17ª de la Temporada Grande en La México. La emoción vino de Aguascalientes, y el arte, de Alicante

Juan Pablo Silva

Media entrada en sombra numerada y tres cuartos en numerado de sol.  Se lidiaron ejemplares de Julian Hamndan justos de presentación, con poca fuerza y de mal juego. El menos malo y el único que se dejó torear fue el sexto.  Partieron plaza el Zotoluco, estrenando terno tabaco y oro, José María Manzanares, celeste y oro, y Joselito Adame, rosa mexicano y oro. La tarde transcurría con letargo, solo la estocada recibiendo que colocó Manzanares a su segundo, después de un pinchazo, había despertado al respetable.  Tuvimos que esperar hasta el sexto para que llegara la emoción. 

Aprovechando el momento, Joselito Adame se dispuso a recibir a porta gayola, con una peculiaridad, en México es común que los toreros esperen al toro en los medios. Joselito esperó desde el tercio a pocos metros de toriles. Eso generó expectación. El toro no generó peligro pues pasó de lado, aún así, lo lanceó con larga cambiada. Aprovechó la emoción para dar tres largas de rodillas que fueron coreadas.  Llevó al toro al caballo por chicuelinas. Después hizo su famoso quite por Zapopinas (Lopecinas dijera el Juli).  El público despierto pidió banderillas. El torero logró que la gente se ambientara, como si estuviésemos en corrida de pueblo, y claro, porque no, se fue a los medios y dio el esperado péndulo, luego otro pase sin enmendar y otro péndulo más.  La faena tuvo buenos momentos por la derecha, quizá fue en la segunda tanda donde pudo templar mejor al único animal que se dejó meter mano. Con la zurda no tuvo suerte y solo dejó un desdén. Volvió a la diestra y pudo dar otros muletazos, el toro ya acusaba cansancio. La siguiente tanda la comenzó con un afarolado pero el toro no repitió se fue apagando.  El torero se dio cuenta que la faena no se podía prolongar. Como era lo único emocionante que había dado la tarde, el matador remató su faena con bernardinas. Se fue tras el acero y dejó una entera que el toro fue escupiendo, lo que obligó al torero a descabellar.  El público pidió las orejas que el Juez concedió.  Con su primero poco pudo hacer, estuvo voluntarioso con la capa, dejó unas chicuelinas en el quite. Pares de banderillas y con la muleta la faena se vino a menos. Pesado con la espada por lo que escuchó silencio.  Al final salida en hombros. 

Poco pudo hacer el Zotoluco,  hoy nos demostró que quiere agradar, que sabe torear y que saca agua de las piedras, pero que requiere de otro toro para cosechar un triunfo. Con su primero tuvo series aceptables por ambos lados, pudo haber conseguido una oreja sino se hubiese puesto pesado con la espada. El Juez le perdonó el aviso. Salió al tercio. Con su segundo, pocas opciones, logró algunos muletazos pero la faena no rompió. De nuevo malogró lo que había cosechado con el acero. Regaló a un toro de “Montecristo”, el cual clavó los pitones en la arena, si bien no  dio completa la pirueta, quedó resentido para el último tercio. Faena de aliño que gran parte del público no entendió. División de opiniones. 

Hoy era la segunda tarde del triunfador de la temporada pasada de España. A su primero,  Manzanares lo lanceó a la verónica, el toro al revolverse lo obligó a torearlo por chicuelinas rematándolo con media verónica. Los olés sonoros se escucharon en la México. Ahí nos dejó las primeras pinturas de la tarde. El toro acusaba poca fuerza, no fue posible darle un quite. Destacó con los palos Juan José Trujillo. Con la pañosa poco pudo hacer, el toro caía, aun y cuando buscó torearlo a media altura. El alicantino solo logró dos derechazos muy muy templados, una trinchera y un cambio de mano dignos de cualquier pintor taurino.  Esos detalles fueron los que nos dejó y el estoconazo recibiendo. Salida a tercio. El quinto no le dio opciones, no pudo hacer nada. Se fue con silencio. En el callejón discutía la conveniencia de regalar a otro sobrero, mala idea si venía del mismo hierro, cuando Adame se disponía a poner banderillas, el hispano, después de larga charla con Matilla, su apoderado, y con Trujillo, el de confianza, se animó y regaló el astado en busca de un triunfo. Con el segundo sobrero demostró como se brega a un animal cuando no es posible lancearlo cómodamente. Dejó otro remate de oleo.  Había que cuidar al toro por lo que no fue posible hacerle un quite. Con la muleta, Manzanares nos dejó unos detalles extraordinarios. El toro no valía nada, a pesar de ello, tuvo momento importantes. Su toreo no es temerario, el suyo es de arte, del bueno, del caro.  Por ello, dejó muletazos de gran valía, un cambio de mano que valió la entrada. A pesar de que el toro no ayudaba, el de alicante se inventó una faena. Se fue tras el estoque y dejó una entera, el toro tardó en doblar. Finalmente, con el reconocimiento del público obtuvo una oreja.  Las tardes de toros siempre nos dejan cosas nuevas, para algunos habrá tenido más mérito lo emotivo y para otros lo artístico. Hoy la emoción la trajo el de Aguascalientes y el arte vino de Alicante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: