10ª y última de Fallas en Valencia. Vivos y coleando: Con más suerte, dos orejas para El Cid; y sin ella, una para Ponce

Entre el día, que se trocó invernal, y la campaña que muchos medios llevan haciendo contra Enrique Ponce capitaneados obsesivamente por El Mundo y de siempre mantendos por Levante, la entrada que hubo ayer en el día de la Festividad de San José, fue la más floja que recuerdo en esta fecha. Nada nuevo, por otra parte, que en el toreo está todo escrito. Hace muchos años, en San Isidro de 1968, Antonio Ordóñez hizo el paseo en Las Ventas con media entrada para matar toros de El Conde de la Corte. ¿Quién se acuerda ahora de que en la primera plaza del mundo no se llenaron los tendidos ese día? Casi nadie. Cuando Ponce se vaya del toreo, ocurrirá lo mismo. Pero su nombre y lo que hizo, nunca. Ni siquiera los que tantas ganas le tienen. Ayer, con una corrida muy corriente, cortó una oreja que solamente él es capaz de conseguirla. Y dos El Cid al que, salvando las distancias, también se le viene dado por acabado desde hace tres años.

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Lunes 19 de marzo de 2012.Tarde medio nublada y fría con mucho viento y dos tercios de entrada. Seis toros de San Mateo, San Pelayo y Carmen Lorenzo (Murubes de Capea), Desigual y justamente presentados. Nobles en distintos grados de fuerza, escasa en líneas generales y en su mayoría sosos.  El primero, manso, noble y sin casta ni la más mínima energía. El segundo resultó excelente por el lado izquierdo y al, final, también por el derecho. Noble aunque de más a muy menos en brío el tercero. Manejable con problemas el soso cuarto. Manejable sin ninguna clase el quinto. Deslucidísimo el sexto.  Enrique Ponce (amapola y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Estocada desprendida, aviso, oreja y petición de otra.  El Cid (burdeos y oro): Estocada trasera, aviso y oreja. Estocada. Oreja. Salió a hombros. Daniel Luque (gris perla y oro con remates negros): Estocada trasera algo caída y atravesada y descabello, petición insuficiente y palmas. Pinchazo y estocada trasera, silencio. Muy bien Alcalareño en palos y buenos pares sueltos de Mariano de la Viña, José María Tejero, El Boni. Al saltar el estoque Ponce en el pinchazo, alcanzó a Mariano de la Viña en una pierna por lo que pasó a la enfermería de donde salió aunque sin poder continuar en la lidia.

Muy suelto salió del capote en Ponce el primer toro que, además, quiso saltar al callejón. También muy blando de remos y mansito en el caballo. Embistió a trompicones, echando las manos por delante y la cara por arriba. Empezó su faena donde menos molestaba el viento, sobre las rayas del sol que no brillaba, en redondo con la derecha y aprovechando la nobleza del burel a media altura y templando. Justo lo que había que hacer. Si le hubiera bajado la mano o dejado enganchar la muleta, adiós Valencia por no decir Madrid… Pero la sosería del toro impidió que aquello trasmitiera. Muy corto de viajes por el lado izquierdo, los primero naturales no tuvieron trascendencia, pero sí los más largos últimos gracias a su manera de llevarlo. Cuando volvió a derechas, sin embargo, el toro ya estaba para el arrastre.

Con más trapío, el cuarto remató en tablas y corrió con cierta alegría aunque saliendo suelto del capote de Ponce hasta meter la cara por el lado derecho en sus verónicas. Picotazo al relance. Bonita revolera para el segundo encuentro con el caballo, cubierto de puro trámite. Ponce brindó a sus paisanos. Soberbios doblones por bajo, cambio de mano y de pecho. En los medios, con la derecha, tres y el de pecho sin bajar la mano. Cambia de terrenos, más cerrado, y empieza más en serio por redondos. Ponce llena los espacios muertos como nadie y los activos los cubre con la suave elegancia  y naturalidad que le distingue al tiempo de ir resolviendo los problemas con su privilegiada inteligencia. Y eso es lo que más enfada a sus detractores y lo que más usan para restarle importancia. Allá ellos. En las rondas que siguieron mantuvo el tono a la vez que el toro iba perdiendo el ritmo. Los naturales tuvo que darlos de uno en uno sin obligar, resolviéndolo con el pase de las flores ligado al de pecho. El toro le protestó cuando atacó con la derecha. Y por eso los dio después más relajado. Tampoco este toro le ayudó aunque el maestro, como tantas veces, no dejó ver los problemas. Pero al menos pudo estar más a gusto que en sus faenas anteriores. El final fue preciosista, poncina, cambio, de pecho. Y la estocada, por fin entera y casi en lo alto. La oreja debió amargar a más de uno, pero no a la mayoría que hasta pidió la segunda.         

También huyó de su sombra el segundo toro. Un poquito más fuerte que el anterior. También noble. El Cid veroniqueó con bastante soltura. Aunque blandeó en varas, también admitió un lucido quite por chicuelinas de Manuel Jesús y otro breve pero bonito de Daniel Luque, dos y media con sabor. El Cid brindó al público y en los primeros muletazos diestros, perdió las manos. Pero no en los naturales que enjaretó con progresiva largura y profundidad. Parsimonioso, se fue y volvió a la cara del toro para mejorarlos y ligarlos a un pase de pecho circular o una trinchera seguida del pase del desdén. Y, muy encima del toro, circulares con la derecha y ancho de pecho con añadida dosantina. Cortó la primera oreja de la tarde tras matar de estocada trasera.

El Cid trató con algodones al blandísimo quinto con el que no quiso meterse en serio hasta la faena de muleta. E hizo bien porque el toro se cayó a nada más iniciarla. Pero como embistió dócilmente, supo y pudo construirla. Primero con la derecha por donde aguantó el animal. Y no tanto con la izquierda. La gente ya estaba contenta y compensada por los trofeos cortados y, aunque El Cid no pudo torear tan bien como antes e incluso el toro volvió a doblar las manos, tras pegar unos cuantos pases más, adornarse y desplantarse haciendo el teléfono, le bastó volver a matar pronto de nuevo y la bella muerte del toro para cortar otra oreja y así poder salir a hombros. Ya ven, para muchos, El Cid estuvo “totalmente acabado” hace tres años…

Daniel Luque tardó en fijar al corretón tercero. Tres vuelta se pegó antes de que el de Gerena lo lograra yéndose a los medios, que es donde no suele fallar en estos éstos casos. También muy blando este toro, pasó casi sin picar y flaqueó en las chicuelinas del quite. Y otro brindis. Luque lo toreó por alto con gracia en el arranque de del trasteo y tratando de llevarle de abajo arriba con la derecha, cosa que consiguió. Citando en la media distancia, ligo una buena primera tanda aunque el toro perdió comba en el cuarto muletazo. No aguantó viajar largo el toro por el lado izquierdo. Luque se puso demasiado cerca para seguir con la mano diestra ahogando más si cabía lo ya ahogado que andaba el burel. Arrimón y, cazándolo,  un espadazo trasero con descabello. La petición no fue suficiente.

Con el alto de agujas y trotón sexto, otro toro medio potable pero sin fuerza ni casta que se quedó corto y punteó por arriba, Luque no pudo lucirse con su capote. Una pena porque actualmente es uno de los mejores a la verónica. Tampoco y a penas pese a su mucha voluntad con la muleta por la invalidez del animal, el menos aprovechable del envío.  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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