20ª de San Isidro en Madrid. Destacó el gran valor de Perera

La Infanta Elena es la gran aficionada de la Familia Real y está ocupando el sitio de su abuela Doña María. Ya lleva asistiendo a varias corridas y ayer fue una más. Los espadas casi siempre le brindan uno de sus toros y la mayoría del público la aplaude agradeciendo su presencia y apoyo a La Fiesta. La de ayer era una de las pocas atractivas de la feria y el caso es que entre la novillada y esta corrida pudimos gozar del único intermedio alegre del serial. Contentos con la revelación de Gómez del Pilar e ilusionados con lo que pudieran hacer El Fandi,  Miguel Ángel Perera y Julio Aparicio aunque de este, la verdad sea dicha, nadie esperó nada. Al final de la corrida pidió que le cortaran la coleta. Triste final. Aunque por pinchar no triunfó, fue el extremeño el que salvó la tarde.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 29 de mayo de 2012. Vigésima de feria. Tarde calurosa con casi lleno. Cinco toros de Las Ramblas, bien presentados y nobles en distintos grados de fuerza. Poca la del muy noble primero. Noble sin clase el segundo. Sosísimo el tercero. Por devolución del derrengado cuarto, se corrió un grandullón sobrero de Fraile Mazas, grandote, corretón y finalmente inédito. Muy deslucido el quinto.  Julio Aparicio (fuscia y azabache): Sartenazo, silencio tras algunos pitos. Tres pinchazos y descabello, gran bronca. El Fandi (nazareno y oro): Estoconazo desprendido, silencio. Pinchazo, estocada trasera tendida y descabello, silencio. Miguel Ángel Perera (grana y oro): Dos pinchazos y estocada corta, silencio. Pinchazo y estocada, petición de oreja y gran ovación.

Abrió la tarde Julio Aparicio aparentemente dispuesto a hacer olvidar el petardo de su primera actuación y, para empezar, lo consiguió con un bonito ramillete de verónicas en el saludo al primer toro que las tomó con nobleza. El toro se rompió el pitón derecho al derrotar contra el peto en el segundo encuentro y nadie protestó mientras El Fandi quitaba por chicuelinas. Ángel Otero escuchó la primera ovación tras parear excelentemente. Aparicio debió quedar satisfecho con lo que ya había hecho porque en su intento gestual de hace faena no se puso nunca donde debió ni terminó de dar ningún pase completo pese a lo dócil y blandito que fue el toro, terminando con un sartenazo infamante. La desfachatez de Julio fue notoria y el público ni se molestó en pitarle.

Abanto y distraidísimo salió el cuarto aunque, como el primero, se dejó torear con el capote de Aparicio, de nuevo con ganas por el momento. Pero el toro se derrumbó en varas y fue devuelto, entrando en la escena un espontáneo que fue retirado y detenido. En su lugar sacaron un sobrero de Fraile Mazas que no paró de corretear saliendo suelto de los capotazos que le dieron. Aparicio se inhibió de la lidia y cuando se decidió a intervenir fue para pegar mantazos que se tomaron a guasa. Imagino lo que pensó Aparicio al ver la colada que sufrió El Fandi en el quite que hizo. Al menos tuvo ánimos para brindar a la Infanta Elena, porque para intentar hacer faena, ninguno. Le duró un minuto, tomó la espada de verdad y se armó el trepe.

Hablando de verónicas, las que dio El Fandi al segundo toro tras pegar una larga de rodillas en el tercio fueron extraordinarias. La verdad es que fueron jaleadas, pero si las hubiera dado Morante se cae la plaza. Lástima que el toro tuviera tan poca fuerza. El Fandi suplicó a su picador que no le diera. Perera solo pudo dar dos delantales limpios en el quite. Los del lado derecho. El Fandi dio todas las ventajas al toro en banderillas para no castigarlo y los dos primeros pares los puso andando para detrás. Y el tercero, al violín arrancando desde el estribo. El toro pareció haberse ido para arriba y el granadino brindó al público. Sin tanteos lo toreó por redondos algo rápidos que no llegaron al tendido. Tampoco los naturales en los que el toro repuso y no pudo ligarlos. Los mejoró en la ronda siguiente y mató de estoconazo contundente.

Una vez dijo El Fandi que eso del arte es una cosa que sirve para no arrimarse y, en parte, llevaba razón. Sobre todo después de ver a Julio Aparicio. Lo malo es que el cuarto toro, muy voluminoso, tampoco contribuyó a mejorar el curso de la corrida. Deslucido de salida, se dejó pegar en varas y, como siempre, llegó el esperado tercio de banderillas cada vez que actúa este granadino, capaz de parear lo que le echen. Uno de los palos del primer par se clavó en el agujero de un puyazo y fue como si le hubieran pegado media estocada. Aunque lo intentaron, no pudieron sacarlo. El Fandi completó el tercio sin brillo porque el tercer par lo clavó en el palo del anterior y se cayeron los dos. Puso un cuarto por los adentros y se le cayó otro. Insistió y, por fin, clavó el quinto. Lo que en cualquier otra plaza hubiera sido agradecido, en Las Ventas fue tomado a pitorreo por los del 7. El toro perdió las manos al segundo pase y se quedó muy corto en los demás. El esfuerzo de El Fandi resultó baldío.

El tercer toro echó las manos por delante al capote de Miguel Ángel Perera y se fue a tablas muy distraído. El primer puyazo lo tomó acostado en el caballo y continuó distraído hasta tomar el segundo sin celo alguno. Perera quitó por chicuelinas sin que el toro trasmitiera la más mínima emoción. Perera suplió las carencias del animal con quietud y temple en el arranque de la faena, amagando con rajarse. Pero lo sacó al tercio y lo toreó despacísimo con la mano derecha. También al natural aunque con el toro acabado. Toreo sin toro. Difícil ecuación que los reventadores aprovecharon para aburrir al torero.

Tampoco el último toro nos hizo concebir esperanzas por todo lo malo que hizo desde que salió. Otro animal sin clase alguna, distraído y tardón. Nada de particular sucedió en los dos primeros tercios salvo un posible puntazo sufrido por el banderillero Joselito Gutiérrez y lo largo que fue por el lado derecho en algunos capotazos. Precisamente el pitón que aprovechó magníficamente Perera para iniciar una faena que levantó la tarde. Valentísimo como acostumbra, también metió al toro por naturales. Pero el pitón era el derecho que fue por donde siguió, sufriendo un susto porque el animal ya no se comportó como al principio del trasteo. Fue el momento de pegarse el arrimón y así lo hizo Perera con circulares invertidos y cambiados sin moverse delante de la cara del toro. Fue una pena que pinchara porque la oreja la habría ganado a toda ley.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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