22ª de San Isidro en Madrid. Otro deplorable espectáculo

Tras ver y disfrutar la triunfal corrida que anteayer vimos en Aranjuez y de regreso a Las Ventas, no puedo por menos que recordar las tardes que hace mucho tiempo también gocé en esta plaza. No había tanta diferencia entre lo que veíamos en las ferias isidriles de los años 50 y 60 y lo que sucedía los días de San Fernando en el Real Sitio. Si en mis años más jóvenes hubiera pasado en Madrid lo mismo que ahora, yo no hubiera sido tan aficionado a los toros como todavía soy aunque lo de ahora me aburra y hasta me hastíe en la mayor parte de las corridas. La de ayer fue otro espectáculo carente de cualquier sentido taurino.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Jueves 31 de mayo de 2012. Vigesimosegunda de feria. Tarde calurosa con tres cuartos de entrada. Seis toros de José Escolar, presentados en el tipo y el pelaje cárdeno de su procedencia Albaserrada, y en mayoría imposibles de torear. El primero no tuvo un pase. Un marrajo acobardado el segundo. Aún peor el tercero además de muy flojo. Manejable el único potable cuarto. Imposible el quinto. Medio potable y a menos el sexto. Domingo López Chaves (fresa y oro): Media estocada y tres descabellos, silencio tras algunos pitos. Bajonazo muy trasero, silencio tras algunos pitos. Fernando Robleño (tabaco y oro): Estocada, ovación. Estocada casi entera trasera contraria y dos descabellos, palmas. José María Lázaro (grana y oro): Tres pinchazos y estocada, silencio. Casi entera, silencio.

Agria empezó la tarde. Tobillero y blando salió el primer toro como pudo comprobar López Chaves que hasta tropezó al llevarlo al caballo en el que se defendió con mal estilo. Esperó en banderillas y llegó a la muleta sin un pase por el lado derecho y muy corto por el izquierdo hasta que, enseguida, se puso gazapón. Los vanos intentos del salmantino terminaron por desbordarle. Dejó media estocada y tardó en despenarle con el descabello.

El cuarto se medio dejó con el capote y cumplió en varas por su cuenta. Robleño quitó por delantales de trámite y los peones pudieron banderillear correctamente. López Chaves hasta se atrevió a brindar una faena que, comparado con las vistas, al menos lo pareció por lo manejable que fue este animal al lado de sus hermanitos. Robleño pudo estirarse un poco con la derecha y otro poco aunque tarde con la zurda. Lo liquidó de un infamante sartenazo.

Arremangado de pitones y cárdeno, el segundo saltó con las manos por delante en el capote de Robleño que medio lanceó con gran determinación. El toro se fue solo al caballo y se quedó acostado en el peto saliendo suelto. Volvió alegre al segundo encuentro y aunque volvió a acostarse, muchos lo tomaron por bravo. José María Lázaro quitó con relativa tranquilidad. Muy dolido y perseguidor en palos, el marrajo se puso cobardón y escarbador. Robleño, especialista en esta clase de ganado, vendió bien su manera de robarle medios y cuartos pases sin posible quietud ni temple. Para colmo empezó a molestar el viento. No sirvió de nada cambiar de terrenos porque el toro desarrolló peligro. Sin embargo, Robleño prosiguió en su espartana misión a costa de lo que fuera. Tragantones y carreras. Menos mal que lo mató con mucha suerte y habilidad.

De imponente cornamenta alirada el quinto. Horrible ejemplar. Robleño solo pudo darle mantazos con el capote. Tomado por bravo por los listos del 7 por dejarse pegar, fue otro marrajo más de infumable juego en los tres tercios. La lidia, de principio a fin, transcurrió entre carreras, regates, sustos y el procedente macheteo del matador antes de intentar imposibles naturales.

Nunca había visto a José María Lázaro. Mal día para descubrir sus virtudes, si es que las tiene. De aviesas intenciones desde que salió, el tercer toro fue aún peor que los hermanos que le precedieron. Salvo que puso voluntad, sería injusto emitir juicios sobre el madrileño. Al menos con esta especie de bóvido de imposible lucimiento.

El sexto fue el otro medio aprovechable del infame envío aunque tampoco podamos salvarle de la quema y Lázaro hizo como que lo toreó con la derecha y las pasó canutas con la zurda. Demasiado tiempo anduvo dando vueltas alrededor del marrajo.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: