13ª de la Temporada Grande en La México. Festejo invernal, antipático, desalentador…

El aperitivo de lujo previo a las dos corridas con las que el próximo fin de semana se celebrará el LXVI aniversario de la Monumental de Insurgentes, no pudo salir peor pese a la buena entrada aunque sin llegar al siempre apetecido lleno y a la presencia de El Juli a quien, por la cogida que sufrió Juan Pablo Sánchez cuando mediaba la que estaba siendo con mucho la mejor faena de la tarde, le cupo matar tres toros a cada cual peor de la ganadería de Fernando de la Mora. Sin suerte alguna el madrileño, salvo el valentísimo final de su labor muletera frente al segundo toro y un par de vistosos quites con el capote, su actuación resultó increíblemente irresoluta y garrafal con los aceros. Tal cual Zotoluco que no solo anduvo pésimo con la espada, también insufrible y hasta inaguantable por absolutamente falto de sitio y ostensiblemente desconfiado. El ya muy veterano matador azteca dejó escapar el noble primer toro que, con el también bonancible tercero, fueron los dos únicos aprovechables de un desigual lote en el que predominaron las reses anovilladas y sin trapío. Claro que, la cornada que sufrió Juan Pablo Sánchez, tapó la insignificancia del ganado. La frialdad del clima y la lluvia que arreció al final de la corrida, también contribuyeron a lo antipático que resultó el espectáculo.   

México D.F. Plaza Monumental. Domingo 29 de enero de 2012. Decimotercera de la Temporada Grande. Tarde muy fresca, nublada, con viento y finalmente lluviosa. Casi lleno en los tendidos numerados y floja entrada en los generales. Uno 30.0000 espectadores. Seis toros de Fernando de la Mora, desigual y en su mayoría muy pobremente presentados. Salvo el que abrió plaza y el tercero, que resultaron muy nobles, deslucidísimos por faltos de fuerza y de raza cuando no con peligro como los dos últimos. Eulalio López Zotoluco (grosella y oro): Dos pinchazos y estocada baja, piadoso silencio. Pinchazo y estocada baja, silencio. El Juli (burdeos y oro): Tres pinchazos y estocada, gran ovación. Pinchazo y bajonazo trasero, división de opiniones. Juan Pablo Sánchez (negro y oro): Tras sufrir una cornada en la pierna izquierda intentó matar sin lograrlo en dos infructuosas agresiones, la segunda saliendo prendido malamente aunque sin consecuencias. Zotoluco finiquitó al toro de pinchazo y cinco descabellos.

Sobre el desarrollo de esta corrida, solo merece la pena destacar la estupenda impresión que causó el nuevo matador mexicano Juan Pablo Sánchez gracias a su inconclusa faena al tercer toro de la tarde. Sin duda, lo mejor que vimos anteayer en el gigantesco escenario de la capital azteca. El natural sentido del temple de Sánchez, su buen gusto y una manera de torear técnicamente en la que adivinamos las enseñanzas recibidas por Pablo Lozano – este torero se está formando intensísimamente en los campos de la gran familia toledana -, sobresalió y nos gratificó hasta que, por un descuido al intentar torear con la izquierda después de haberlo bordado por redondos, resultó alcanzado y corneado en una pierna, lo que no le importó para seguir toreando muy bien en medio del admirado fervor de los espectadores mientras el torero sangraba abundantemente. Una segunda cogida al entrar a matar por segunda vez, tanto o más dramática que la anterior aunque por fortuna sin más consecuencias que el susto librado gracias a expuesto auxilio de El Juli, provocó la emoción del respetable que ovacionó fuertemente al torero cuando se lo llevaron a la enfermería.

En el polo opuesto, el petardo que pegó Zotoluco por incapaz de aprovechar como mereció el toro que abrió plaza. Y ello con el favor incondicional de su púbico que jaleó como si fueran sublimes los muletazos templados que el azteca recetó con la muleta retrasada en los cites y siempre por las afueras. Frente al cuarto toro, muy tardo y desrazado, su actuación resultó tan premiosa como desesperante.

