18ª de San Isidro en Madrid. La casta de los Ibán

Regresamos al rentabilísimo ciclo isidril con otro lleno más para mayor envidia de los empresarios de las demás plazas. Todavía continúo perplejo con la flojísima entrada que había anteayer en Córdoba con Ponce y El Juli en el cartel. Ayer en Madrid vimos una corrida muy encastada de Baltasar Ibán. Fue la noticia de la tarde. Si salieran muchas así, se aclararía el escalafón.

Madrid. Plaza de las Ventas. Domingo 27 de mayo de 2012. Décimo octava de feria. Tarde agradable con brisa y casi lleno. Seis toros de Baltasar Ibán, bien presentados y, en su mayoría, bravos, nobles y encastados en distintos grados de fuerza. Excesivamente castigado en varas en primero, tardo y casi parado. Muy encastado el segundo. Bravucón y encastado el muy noble por derecho tercero. Apagadillo el muy manejable cuarto. Deslucido el quinto. Con genio el sexto. Fermín Spínola (turquesa y oro): Muy buena estocada, silencio. Estocada caída, aviso y silencio. Serafín Marín (negro y oro): Pinchazo, estocada y descabello, aviso y fuerte ovación. Dos pinchazos y estocada, silencio. Rubén Pinar (amapola y oro): Estocada trasera, aviso y silencio. Estocada, silencio.

En Las Ventas recuerdan algunos la buena actuación del mexicano Fermín Spínola el pasado 12 de octubre. Sería con un toro mejor que el primero de Baltasar Ibán al que, por cierto, pegaron de lo lindo en varas y, por consiguiente, llegó muy tardo y  picador maneras. Pero con este animal tan parado, apenas pudo mostrarse como dicen que es salvo en un bonito quite por revoleras. Lo mejor fue con la facilidad que mató de una estocada perfecta.

También se pasó el picador de Spínola con el cuarto. Menos mal que  salió suelto de los dos encuentros. Serafín Marín se libró de milagro en un frustrado quite por gaoneras. Muy bien El Chano en banderillas. Spínola no se atrevió a torear en serio ni de verdad con la muleta y nos quedamos con las ganas de verle como nos cuentan. Lo que le falta es valor. Mal asunto.

Muy animoso vimos a Serafín Marín al recibir con el capote al segundo toro que, como el primero, se durmió en el peto y el picador no se atrevió a levantar el palo. Lástima de bravura mal gastada. No obstante resistió y hasta embistió encastado a la muleta del catalán que volvió a estar muy animoso y, por momentos, en buen torero. Aunque, en su conjunto, la faena resultó desigual, caló en los tendidos. Si no hubiera pinchado antes de agarra la estocada, lo mismo le habrían pedido una oreja.

Alegre y bravo fue el quinto que como los dos primeros se quedó pegado al peto demasiado tiempo y le afecto. Además, el toro se defendió por arriba en los embroques como ya lo había hecho de salida, y la faena de Marín resultó excesivamente sucia y larga cuando el catalán insistió en torear con el toro ya casi parado.

El precioso castaño tercero manseó en varas y echó las manos por delante en los engaños. Rubén Pinar prefirió abstenerse con el capote. No Spínola, que quitó inoportunamente. Pinar brindó a la Infanta Elena que ocupó el Palco Regio. El manchego volvió a mostrarse tan capaz como siempre y superó los inconvenientes del toro a base de citar a distancia y de templar las embestidas que, al principio, fueron incómodas. Fue toro de torear por abajo y así lo hizo Pinar con la mano derecha. No debió insistir con la izquierda. El toro ya no fue igual después. El sexto sacó genio y resultó el más incómodo de la corrida. Rubén Pinar también quiso mucho pero esta vez no pudo.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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