y con los enemigos atacando en todos los frentes. Ahora, que lo aconsejable sería la tranquilidad y la celebración de la temporada sin sobresaltos, estamos envueltos en la incertidumbre de qué va a pasar. Dijo el sabio que, en tiempo de crisis, mejor no hacer cambios.  Pero claro, los toreros no saben quién fue Romanones…

En este asunto de la Televisión, los toreros tienen muy presente a José Tomás, observan con envidia los inmensos réditos que ha obtenido el de Galapagar no dejándose televisar.  Mientras ellos veían como su cartel menguaba conforme los televisaban más y más, notaban cómo el cartel de José Tomás crecía como la espuma, envuelto en misterio y expectación. La táctica de José Tomás ha sido muy rentable para él, pero a la larga es nefasta para el conjunto de la Fiesta, que necesita de la Televisión para sobrevivir en el futuro. No televisar las corridas es un suicidio a largo plazo, pues lo que no sale en Televisión actualmente, es como si no existiera… Y se hace imposible la captación de nuevos aficionados.

Es comprensible el enfado de los toreros por la repetición indiscriminada de sus actuaciones. Supone un abuso que debe ser cortado de raíz. Pero deben ser conscientes de que es imprescindible para el futuro de la Fiesta la retransmisión de sus actuaciones en las principales ferias. Ahora mismo sería inconcebible que el Barça y el Madrid no fuesen televisados en sus comparecencias en la Champions. Por tanto, actitudes díscolas y egoístas como la de José  Tomás, no deben ser toleradas en el futuro, pues supone la marginalización de la Fiesta.  Por ello urge crear una Federación Taurina igual que las deportivas, que vele por el bien común e imponga una disciplina a las partes interesadas. La primera tarea de esta Federación sería precisamente una inteligente política televisiva, impuesta a todas las partes afectadas, sin excepciones ni privilegios.

El dinero es una de las causas claves del follón. El canal monopolista de pago, parece que cumple con sus compromisos económicos tarde, mal y escuetamente. Eso es lo que se rumorea… También parece que es una jugada para defenderse de la gran patronal empresarial, que quiere esclavos sumisos y mal pagados. Y de paso, para quitar de su posición de privilegio al santón del canal monopolista. Luchas intestinas. Luchas de poder… Las figuras quieren mandar en la fiesta, cosa más lógica que el mando de la patronal o el mando de Molés. Nadie contempla que manden los aficionados, como sería justo y razonable…

A pesar de la verborrea inacabable y los sesgadísimos comentarios, los aficionados están encantados con que se televisen todas las ferias de Primera por el Plus. Eso está muy bien y debe continuar. Pero no debemos, no podemos conformarnos con sólo eso. El Plus es un canal de pago destinado a los aficionados. Tienes que abonarte y pagar, por ello estas retransmisiones no captan nuevos espectadores. El reto es conseguir que las corridas más atractivas sean televisadas en abierto por las principales cadenas de televisión. Conseguir que en los telediarios se informe de la actualidad taurina como se hace con los deportes. Lograr programas taurinos en todas las cadenas. Ese es el reto. Las retransmisiones del Plus son una merendola en una corrala de vecinos, no trascienden al común de la sociedad.  Y lo que hay que conseguir es que toda esa gente que vive de espaldas a la fiesta y lo ignora todo de los toros se aficione. Y esto sólo se consigue televisando en abierto lo mejor.

Este debe ser el objetivo: televisar en abierto. Convencer a las televisiones generalistas de que la Fiesta es un producto que merece la pena. Y el Plus que siga televisando, pero no en régimen de monopolio como hasta ahora ha venido haciendo. Está comprobado que los monopolios son nefastos y la competencia saludable. Esta no es la excepción. Y en cuanto al tema de los dineros…Yo diría a las partes implicadas que en estos momentos deben ser generosos. Si se enrocan en sus intereses haciendo imposible que se televisen los festejos, podemos perder nuestra última oportunidad. Porque como no hagamos una nueva generación de aficionados, dentro de treinta años no quedará nada. Además, con los tiempos que corren, no puede encarecerse más un espectáculo ya caro de por sí. ¿Televisión? Desde luego, pero ofreciendo las mejores corridas y en abierto.       

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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