14ª de feria en Sevilla. Manzanares está para seguirlo hasta la Conchinchina

Con ganado desigualmente mediocre de Núñez del Cuvillo, José María Manzanares volvió a dar otra gran tarde aunque sin orejas por sus para él insólitos fallos a espadas. No obstante, anduvo muy por encima de sus dos toros y cuajó una gran faena al quinto, uno de los de más movilidad y duración del envío. Morante de la Puebla, sin suerte ni apenas lucimiento salvo en un quite en el sexto, tuvo que matar tres toros por la cogida que sufrió López Simón al matar muy entregado al toro de su doctorado que fue el más grato. Cortó una oreja por una completa labor sin nada de particular artísticamente hablando.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Jueves 26 de abril de 2012. Decimocuarta de feria. Tarde nublada con algo de viento y lleno total. Siete toros de Núñez del Cuvillo incluido el sobrero que reemplazó al primero, devuelto por inválido. De magníficas hechuras, vario pelaje y nobles en distintos grados de fuerza. Suficiente la del sobrero lidiado en primer lugar. Informal y venido a menos el segundo. Renuente el tercero que pareció mejor en las manos de quien lo toreó. Muy deslucido el cuarto. Bravo y noble sin clase el quinto. El sexto duró un suspiro. Morante de la Puebla (tabaco y oro): Estocada corta trasera ladeada, palmitas. Más de media algo atravesada, pititos. Pinchazo y trasera, leve división. José María Manzanares (negro y oro): Pinchazo y media trasera, silencio. Pinchazo y estocada caída, gran ovación. López Simón que tomó la alternativa (blanco y oro): Estocada casi entera. Muy bien a caballo, Aurelio Cruz, Barroso y Chocolate. Y en la brega y en palos, como siempre los peones de Manzanares. También El Lili en banderillas.

El ambientazo que había fuera de la plaza era aún mayor que el de dentro, lleno a reventar varios minutos antes de que diera comienzo la corrida. La gente no quería perderse otra resurrección de la Fiesta, muerta o casi muerta en las demás corridas, salvo en la anterior de José María Manzanares y las del mencionado Talavante aunque este en menor medida que el alicantino.

Por ser el padrino de la alternativa de López Simón, Morante actuó en segundo lugar. Un desobediente y suelto colorao ojo de perdiz que echó las manos por delante. Ni un lance pudo darle Morante. Buen puyazo de Aurelio Cruz. Caída al descubierto de un peón y oportuno quite de Morante. El toro desdeñó al caballo dos veces. Bien los banderilleros, pese a lo alto que derrotó el toro al clavar. Tanteos movidos de Morante y desosegantes redondos antes de darlos buenos sin pasarse. Tardón el toro, en la siguiente ronda, solo aceptó unos pocos entre otros deslucidos por perder las manos y desarmar al matador. Total, decepción. Este toro no fue el que necesita el de La Puebla.

Cabezón fue el cuarto. Y suelto como sus hermanos anteriores. Le pegaron en varas. Quedó corto y arisco. A Morante no debió gustarle desde que salió. Además, le quedaba por matar el sexto del herido. No se complicó la vida. Apático, displicente y haciendo creer que quería hasta que cortó por lo sano ya sin disimulos.

Un prodigioso quite de Morante por chicuelinas al sexto, le devolvió momentáneamente a su gloria. Se movió para empezar  este último de la mediocre corrida de Cuvillo. Ayudados altos y bajos preciosos para abrir la faena. Dudas en los redondos. Tres más de uno en uno porque el toro empezó a pararse. Engancha al natural. Y fin de la ilusión. Desencanto general. Sin suerte y mal Morante este año en su Sevilla.

Y en acción Manzanares. Señores, ¡qué silencio¡ Se emplazó el tercero. Distraído y renuente. Da igual. Manzanares los mima, los acaricia y los enseña a embestir. Tres verónicas y revolera de olé. Lo puso de largo y el toro acudió raudo al picador saliendo suelto. Y colocando de nuevo al toro, ni un tironazo, ni un enganchón, todo suavidad, todo precisión. Así se mejoran los toros. Primera lección. Un gran par de Trujillo. Manzanares empapó de agua su muleta y llevó al toro casi a los medios. Tres diestros y el de pecho con el toro protestando por alto. Media distancia. Rotundidad en la segunda tanda. El toro se venía pero no iba largo. El que lo llevó fue Manzanares. Se paró en los naturales. Y se acabó el poco carbón por redondos. Pincha al volapié y más de media trasera. Muy por encima del toro. ¿Demasiado fácil? Mejor pese a que le silenciaron.

Enmorrillao el castaño quinto. No va largo y se defiende. Nos sorprende con verónicas, chicuelina, tafalleras – una enganchada – y media de rodillas. Temperamental en el caballo. Manzanares ahorra capotazos. Gran puyazo de Chocolate. Ceñidas chicuelinas en un quite posterior, casi le coge en una. Revolera sensacional. Magno, colosal Curro Javier en palos. La plaza se viene abajo. Y ahora os vais a enterar de lo que vale un peine. El toro rompe el palo de la muleta en un derrote violento. Hay que poder con él. Manzanares lo consigue por redondos muy ceñidos y hondos saliendo de la tanda con un arrebatado molinete. Y otra más. Majestuoso en los andares, en las idas, en los mutis y en el toreo catedralicio con la Giralda por testigo. Naturales más largos que un rio divinamente preparados de uno en uno. En las pausas, obligadas, se llena con su presencia. Le descubre una ráfaga de viento y sigue como si tal cosa. Un cambio de mano seguido de un molinete, desata la pasión. “¡Viva la madre  que te parió¡”, le gritan desde el tendido. Pero pincha. En lo alto a volapié. Tarda en cuadrarlo otra vez. Lo fulmina de un estoconazo caído. Iba para otras dos orejas. Las perdió increíblemente con un infalible espada. La ovación estalla. Pero no osa dar la vuelta al ruedo. Como el señor que es. Manzanares, con o sin orejas, está para seguirlo hasta la Conchinchina.

Como es de rigor, el toricantano actuó en primer lugar tras cederle Morante los trastos de matar. Un dije de pelo melocotón fue el elegido, no sé si sorteado. Tomó el capote humillando pero salió suelto y mostró flojera de manos en los primeros lances dando uno muy bueno por el pitón izquierdo. Se derrumbó en varas y fue devuelto. Será posible que otra vez… Le sustituyó un sobrero del mismo hierro. Negro y también precioso y suelto. Lances intrascendentes a pies juntos del aspirante. Y sin fuerza, señores. El cuento de nunca acabar. Puyazos señalados. Se está acabando la suerte de varas. Pero sigamos porque fue noble. La ceremonia del doctorado fue cariñosa. Y el torero empezó su faena en los medios con pases cambiados. Luego con redondos de rodillas allí mismo que impactaron. También los que dio en pie aunque fueron algo peores. Muy ligada la tercera tanda uno de pecho arrodillado. Ayudado por alto a pies juntos y naturales de mano alta sin ligar. Trincherilla, ayudados, desplante y las ahora inevitables manoletinas. El chaval había llevado la faena pensada y la verdad es que le salió bastante bien aunque sin nada de particular. Como se entregó sin vaciar al toro con la muleta, fue cogido al matar. Paseó muy tranquilo una oreja sangrando por la pierna y pasó a la enfermería. Cornada. No salió a matar el sexto

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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