En cuanto a El juli, decir que en esta ocasión tuvo todo en contra. La climatología adversa, los toros que le correspondieron – los peores del envío con gran diferencia –, su falta de sitio con la espada y hasta su misma actitud, que no aptitud, pues hasta llegó a encararse con el sector del púbico que, injustamente, recriminó lo que estaba o, mejor dicho, no estaba logrando con su segundo oponente. Un animal que le amagó de cogida en varias ocasiones. Por desgracia, tampoco valió nada sino todo lo contrario el toro que mató en sexto por la cogida de Juan Pablo Sánchez. Otro regalito con el que Julián se pasó de querer sin poder sacar nada en limpio. De su mejor haber, quedó la última parte de su faena al segundo toro en la que, a base de tragar y de templar, consiguió muletazos que el toro no tenía. Sin duda que El Juli habría cortado una oreja de no haber fallado con la espada.  

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La opinión de Jardinero de San Mateo

OTRO FIASCO DE ENCIERRO; JUAN PABLO HERIDO

En el muy exitoso Coloquio Internacional: “La Fiesta de los Toros. Un Patrimonio Inmaterial de la Humanidad” celebrado recientemente en Tlaxcala y en el II Foro Mundial de la Cultura Taurina, realizado en las Islas Azores (Portugal), esta última semana se abordó un tema crucial de la fiesta  hoy: “El periodismo taurino”.  Todos hemos coincidido en que la prensa taurina no pasa por un buen momento, en que internet es un arma de dos filos y en la urgencia de una mayor profundidad y calidad de la información taurina.  Ciertamente la realidad de cada país es individualmente diferente, va desde la añeja, literaria y sabia de España y sus derivaciones en Portugal y Francia, afectadas ahora por los intereses de las empresas, los apoderados y los rotativos, hasta las acosadas por la política  en Ecuador y  Venezuela,  donde va desapareciendo la información de los medios.  El caso mexicano tiene tintes de un lado y otro del océano. El periodismo taurino como tal es una especie en extinción, porque sufre el acoso de empresarios que pretenden manipular la información para mejorar sus taquillas, de toreros que se cobijan con   el halago comprado y de un público que ha deslizado su interes masivamente hacia espectáculos deportivos, quedando relegada la crónica en la mayor parte de los casos a pequeños espacios sin análisis ni profesionalismo.  Súmese a esto el antitaurinismo de la mayoría de los editores mexicanos, la ausencia de publicidad ahuyentada por las campañas animalistas y la carencia de  profundidad, objetividad, conocimiento y estilo en la mayoría de quienes escriben de toros, quienes confunden la crónica con una reseña de sociales y la narrativa con el reportaje avieso y tendencioso con fines comerciales  o sospechosamente extra-taurinos.

Voy a citar un caso del que tenemos noticia probada. Una de las revistas más importantes de toros en España, de tiraje semanal, destacó en 38 líneas la faena de Pedro Moya “El Capea” el pasado 8 de enero en La México y en sólo 9 líneas lo hecho por el mexicano José Mauricio en esa misma tarde.  Los que estuvimos en la plaza sabemos que la faena triunfadora y por mucho fue la del mexicano. ¿Qué propósito hay en distorsionar los hechos? Otro caso.  Eduardo Gallo compró una página entera en la misma revista, adosada con nuestra bandera y la fotografía de su confirmación de alternativa con el título de lo que presume que ocurrió en La México (2 de enero, 2012), “Llegó, confirmó y triunfó” y en una entrevista de dos páginas, tres semanas después en la  misma revista declaró “Guardo muchas sensaciones bonitas, fue de esas faenas que la gente recuerda porque tuvieron calidad y sentimiento. Me sirvió para que la afición mexicana sepa cómo toreo y el concepto que tengo….. debut soñado” y explica “En México te montas en un taxi y es fácil que el taxista te hable de toros, al igual que en un restaurante, los de la mesa de al lado es probable que hablen de toros. Esas cosas en España se echan de menos porque por lo general no ocurren….”.  Ahora veamos qué dijo un cronista mexicano “Siempre por debajo del bovino, Gallo estructuró un boceto de faena, sin cuajarla ni mucho menos, pero al final del tercer tercio se perfiló para entrar a matar y lo hizo bien…. de los 300 asistentes a la plaza, poco menos de 100 ondearon sus blancos pañuelos, el remedo de juez le otorgó una oreja, que nadie protestó ni aplaudió…. Gallo paseó su trofeo en medio de la indiferencia general”. Convenimos en que cada quien puede dar su punto de vista, pero ¿qué objeto tiene distorsionar en la prensa española lo que ocurre en la alicaída fiesta mexicana?

