Gijón. Perera, en solitario con seis toros, corta el primer rabo en 22 años

Perera banderilleó -dos pares muy buenos de tres- cosa que no suele hacer. Con la muleta ejecutó una gran faena también con comienzos genuflexos y con naturales larguísimos, redondos acabadísimos -verdaderos redondísimos- y el final de cercanías, a dos centímetros de los pitones, que es un toreo ojedista que borda. Unos modos -estos últimos- que a mí, personalmente no me convencen, pero que Perera, repito, los eleva a una gran dimensión. Se produjo una verdadera apoteosis.

 

El público pidió, insistentemente, el indulto de la res, cosa improcedente porque el astado solamente había tomado una vara, y aunque esto es normal en una plaza de segunda categoría no puede ser índice de bravura. Además la estocada es el momento supremo de la lidia. Perera atacó con fe y clavó el estoque hasta la empuñadura. Le otorgaron las dos orejas y el rabo – este último con bastante demora – y al de Vegahermosa se le dio la vuelta al ruedo.

 

Hacía 22 años que no sucedía esto El Bibio. Anteriormente había conseguido tres orejas que suman cinco en total. Al tercero le recibió con dos faroles de rodillas y unas verónicas extraordinarias. Las tafalleras también estuvieron a buena altura. Sin moverse empezó la faena por los dos lados de un modo encimista. Derechazos de largo recorrido y llevando a su antagonista como en un hilo invisible. Naturales auténticos y siempre muy limpio. Derechazos redondísimos. Un pase de espaldas lo que rememoró a las dosantinas que daba el portugués Manolo Dos Santos. Cortó una oreja.

 

El quinto se cayó de principio, pero después, se mantuvo siempre en pie. Buenas gaoneras de Miguel Ángel. Pases por alto sin moverse y, por el medio salvó una colada. Algunos derechazos tropezados y con tendencia al unipase dieron paso a una faena de gran largura en sus muletazos y verdaderamente digna de loa. Dos orejas. Anteriormente se había limitado a estar voluntarioso en el que abrió plaza, apuntó cosas que se fueron desvaneciendo.

 

En el segundo sólo veroniqueó por el lado izquierdo. El toro flojeó tras un puyazo. Se le coló al iniciar un lucido quite por chicuelinas. Con la muleta hizo un trasteo de buen tono por los dos lados. Mucho más que correcto, pero algo frío. Llegó al público en su toreo peculiar de cercanías del que hablábamos antes. Se pidió una oreja, no mayoritariamente, y Perera se limitó a saludar, ya se sabe que nadie quiere dar la vuelta al ruedo sin trofeo. En el cuarto sacó algunos naturales, pero el toro no tenía fuerza.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Javier dice:

    Realmente son 32 años. El rabo de Andrés Vázquez fue en 1977 y no en 1987

  2. Esteban dice:

    Enhorabuena al Señor Presidente por no haber concedido el indulto a un toro que por muy bueno que haya sido en la muleta solo paso por el caballo en una sola ocasion y de esa manera no se puede medir la bravura.
    Que tomen nota esos Presidentes a quien les entro la indultitis de nuestros tiempos.

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