Apoteosis de Padilla entra en la cita leonesa

Hace años que en León se viene celebrando una corrida de ocho toros con infalibles resultados triunfales. Los más fijos de la cita son la ganadería de Zalduendo y los matadores de toros Enrique Ponce – que es el que más de estos festejos viene sumando – y El Fandi.  En la versión de este año celebrada ayer sábado 30 de junio entraron en lid Cayetano, que repitió por su triunfo de la pasada temporada, y Juan José Padilla, convertido en gran comodín de los carteles más atractivos de este año por la heroicidad que supone haber reaparecido mejor que nunca tras la terrible cornada que sufrió en Zaragoza en la que perdió un ojo.

Pues bien, ayer sábado fue el gran afortunado en el sorteo con un toro extraordinario de Zalduendo – el que hizo de segundo – en el que cuajó la mejor faena de su vida. Le dieron dos orejas y le pidieron el rabo.

A cada matador le correspondieron un toro de Zalduendo y otro de Jandilla. Enrique Ponce prefirió echar por delante el de Zalduendo – noble sin clase – y le hizo una exquisita faena marca de la casa que iba para dos orejas que no cortó porque el animal se resistió a doblar de la media estocada con la que mató. Cinco minutos de espera sin que el diestro descabellara por estar tapado el toro en su agonía, enfriaron demasiado al público. Luego, con el quinto, de Jandilla, se resarció cortando una oreja tras recetar otra media estocada que fue suficiente.

Ponce perdió salir a hombros junto a Padilla que lo hizo en medio de una apoteosis delirante porque en el sexto, de Jandilla, anduvo tan entregado y vistoso con el capote y las banderillas como en su anterior oponente y el público se volcó por completo con el jerezano requiriendo otras dos orejas pese a que la faena no fue merecedora del segundo trofeo porque tampoco el toro se dejó con la muleta. Esta negativa presidencial provocó una bronca descomunal y Padilla la aprovechó para dar dos vueltas al ruedo en medio de un entusiasmo indescriptible, sobre todo cuando la segunda la dio con una bandera española en la mano mientras el público gritaba “!!España-España¡¡.

El Fandi, como siempre entusiasta, variado, impresionante al banderillear, forzado muletero y buen estoqueador, también encantó al público. Pero tampoco pudo salir a hombros por tener que descabellar al séptimo toro. Había cortado una oreja del tercero de Jandilla.

Cayetano, sin tanta suerte como el año pasado con sus dos toros, fue el único que no cortó ninguna oreja tras dos actuaciones francamente desdichadas. Cayetano no dio pie con bola en ninguno de sus dos oponentes y decepcionó a sus fans que incluso le pitaron después de aplaudirle por guapo.

De los toros lidiados, los de Zalduendo fueron bastante mejores por más completos que los de Jandilla que se vinieron abajo en la muleta. Mejor hechos por más armónicos los Zalduendos que los horribles lidiados en Burgos. La plaza registró dos tercios de entrada y no el llenazo habitual de otros años. Y es que la crisis afecta en todas partes.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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