Muchos aficionados pensaban que al iniciarse realmente la temporada hoy, los afamados toros de Fernando de la Mora y tres diestros notables en circunstancias diferentes de sus carreras nos iban a dar una tarde como la de hace un año.  La dicha se fue al pozo muy pronto.  En las puertas de la plaza se vivió otra de las grandes lacras de la fiesta, la reventa en su esplendor ¿y las autoridades dónde?

“El Zotoluco”, a quien ya le pesan sus 44 años, sabía que la tarde era importante. Su primer morlaco “Seda Gris”, cárdeno nevado, bien hecho,  pronto mostró que estaba justo de fuerza y no humillaba, pero el de Azcapotzalco tomó muleta y mostró su sapiencia, aprovechando un buen lado derecho, tuvo finos detalles, dio una buena tanda en redondo, mostrando que podía dejar la mano abajo.  Con la izquierda también lució.  Le recetó al final un hermoso abaniqueo que fue aplaudido y fracasó con el estoque, dos pinchazos y una estocada baja, con el malestar de la gente.  Impactado por la cornada a Juan Pablo que por la cantidad de sangre que emanaba de su pierna parecía de pronóstico grave, despachó al 3er toro.  Con el 4º  “Aceituno”, negro bragado, delantero lo recibió con una larga cambiada de rodillas y el toro se le venció peligrosamente.  Mostro su experiencia y  su voluntad.  Algunos doblones muy toreros, pero el animal era complicado en su embestida,  resolvió abreviar matando con un pinchazo y una estocada baja. 

Julián fue recibido con una estruendosa ovación.  Con su 1º  “Anda Solo”, negro, entrepelado, bien armado, que no mostró cualidades, quedándose corto, derrotando y regateando embestidas.  Trató de hormarlo, acertando con algunos pases con la derecha a media altura, por el otro lado la res protestaba pero Julián decidido se plantó, instrumentando una magnífica tanda por naturales, mostrando su maestría y determinación con la derecha y luego varias dosantinas. El público le respondió  y se fue por uvas, pero pinchó en lo alto y no encontró la muerte sino hasta el cuarto intento. El 5º  “Jefe”, de hermosa lámina, bragado, calcetero, entrepelado, girón, también iba con la cabeza arriba, sin embargo le dio a pie juntos bellos lances con la capa, despaciosos y bien  rematados con una media, aplausos. Fincó sus esperanzas en su técnica pero el toro calamocheaba y se quedaba.  El maestro tuvo que interpelar a un estúpido en el tendido.  Se lo pasó muy ajustado en naturales pero no era posible ligarle.  Sin embargo lo sometió en un par de tandas de naturales y respondió la gente; otra tanda por la derecha con el mismo mando que fue aplaudida.  Su maestría quedó impoluta, pero sus enemigos no dieron la pelea, salvo con los caballos.  Mató de  volapié, dejando la estocada atrás y perpendicular.  Aplausos tibios. Con el 6º,  que era de Juan Pablo,  “Fina Estampa”, negro, bien presentado, cornidelantero, se repitió la escena, la res barbeaba por las tablas y mostraba  poca fuerza, Julián le dio tres chicuelinas y una media de mano abajo.  Comenzó a llover y pese a su voluntad la res no posibilitaba nada.  La gente le pitó inexplicablemente,  él había dado vigorosa muestra de voluntad.  Mató de estocada entera trasera.

Juan Pablo Sánchez tuvo enfrente sólo a “Barranqueño”, un negro bragado, girón, cornidelantero, con el que no pudo hacer nada con la capa, la res no tenía fuerza y embestía descompuesta.  Su esperanza estaba con la muleta y él se encaminó a una faena con luz.  En los medios le tendió abajo la derecha y parecía que lo ponía en vereda, templándolo,  dándole  distancia y pausa, repitió por abajo y uno  de pecho que fue muy aplaudido, cambió a la izquierda y fue empitonado secamente en el muslo izquierdo, cuando apenas mostraba su valor y entrega.  Manó la sangre y Lozano aplicó con su corbata un torniquete en la taleguilla.  La pierna no le respondía, decidió entrar a matar, el estoque fue desviado por una banderilla y el torero quedó atorado entre su traje y el cuerno, ¡momentos desesperantes! Finalmente fue llevado por los subalternos a la enfermería, donde se le estabilizó y luego fue  operado de una cornada limpia, larga y profunda en el tercio interior del muslo.  Tardará poco en sanar y el joven de la “muleta de armiño” continuará en la lid. Esperamos un triunfo redondo a la vez que le deseamos pronta recuperación.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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