50 Aniversario de la Plaza de Vista Alegre en Bilbao. Ponce sigue haciendo historia en El Bocho

Durante los cincuenta años que llevan celebrándose corridas en esta plaza, el torero que actuó más veces es Enrique Ponce. La de ayer hizo la número 53 y la celebró cortando dos orejas y saliendo a hombros. El gran torero valenciano bien puede presumir de seguir siendo el preferido por los bilbaínos al haber llenado con sus muchos éxitos la historia más brillante del coso de la capital vizcaína.

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Domingo 17 de junio de 2012. Segunda corrida. Tarde medio nublada con media entrada muy repartida. Seis toros de Garcigrande-Domingo Hernández, presentados en tres y tres, terciados los primeros y cuajados los de la segunda mitad. Nobles en distintos grados de fuerza y de casta. Muy escasa la del sosísimo primero. Suficientes las del segundo. Como las del tercero que tuvo gran fijeza. La remisa bondad del cuarto fue descubierta por quien lo mató. Deslucido el quinto. Extraordinario aunque algo blando de manos el sexto. Enrique Ponce (amapola y oro): Pinchazo hondo y seis descabellos, aviso y silencio. Estocada, dos orejas. Juan José Padilla (burdeos y oro): Estoconazo trasero, aviso y oreja. Dos pinchazos, media estocada y descabello, silencio. Alejandro Talavante (negro y plata): Estoconazo fulminante, oreja. Estocada, oreja y petición denegada de la segunda. Enrique Ponce salió a hombros.

Ponce debió brindar a Mario Vargas Llosa su segunda faena en vez de la que hizo al sosísimo primer toro con el que se empeñó en exceso pese a que no trasmitió nada. El toro se descolgó antes de que se perfilara, impidiendo una muerte rápida que llegó de pinchazo hondo y demasiados descabellos.

El más imponente cuarto tampoco nos hizo ilusión porque se frenó en los intentos capoteros del valenciano y siguió haciéndolo en banderillas. Pero Ponce lo brindó y, en ese instante, solo él supo por qué. Lo explicó al tirar con lentísimo temple de unas embestidas demasiado remisas que alargó tanto por redondos como por naturales, espaciando elegantemente las rondas hasta consumar las mejores, relajado y armonioso, para terminar con ayudados por bajo de su exclusiva cosecha y culminar la obra con una estocada hasta las cintas de rápidos efectos. Una gran faena inesperada y sublime de muy difícil parangón. Una gran faena que, con ese mismo toro, solo Enrique Ponce es capaz de llevar a cabo con tanta naturalidad y tanto arte. Se pidieron y se concedieron dos orejas paseadas con clamor, y al final de la corrida fue sacado a hombros por la Puerta Grande. Lo conseguía por sexta vez en esta plaza. Con una celebrada larga de rodillas y varios lances limpios saludó Juan José Padilla al segundo toro, mansito en el caballo y venido a menos en el quite de Talavante por falto de fuerza. Padilla fue muy aplaudido en banderillas que colocó con gran facilidad. El jerezano puso más ganas que el toro en la faena, más convincente con la mano izquierda que a derechas por donde el toro se quedó muy corto. Tras adornarse, lo mató de estoconazo trasero del que tardó en doblar. No obstante, cortó una simpática oreja. No se acopló con el capote en el recibo del quinto. El toro peleó en varas defendiéndose y perdiendo la poca fuerza que tuvo de salida. Quedó poco propicio y el de Jerez hizo lo que pudo en banderillas y en una esforzada y larga faena que no pudo ir a mayores.

Con lances a pies juntos y chicuelinas recibió Alejandro Talavante al tercer toro que, aliviado en varas, llegó a la muleta con bastante fijeza, permitiendo torear muy quieto al extremeño. Primero por redondos y luego por naturales sin ceder terreno con la impavidez que le caracteriza hasta terminar metido entre los pitones del animal en un arrimón que encantó al respetable. Tras recetar una fulminante estocada, Talavante se llevó la segunda oreja de la tarde.

Fue una pena que el sexto toro tuviera poca fuerza en las manos porque fue el de mejores embestidas de la corrida. El extremeño hizo acopio de temple consiguiendo magníficos naturales y soberbios redondos que supusieron una gran faena que encandiló a los presentes y fue merecedora de dos orejas aunque la presidencia le negó la segunda. Supongo que por alargarla demasiado sin que el final estuviera a la altura de lo que había hecho antes.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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