2ª de Fallas en Valencia. El Fandi sigue siendo mucho Fandi

Buena corrida de Jandilla y gran triunfo de El Fandi que cortó tres orejas y salió a hombros merecidamente tras una completísima y brillante actuación que palideció los éxitos más o menos fáciles de sus compañeros de terna, El Cordobés, en franco declive, y Francisco Rivera Ordóñez, sostenido en profesional. Pueblerina la de Manuel Díaz del primer toro. Legal de la Rivera del segundo y regalada la del quinto. Casi lleno y la gente encantada al abandonar la plaza.

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Domingo 11 de marzo de 2011. Segunda de feria. Tarde soleada, fresca y algo ventosa con más de tres cuartos de entrada.  Seis toros de Jandilla, bien presentados aunque algunos excesivamente regordíos. Bravos en distintos grados de fuerza y nobles en general, destacando por más completos el tercero y el sexto.  El Cordobés (prusia y oro): Estocada trasera tendida de efectos retardados, oreja. Tres pinchazos y estocada, silencio. Francisco Rivera Ordóñez (nazareno y oro): Estoconazo de rápidos efectos, oreja. Media trasera tendida, injustificada oreja. El Fandi (corinto y oro): Buena estocada, dos orejas. Pinchazo y estocada, oreja tras fuerte petición de la segunda.  El Fandi y Rivera Ordóñez salieron a hombros.

Más animación y ambiente en la segunda corrida fallera en correspondencia a un cartel que atrajo a muchos más clientes que anteayer, no de aficionados foráneos que empezarán a rellenar la plaza a parir del día 16. La mañana la pasamos contemplando el cansino desfile de los sindicalistas por delante de la plaza. No serían más que los que, luego, asistimos al festejo.

Sobre el papel, el diestro más atractivo era El Fandi. Pero tuvo que esperar a que El Cordobés y Rivera Ordóñez complacieran a sus respectivos fans, lo que había sucedido con fáciles concesiones de trofeos. Recibió con dos largas de rodillas al muy alegre y corretón tercer toro. Alternó verónicas y chicuelinas vistosas y templadas de excelente corte. Galleó preciosista y ajustado. Cuidó al toro muy medido en el caballo. Quitó por tafalleras cambiadas. Banderilleó constantemente aclamado, escenificando un tercio con largas y espectaculares preparaciones y sincrónica ejecución. El último par adornándose con el sombrero del mayoral y el público en pie. Todo un espectáculo. Una faena acorde a las buenas condiciones de su enemigo, encontrando los terrenos más propicios para cada suerte, variada en su estructura y sobresaliente al natural. Y estoconazo arriba hasta la bola. Las dos orejas, pedidas con unanimidad, cayeron por su propio peso. Fiel a su absoluta seguridad, reeditó lo hecho frente al sexto toro, también bueno. Hasta puso un cuarto par a petición del público armando la tremolina. Perdió la segunda oreja por pinchar.     

El primer toro de Jandilla salió alegre y rematando en tablas. El Cordobés lo pasó distante y bailando con el capote hasta que el animal se pegó una voltereta. Quedó distraído y con menos fuerza. Vulgar quite por chicuelinas y otro por delantales de Rivera, defendiéndose el toro en la larga de remate. La solanera celebró los derechazos con que El Cordobés empezó la faena e incluso pidieron música pese a lo separado y poco templado que toreó. Noble aunque sin clase, el toro no se dejó llevar al natural por lo que Díaz volvió a la derecha haciendo gala de miradas, sonrisas, saltos, rodillazos y desplantes, ranazos incluidos. Al salir de un espadazo tendido resultó perseguido por el toro y alcanzado sin consecuencias. Y en este entramado de cosas que poco tuvieron que ver con el buen toreo, le dieron una oreja. Al cuarto le pegaron en el caballo aún más que al primero. Señal de que por El Cordobés han pasado los años. Claro que este toro no fue fácil y puso en apuros a los banderilleros. No fue de entrañar que lo muleteara con notorias precauciones y haciendo que quería sin querer.

Francisco Rivera tuvo en sus manos un segundo toro que fue bravo y encastado. Lanceó correctamente y banderilleó con osada y desiguales facilidad y certeza. Aunque al toro le dolieron mucho los palos, fue grato por el lado derecho aunque algo aplomado. Y lo mismo por el izquierdo. Rivera lo templó por redondos y se paseó lo suyo mientras le piropeaban desde los tendidos de sol. También al natural con achuchón sorpresivo. Más efectista de nuevo con la derecha, pero siempre pausado y formal. Encantaron sus toreros desplantes y como mató bastante bien y a la primera, rodó el toro a sus pies y le dieron una legítima oreja. Las verónicas del recibo al blando y noble quinto fueron lo mejor de su segunda labor, Volvió a banderillear con desigual trámite – no debió tras lo de El Fandi – y no se templó tanto con la muleta sin poder evitar las caídas de su oponente. Solventó su labor recurriendo a la galería.      

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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