9ª de Fallas en Valencia. Fandiño, a hombros gracias al mejor toro de una difícil corrida de Fuente Ymbro

Lo consiguió tras cortar una oreja de cada uno de sus dos toros de una complicada aunque interesante corrida de Fuente Ymbro. Dos emocionantes estocadas de las que salió arrollado fueron la clave porque en su primer toro no logró templarse, y la del muy buen quinto, al que toreó bastante mejor, resultó muy defectuosa. David Mora pudo cortar otra oreja del manso tercero al que entendió, pero lo mató muy mal. El pésimo sexto – tuvo el peor lote – no le dio ninguna opción. Abrió el cartel Diego Urdiales que dio una vuelta al ruedo tras matar al primero.

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Domingo 18 de marzo de 2011. Novena de feria. Tarde fresquita con más de media entrada. Siete toros de Fuente Ymbro, incluido el sobrero que reemplazó al segundo, devuelto por inválido. Bien aunque desigualmente presentados. En diversidad de fuerza y más manos que bravos aunque encastados, casi todos difíciles por desarrollar genio, una veces por sí mismos y otra por mal toreados. Por más gratamente encastado y noble por el lado derecho, destacó el sobrero.  Diego Urdiales (verde palmolive): Casi entera trasera, aviso, petición y vuelta sin fuerza. Pinchazo y media estocada, silencio. Iván Fandiño (almirante y oro): Estocada de entrega, aviso y oreja muy justita y tardíamente concedida. Estocada de entrega trasera caída atravesada y descabello, oreja por la emoción. Salió a hombros.  David Mora (negro y oro): Sartenazo en los bajos y dos descabellos, aviso y silencio. Estocada, palmas.

Muchos, entre los que me encuentro, teníamos la sensación de que la pareja Iván Fandiño-David Mora habían adquirido fuerza en las taquillas tras su temporada del año pasado. Porque quien ayer les acompañó por delante, Diego Urdiales, hace tiempo que ya está visto a donde puede llegar en ambos aspectos por mucho que crean y digan sus panegiristas. Pero a lo que iba: ayer, la pareja, llevó a la plaza de Valencia no más de media entrada. En los progresos auténticos y repetidos de ambos, estará que lo consigan. Y es que ser y, sobre todo, ejercer de figura es lo más difícil del toreo.

Iván Fandiño afrontó en su primer turno un toro jabonero muy hermoso. Lo fijó por verónicas incompletas y el animal cantó su invalidez. El palco atendió a las protestas. Corrió turno y salió el que iba de quinto. Lo mejor del recibo fue la media verónica porque las enteras fueron vulgares. Noble sin sobrada fuerza, perdió las manos, arrastró las patas y protestó al sentir el hierro en el puyazo. Fandiño se apretó por chicuelinas en el quite. Y a David Mora no le salieron las gaoneras como quiso por echar la cara arriba el toro en cada embroque. Fandiño empezó la faena en los medios con firmes pases cambiados. Pero a su indudable ánimo y valor al dar los derechazos que siguieron, les faltó el sosiego y el temple. Los dio velozmente con el toro embistiendo con casta y trasmisión. Como los ligó, llegaron al tendido. Al intentar los naturales, el viento impidió que resultaran limpios los primeros. Y al dar el tercero de la mejor segunda tanda, fue desarmado. Tragando y algo atropellado dio la tercera. Se ayudó en la cuarta sin total limpieza ni tersura. Y mató entregándose. La casta se troca en genio cuando los toros enganchan las telas. El valor, las ganas de Fandiño y la estocada predominaron en su labor. Fueron premiadas con una oreja.

El sobrero blandeó de remos y se desentendió de los capotes. Le aliviaron el castigo en varas y Fandiño hizo un buen quite por gaoneras, por fin limpio que no es poco. Claro que el toro las tomó sin protestar. David Mora en el suyo por chicuelinas y media, también limpias, ratificó la mayor bondad de este ejemplar que, curiosamente y como tantas veces ocurre, fue el más grato del envío a pesar de no haber entrado en turno. Fandiño empezó la faena por alto con la derecha, a pies juntos, y muy quieto. El toro tuvo fijeza y grandeza en su excelente embestida por el lado derecho. Bien el torero por redondos en la primera ronda. Pero desajustado en la segunda. Mejor la tercera. Destemplado al natural y, al engancharle la muleta, se descompuso el toro, por lo que volvió a la derecha, consiguiendo las tandas más emocionantes por muy reunidas. Manoletinas con susto incluido y una estocada volcándose muy defectuosa de la que salió cogido y derribado. Lo que, unido a lo anterior y pese al descabello, le abrió la puerta grande.     

El tercer toro salió muy frio, olisqueando la arena y embistió con brusquedad. No metió la cara en el capote de David Mora. Manseó en varas con idas y vueltas. Y buscó tablas saliendo suelto de cada capotazo. Mucho que resolver, pues, porque lo que sí tuvo fue movilidad. De pésima clase, quiso coger a Mora en los primeros compases de su faena con la derecha. Y cuando se sintió sometido, se fue de naja. Los pases de pecho despidiendo al toro hacia su querencia a los tableros fueron los únicos estéticamente estimables de la primera parte. Por eso, junto a las tablas, David logró dar unos cuantos de buena factura, ya más tranquilo adueñado de la situación. Bien. Lastima de sartenazo al matar. Perdió la oreja.

El sexto fue el que peor embistió de salida, echando las manos por delante y punteando con genio por arriba al capote de David. Picado en una huida hacia el caballo contrario, cantó su poca fuerza aunque se dejó pegar en el segundo encuentro saliendo suelto. Inoportuno el quite de Urdiales. A David Mora no le cupo más opción que apurar el valor y el temple. Y casi lo consiguió pese a lo mucho que le miró el toro hasta que, muy pronto, se rajó. Mala suerte. Se llevó el por lote. Mató como debió hacerlo en el tercero.  

Poca, muy poca fuerza tuvo el primer toro de Fuente Ymbro, nada del otro mundo en cuanto a presencia, por cierto. Innecesario el tercio de varas. Pititos a Fandiño al quitar por tafalleras al tiempo que se caía el toro. Urdiales empezó bien su faena, entre otras cosas, porque el toro se fue arriba y embistió con nobleza por el pitón derecho. Pero, ay, en la segunda tanda se dejó enganchar la muleta y el toro empezó a escarbar y a protestar. Ya he dicho y no me cansaré de repetirlo que cuando los toros tocan las telas, se estropean o empeoran. Así ocurrió. También con la izquierda. Y es que la casta y la poca fuerza juntas son muy difíciles de manejar. Urdiales quiso y gustó el trazo inicial de algunos muletazos, pero su obra transcurrió entre un mucho quiero y no puedo. Mató de casi entera trasera.

Áspero fue el cuarto. Como casi toda la corrida. En una oleada repentina, el toro consiguió separar al alimón a Fandiño de David Mora que estaban juntos viendo como picaban al toro ¿Una premonición? Chicuelinas y enganchones de Urdiales en el quite. Ya había manseado en varas. Urdiales lo bridó y empezó su trasteo por bajo sin poder evitar los enganchones. Tragó lo suyo con la derecha al tiempo que el toro iba con incontrolado temperamento. Muy valiente muleteó el riojano mientras el toro le obedeció. Pero de nuevo no pudo hacerse con él por lo mismo que he dicho anteriormente. Terminó a tragantones con la izquierda y encima molestado por el viento.    

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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