Al final, todo el lío era por eso: por un puñado de dólares…

El animal más necio que hay sobre la faz de la tierra es el taurino. Siguen sin enterarse de nada. Sumidos en sus luchas intestinas y peleando por sus mezquinos intereses, todavía no se han dado cuenta de la que está cayendo. No han comprendido que un enemigo implacable y poderoso nos acecha, no entienden que es la hora de la unidad y la defensa de la Fiesta. Ahora toca aparcar las enemistades y los enfrentamientos. Y todos juntos defender el toreo. Pero no se dan cuenta. Ellos van a lo suyo, sacándose los ojos mutuamente.

Lo que le conviene a la Fiesta y, a la larga, a todos los taurinos, es que no haya problemas para televisar  los festejos, y que los carteles de las ferias sean rematados y atractivos. De cara al exterior, debería comunicarse una sensación de unidad y fortaleza. Sin embargo, parece que a los taurinos sólo les interesa el dinero rápido y calentito, el vil metal. Y después de mí ¡el diluvio! Por eso los antitaurinos ganan todas las batallas. Ellos están unidos y bien organizados.

El papelón que han hecho los toreros del G-10 está siendo inenarrable. Parecen tontos de capirote. Vamos a ver: si de lo que se trataba en el fondo, era de  quitar de en medio a Molés, con haberlo advertido a los empresarios, probablemente lo hubiesen logrado. O nosotros o Molés, creo yo que hubiera bastado, pues es imposible la organización de una feria sin una sola figura. La gente lo habría comprendido si inmediatamente se hubieran ofrecido a torear con la televisión en abierto y sin exigencias económicas. Pero no se trataba de eso. Tampoco les preocupaba la ordenación racional de la tauromaquia en la pequeña pantalla, ni la promoción de la Fiesta. Sólo les preocupaba “er mardito parné”. Querían más dinero. Y punto.

Desde luego, no podían haber elegido peor momento para sus exigencias económicas. Y tal y como lo han hecho, han perdido totalmente la razón. Han metido la pata hasta el fondo. Por una parte, el público se va a echar encima encima, y por otra los empresarios están tan contentos. Con este lío ya no tienen que contratar a todas las figuras para su feria, con contratar a dos o tres salvan el expediente. Así que más barato.

Y mientras Molés, el más inteligente de todos, sigue oficiando como sumo sacerdote de todo el tinglado. O sea, que Molés sigue televisando mientras que El Juli, Perera y Morante se quedan fuera de Valencia.

Esta batalla la han perdido las figuras por una sencilla razón: a pesar de su valía taurina, no tiran de la taquilla y tienen un caché muy alto, que no se corresponde con el escaso interés que generan. Por eso los empresarios se han decantado por Molés. Dicen que San Isidro no se va a televisar por el Plus… No me lo creo. Antes dejarán fuera a quien haga falta que dejar a Molés sin San Isidro. Y ya verán cuando uno de esos desgarramantas de segunda división televisados pegue dos muletazos seguidos, ya verán, digo, cómo nos lo querrán vender como el summum del toreo…¡Toreros mediocres del mundo, acaba de llegar vuestra gran oportunidad!

Quien sale perdiendo es el de siempre: el aficionado. A partir de ahora,  va a ser imposible ver una feria de plaza de primera con la presencia de todas las figuras. Últimamente era ya difícil ver carteles redondos y ferias con todas las figuras un par de tardes De ahora en adelante va a ser totalmente imposible. Lo dicho,  quien sale pediendo es el público pagano…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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