Guadalajara (México). ¡De desecho!

Debo decirle amigo lector aficionado que para nada me sorprendió el resultado de la infausta función taurómaca que se tuvo que padecer.  Y no, para nada, líbreme Dios, que se piense que le hago al saurino, al cartomanciano o al adivino de feria carnavalesca, que no, empero…

Con la mosca en la oreja veía que la corridita era de franca provocación porque era, a no dudar…  ¡DE DESECHO..! Ver anunciadas reses de Fernando de la Mora, parchadas con dos de Marrón, — ¿cómo estarían la rechazadas si las que salieron, pues…? –, que son productos vacunos en los que se define con diáfana claridad el concepto de mansedumbre a su más elevada potencia.

Ganaderías ambas en las que es precisamente la mansedumbre la que se maneja que no la bravura.  “Encastes” en los que la casta aguada, la nunca mejor conocida “media casta”, son la esencia en cornudos que no embisten…  que caminan.  Que no acometen…  que andan.  Que carecen del brío y la fortaleza que van con el INSTITNTO BRAVO, pasando con borreguno paso, apenas pudiéndose tener en pie cuando no saliendo con los remos doblados inspirando mucha, muchísima más lástima y compadecimiento que la sensación de emotividad que se ha venido anulando con lo que debiese ser el fondo y la esencia del auténtico toro de lidia…¡LA EMOCIÓN..!

Cornúpetas mal presentados, faltos de trapío y de imponencia, — menos mal que como debe ser en una plaza de primera lucieron astifinos pitones –, pero acusando el andar cansino, lastimero, subnormal, anovillados y alguno en exceso que podíavérsele la leche del destete corriendo por el hocico así…

Así, por demás entendible que el tenor de la funcioncita de marras haya sido el aburrimiento que consigo trae lo anodino y repetitivo de un espectáculo que dista, precisamente con mucho, de ser eso, espectáculo.

Impresentables las autoridades y asesores que les acompañan de nueva vez que se han exhibido repetidamente que no tienen ni ¡peregrina idea! de desempeño de sus gestiones.  Se está viendo, todo es tragar, asentir, aceptar y la categoría y la seriedad del coso y su afición a la ventana.  ¡Que poca vergüenza hasta para aceptar una alimaña y tener que regresarla sin ser picada ante la repulsa generalizada del respetable para que saliera un cornipaso amoruchado de San José, que tampoco desentonó…  No pegó, se han pasado…

Ante lo anterior, los alternantes, cada uno con lo que tiene, salieron para agradar.  Y debo decir que después de sus actuaciones en la Mexico, tenía interés por ver a José Mauricio.  Un torero con planta y empaque que tiene expresión artística de polendas en sus formas estéticas y con sentimiento; ése toreo que se hace gustándose y por consiguiente gustando, lanceando a la verónica bajando las manos, cargando la suerte y jugando los brazos rematando con recorte que se le aplaudió.

Con la zarga, intentando el toreo por abajo por los dos lados y con ambas manos, al quedársele el torillo, lo empitonó propinándole un maromón de órdago cayendo de mala manera entre cabeza y hombro saliendo conmocionado pero sin herida calando qué lamentar que la taleguilla rota por la entrepierna.  Despenando breve fue retirado a la enfermería de donde ya no saldría.  Una pena pero, por la forma en que cayó, barato le salió lo conmocionado porque pudo haberse esperado lo peor.

Joselito Adame es un torero que conoce el oficio.  Asimiló buen aprendizaje de su rodar por arenas españolas haciéndose de técnica y recursos lo que le permite desenvolverse adecuadamente. 

Pésimamente vestido con terno hueso y pasamanería de peón de tercero, mostró tanta voluntad, empeño y deseos, como vulgaridad y ventajismo en sus formas de interpretar el toreo. Variado con la capa desde mandiles, chicuelinas, zapopinas y alguna evocación del inconmensurable Pepe Ortíz. escuchó palmas, para con las banderillas andar desigual buscando la espectacularidad pero clavando repetidos pares a cabeza pasada, para con la muleta mostrarse empeñoso y encimista por los dos lados en ayudados y al natural dejándose enganchar la flámula repetidas ocasiones.  Pero como es bullidor, se llevó una orejita tranquera entre cierta división.  Por lo demás, pinchó en varios viajes y descabellando en el sexto, — se corrió turnoante el percance de José Mauricio –, dejando muestra clara de que se trata de un torero que tendrá buena aceptación en ferias de públicos alegres y bullangueros y…

Y cuán distante está Octavio García “El Payo” de aquel novillero que tanto impactara en Las Ventas de Madrid metiéndose a la afición a la bolsa.  Cuántas y grandes expectativas nos hizo concebir.  Ciertamente que pechó con el hueso de los mansos no pudiendo lucir ni lo mínimo, mirándose desagusto, sin ánimo, sin eso que hay que tener para conectar con la gente cuando tiene el valor, la casta y la imponente expresión de un artista de valía…  De eso no hay quien lo dude.  Así pues…

Así pues, meditar, reflexionar, pensar y determinar qué es lo que le está sucediendo que yo, con todo y la rechifla con la que se le despidió, sigo creyendo en él.  Cosa pues de….

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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