Sevilla: casi todo salió según lo anunciado

La feria de Sevilla terminó con unos resultados que, más o menos, eran los previstos. Desgraciadamente, ha sido así.

La primera conclusión es que los grandes ausentes, tanto El Juli como Miguel Ángel Perera, de haber sido contratados, habrían sacado infinitamente más partido de varios toros que, aun siendo de medio pelo, habrían parecido bastante mejores y casi seguro habrían triunfado dando más contenido y más lujo a la feria. No digamos si les hubieran caído en suerte algunos de los mejores. También salieron.

No sé si la empresa estará satisfecha con los resultados económicos que han conseguido con sus ausencias pese al bajón de espectadores que asistieron a la mayor parte de los festejos. Habría que hacer una auditoría para comprobarlo. Pero lo que sin comprobar parece claro, es que los sueldos de la mayor parte de los participantes han sido muy bajos. Así que hagan cuentas…

No todos los toreros que han sido la base del cartel ferial respondieron a las expectativas. La apuesta de la empresa por El Cid y, muy especialmente, por Sebastián Castella ha sido catastrófica. El diestro francés, a quien todavía le queda una tarde del abono en la feria de San Miguel – sus carteles no deberían cerrarse hasta llegar septiembre -, ha sido el peor librado al protagonizar una debacle profesional sin paliativos. Muy por bajo de los buenos toros que le correspondieron y a la deriva con los malos. Y esto ha sido así pese a lo que en varios medios entre los más importantes, han intentado tapar el petardo. Los comentaristas del canal plus y no pocos en crónicas escritas han venido distorsionando la cruda realidad por mucho que al mundo profesional, siempre tan certeramente crítico en las opiniones privadas entre ellos como encantados de que se siga engañando al público en general. Y es que, por regla general, los taurinos no toleran que algunos digamos lo mismo que ellos saben fue la verdad.

La didáctica casi no ha aparecido por ninguna parte en la prensa  y ello explica, por ejemplo, que el triunfo de Iván Fandiño con toros de Victorino Martín, haya sido calificado de importantísimo y hasta de que ha supuesto “entrar en Sevilla” entre comillas. Desde luego que no fue para tanto aunque Fandiño salió del mano a mano bastante mejor librado que su por ahora inseparable pareja, David Mora, menos afortunado en los sorteos que el vizcaíno esa tarde. Pero logró triunfar con un gran toro de El Pilar y, al final, su faena fue bastante mejor que la de Fandiño artísticamente hablando.

También ha sido muy curioso que al gran triunfador de la feria, José María Manzanares, con cinco orejas en lo que va de abono y una salida por la Puerta del Príncipe, hayan intentado rebajarle los humos desde el principio quitando valor a la oreja que cortó el Domingo de Resurrección y negando lo importante que estuvo con los dos toros de Cuvillo en su última tarde, a los que, por cierto e insólitamente, no mató en los primeros envites, perdiendo por ello trofeos. A algo malo juegan muchos contra Manzanares. Pero ahí quedó lo que hizo en sus tres actuaciones. Todos los jurados le han dado los premios al triunfador, a la mejor faena y, el instituido por La Maestranza, a la mejor estocada.

La cuadrilla al completo de Manzanares, perfectamente conjuntada a las órdenes del matador, protagonizó por sí misma tres grandes espectáculos. Así lo han reconocido también algunos premios.

La otra figura bien librada fue Alejandro Talavante en sus dos corridas. El extremeño salió intacto de su compromiso aunque no más disparado hacia arriba de lo que ya estaba. Y no tan bien librado, El Fandi, a pesar de su buen paso por la feria. En estricta justicia, de las tres orejas que debería haber cortado, la presidencia le robó dos pedidas por mayoría. Este prurito habitual y sistemáticamente contrario al granadino, viene de largo a cuenta de los que le detestan per sé. Pero es igual. El año que viene volverá dos tardes a la Maestranza por derecho propio.

Apenas hubo sorpresas. Entre las malas, el muy pobre pasar por la feria  de Morante de la Puebla que ha dado paso a Manzanares como preferido de los sevillanos. La exagerada valoración que obtuvieron El Fundi a quien se le fue un toro de claro triunfo dicho sea con el respeto que merece, y de Juan José Padilla a quien, como estaba previsto, no le van los toros comerciales ni está para guerras toristas como es lógico tras padecer y recuperarse física y milagrosamente de su terrible cornada del año pasado en Zaragoza. Ello sin detenernos en los casos tan tremendamente negativos del amplio resto del pelotón con Salvador Cortés a la cabeza con el intolerable desperdicio de dos de los tres magníficos ejemplares de la corrida de Fuente Ymbro. La mejor de la feria aunque los jurados hayan dejado injustamente desierto los premios instituidos para distinguir al envío más importante.

Daniel Luque dejó para el recuerdo sus verónicas del Domingo de Resurrección y se enteró demasiado tarde del buen toro sexto de El Pilar, otro de los estupendos ejemplares de esa corrida y uno de los mejores del ciclo.

De Cayetano, mejor ni hablar. Su impotencia está más que demostrada. Y su tirón muy a la baja. Las empresas deberían pensar en que su presencia en las ferias es absolutamente desechable.

Y de entre las pocas sorpresas positivas destacadas, la excelente actuación del mexicano Joselito Adame, la confirmación del nuevo y positivo talante de Javier Castaño y la buena impresión aunque sin redondear que dio Antonio Nazaré y el feliz alternativado López Simón aunque pagado con su sangre.

Respecto a los rejoneadores, solamente uno destacó en sus dos actuaciones: Diego Ventura. Muy serio en la primera aunque no cortó orejas por fallar con el rejón de muerte. Y más brillante aunque esta vez abusando de sus proverbiales efluvios gestuales, cortando dos orejas de un buen toro en la matinal del último día de feria.

Cuatro toros sobresalieron sobre los demás: los tres mencionados de Fuente Ymbro y el quinto de El Pilar. Estas dos corridas mas la de Victoriano del Río fueron las mejores en conjunto. Pero es que, aparte los mecionados, saltaron muchas reses más que aprovechables: Uno del Conde de la Maza, dos de Torrestrella,  tres de Daniel Ruíz, dos de Victorino, uno de Cuvillo y tres de El Pilar además del ya nombrado quinto de esta divisa.

Aunque otra corridas no dieron buen juego, en cuanto a ganado se refiere, hubo muchos toros lamentablemente desaprovechados. La mayoría de los coletudos, pues, salieron escaldados de esta feria tan pobremente diseñada. Espero que en la próxima del año que viene no vuelva a repetirse.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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