Cierre de temporada en Guadalajara (México). Ya lo dijo Nicanor: ¡qué sopor…¡ ¡qué sopor¡…

Explotar publicitariamente el prestigio histórico de una ganadería de bravo con estirpe, con solera, con épocas brillantes que se ostentaba con el lujo bien ganado con hierro y divisa de postín cuando la realidad, — la triste realidad actual es de tristeza –, resulta, amigo lector aficionado, deleznable por donde mirarse se quiera…

Y escribo lo anterior, porque anunciándose como La Punta, el campo bravo jalisciense, aquí sí, legendario, que perteneciera a la familia Madrazo, que supo acumular al transcurrir de décadas un prestigio con criadores SEÑORES, con toda la barba, a lo que los actuales poseedores ostentan como ganado “bravo”, me permite decir que ahora mismo de La Punta solo el hierro y…  ¡Y nada más..!  De lo otro, ni sus luces….

Con encaste diferente, por ende distinto fenotipo y característica de lámina y pelaje, con simientes comerciales que manejan la mansedumbre y no la bravura, con la clara manifestación de una casta diluida, aguada, con una mansedumbre desesperante productora de reses sin galope, de trote cochinero, miserables de cuernas, monováricas – a refilonazo por bovino -, llegando a un andar reptilesco, arrastrándose casi, doblando los remos inspirando más, muchísima más lástima que emoción — que embestir es cuando se conserva y emplea EL INSTINTO del bravo –, terminando derrumbadas en la arena, requiriendo ya no de toreros enfundados en terno de luces sino enfermeros con blancas batas que cuidándolos los mantuvieran de pie; con alguno intentando saltar al callejón, los más barbeando tablas, pues esto, a no dudar, no es lo que hubo en los punteños famosos de los Madrazo, que además con el lujo del señorío, presentaban sus toros impecablemente, con toda la seriedad, el trapío, la imponencia y el respeto del auténtico toro de lidia.Como se ve, de esto, insisto y repito, ná de ná…

Novillotes festivaleros, impresentables, carentes de importancia y respeto, con pobreza de láminas y acusando la falta de edad en sus caras y desarrollos testiculares, que le dan un mazazo al prestigio de la plaza y su afición.  Cinco rechiflados en el arrastre como también se les rechifló de salida.  Si acaso el cuarto, un manso dúctil, abobado, pero claro y con cierta clase, se dejó meter mano cortándole un apéndice el aguascalentense Mario Aguilar, obsequiándose un sobrero con hierro de Santiago de Pepe Garfias, suavón y de monacales andares con el que el tapatío Oliver Godoy consiguiera un auricular.

Más respeto, pues, al historial; al prestigio; a la trayectoria de toda una ganadería que fue y que en el hoy, con propietarios nuevos, no tiene nada, absolutamente nada que ver…  Si acaso el hierro.

Las buenas maneras de Aguilar se aprecian en el manejo de los trastos.  Sin cosas mayores con el percal, con la muleta supo imprimir ritmo, temple y cierta profundidad en series de ayudados con la diestra y al natural con la de cobrar que se le jalearon, no salvándose de trompicones y uno que otro desarme.  Con todo, tuvo empeño y determinación sacando lo que sacárseles tuvieron los de su lote.

Oliver Godoy, el espigado guadalajarense se ha visto más desenvuelto, quitando por zapopinas que se le aplaudieron, aunque con la flámula todavía con cierta frialdad que le hace llegar con mucha insistencia a los tendidos.  Cuenta con más recursos y sitio que le permite ligar más las series con las dos manos y por ambos lados, terminando de pinchazo, entera defectuosa y cuatro golpes de descabello escuchando un aviso en su primero, para andar sobador y machacón con el quinto de excremental juego, para justificarse con el de regalo y dejar una mejor impresión al despenar con estocada media provocando derrame, y…

Y recuerdo al Gerardo Adame novillero con grandes aptitudes, un valor sereno y un andar con mucha torería caminándole a los astados llegándole mucho a la gente.  Lució de capa quitando por tafalleras y logrando destacar, sin redondear con los mansos que le tocaron en suerte, pero dejando de nueva vez ver que hay un futuro para él.  Rodaje, pues, es lo que necesita y un poco más de reposo y gusto que seguramente con el estar más frecuentemente ante la cara de los toros, podrá irlo consiguiendo.

Y una burla por parte de empresa y autoridades con veterinarios de adorno – ya lo esperaba cuando anunciaron la ganadería de marras que coincidencialmente pertenece a unos señores de apellido Vaca -, a sabiendas de dónde pusieron simiente, para dar al traste con el buen prestigio de la plaza de Guadalajara, que todavía tuvo una entrada sobrepasando un octavo de aforo, con un público decepcionado que ha sido provocado en cada función de la presente y por fin finalizada temporada.

No se quejen luego, señores…  No se quejen…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: