Madrid y San Isidro: Esto es lo que hay

Domingo Delgado de la Cámara

Con el nuevo Pliego, la Comunidad de Madrid perdonó muchas cosas a la empresa. Le perdonó el mes de Marzo, le perdonó muchas corridas de toros de los domingos, sustituidas por novilladas… Le ha permitido subir el precio de las entradas, y le rebajó el canon sustanciosamente. Todo a cambio de un San Isidro de auténtica categoría, que es lo que preocupa a Esperanza Aguirre. Pues bien, ya se han presentado los carteles de San Isidro y son tan mediocres como los de los últimos años. La rebaja en el canon no se ha traducido en una mejora de los carteles de la isidrada. Está claro que el objetivo de la empresa era una feria barata, llena de carteles mediocres, para obtener la máxima ganancia al amparo del abono cautivo.

Pero está por ver si todo el mundo renovará el abono. Los abonos de aficionados seguramente se renovarán, por aquello de no perder una buena localidad. Pero muchos abonos de empresas en los tendidos de sombra, podrían quedarse sin renovar. Estamos en época de vacas flacas y los primeros gastos de los que prescinde un empresario son los superfluos. ¿Para qué mantener cinco abonos en sombra si ya no se farda ni se hacen buenos negocios con ellos?

A mi juicio, la feria de San Isidro de 2.012 tiene los siguientes defectos:

1.- Se echan en falta muchas ganaderías toristas. Sé bien que la mayoría estas ganaderías no se hallan precisamente en su mejor momento. Pero en una feria que dura un mes y que dicen sus gestores que es la muestra más universal del planeta taurino, deberían estar presentes las más representativas. Con ellas se rompe la monotonía del monoencaste, se defiende la supervivencia de los encastes más minoritarios y ¿qué quieren que les diga?, un cartel mediocre con una corrida del monoencaste es insoportable, mientras ese mismo cartel con una corrida dura, tiene ya un punto de interés. Cuadri, Victorino, Adolfo y alguna otra, saben a poco. Sería bueno recuperar una semana íntegramente dedicada al toro, como base de la fiesta.

2.- Se vuelve a anunciar dos tardes a toreros que no generan ningún interés. Las novilladas y la avalancha de confirmaciones de alternativa me parecen bien. Siempre es bueno dar oportunidades a los nuevos toreros, que al menos, tienen el beneficio de la novedad. Pero volver a anunciar dos tardes a toreros como Tejela, Bautista, Abellán… y algún otro por el estilo, supone un abuso. Abuso repetido año tras año. Ya verán qué cantidad de toros se van a ir sin torear. Y lo del cartel mediático, en Madrid supone una auténtica provocación. Además, colocado en la semana del arte y la cultura: un sarcasmo.

3.- La presencia de toreros mexicanos en la feria me resulta excesiva. Estoy conforme con la presencia de los mexicanos que estuvieron bien el año pasado, o de los que vienen a confirmar su alternativa. Pero no es de recibo anunciar al Payo, Zotoluco o Garibay, fracasados en sus últimas comparecencias en el coso venteño. Las muchas amistades e intereses que tiene la actual empresa en México, al aficionado madrileño le traen al fresco.

4.- Torean tres tardes El Cid y Castella, lo cual está muy bien, pero Morante de la Puebla, Manzanares y Talavante, son toreros que ahora mismo concitan el mayor interés y sólo torean dos veces. También deberían haber sido anunciados tres tardes. Dice la empresa que a Morante ha sido imposible convencerle para que toree una tarde más. Pero, claro, no predican con el ejemplo: a Manzanares y a Talavante los apodera la propia empresa y han preferido anunciarles sólo dos tardes. Si la empresa administra y esconde a sus toreros, ya no tiene armas para convencer a los demás.

5.- José Tomás, Enrique Ponce y El Juli, están ausentes de la feria. Estas ausencias no son cualquier cosa. Ellos tres, junto a Morante, son los puntales del toreo contemporáneo. Pero en lo que se refiere a José Tomás y a Enrique Ponce, de nada hay que acusar a la empresa: es evidente que ninguno de los dos quería torear en Madrid de ninguna manera. Pero lo de El Juli no está tan claro. Pienso sinceramente que El Juli se ha equivocado. Este año tenía que haber toreado en Madrid a toda costa, el dinero era lo de menos. Dos zambombazos en Madrid hubieran cerrado muchas bocas y dejado en evidencia a sus muchos enemigos.

Y la empresa encantada con todo este berenjenal: con la incomparecencia de los tres toreros que más cobran, se ha ahorrado una fortuna. Tampoco viene Juan Mora: el muy iluso ha debido pedir dinero y categoría… ¡A quién se le ocurre! Naturalmente, se ha quedado fuera. Perera se ha salvado de la quema por los pelos, aunque es de suponer que cediendo en casi todo. Pero ha hecho bien: necesita de un éxito en San Isidro.

Visto lo visto, es evidente que los grandes empresarios querían castigar a El Juli, bajarle los humos. La tragedia de Julián López es que es un grandioso torero, pero ya no lleva tanto público a las plazas como en sus primeros años y esto lo saben los empresarios mejor que nadie. Y le están achicharrando. Por eso El Juli tenía que ir a San Isidro a toda costa, incluso aparcando el tema del dinero, evitando caer en las trampas de una empresa que estaba como loca por dejarlo fuera.

A pesar de todo lo que lo que Choperita había dicho, y que algunos ingenuamente creímos, su intención desde el primer momento era que San Isidro se televisara por el Plus. Y para hacerlo más fácil, había que sacrificar a El Juli, cabecilla levantisco y urdidor de todo el follón televisivo. A estas alturas, se puede afirmar que el G-10 es un cadáver en descomposición, que El Juli se ha quedado totalmente sólo y que el gran triunfador del embrollo es Manolo Molés, que lo va a televisar todo. Él es quien manda en la fiesta. Insólito caso en la Historia del Toreo, que un periodista sea quien mande en la Fiesta. Lo más triste de todo es que muchos aficionados aplauden todo este descalzaperros. Parece que el Canal Plus se lo regalan. Pero no señor, lo pagamos. Por ello habrá que exigir de una vez que se dejen de intrigas palaciegas, que paguen a los toreros lo que en justicia les corresponde y que televisen los mejores carteles, no los pésimos seriales en los que se han convertido las principales ferias últimamente.

Por último, quiero criticar una vez más la pésima labor del Consejo Taurino de la Comunidad de Madrid. En lugar de aprobar los carteles, debería haberlos rechazado y haber exigido a la empresa una feria de auténtica categoría. Y si la empresa tiene que gastarse el dinero, que se lo gaste, que para eso les han rebajado el canon y hecho mil favores. Es evidente que el Consejo no es más que una reunión de políticos y figurones que no representan a nadie. En el Consejo tienen que estar los aficionados para fiscalizar a la empresa y no para respaldar sus disparates. Ya ni las corridas de rejones son buenas… Pero, en fin, los carteles de San Isidro ya están en la calle, y esto es lo que hay.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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