4ª de los Sanfermines en Pamplona. Importante Javier Castaño con los “miuras”

Todavía se oye decir “a ver los miuras” cuando se pregunta a los mayores que acuden a las corridas donde se lidian reses de la mítica ganadería. Todavía muchos siguen teniendo fe y temor por la habitual peligrosidad de estos toros. Los de ayer cayeron en manos de tres modernos especialistas y en ellos recayó el interés del festejo, ganando la partida Javier Castaño que cortó una valiosa oreja del mejor y estuvo muy por encima de uno de los peores.

Pamplona. Plaza Monumental. Domingo 8 de julio de 2012. Cuarta de feria. Tarde soleada y fresca con lleno. Seis toros de Miura, en el tipo de la casa aunque más bonitos que destartalados y de juego desigual. Complicado el primero. Manejable el segundo. Noble el por el lado izquierdo el tercero. Peligrosísimo el cuarto. Manso y deslucidísimo el quinto. Muy difícil el sexto. Rafaelillo (tabaco y oro): Estocada, saludos. Fernando Robleño (rosa y oro): Estocada corta y descabellos, ovación. Casi entera, silencio. Pinchazo y estocada muy baja, silencio. Javier Castaño (blanco y oro): Buena estocada, oreja. Buena estocada, gran ovación.

Javier Castaño ha adquirido fama después de encerrarse solo con seis miuras el pasado mayo en Nimes y triunfar apoteósicamente. Todo el mundo esperó que lo repitiera en Pamplona. Y así lo consiguió con el tercer toro que pareció el mejor de los tres primeros. Empezó la faena sentado en una silla junto a tablas con la derecha, consiguió dar naturales de muy buena factura en varias tantas y, tras tirar la espada, alternarlos con ambas manos sin moverse. De gran estocada murió el toro y al salmantino le dieron una valiosa oreja.

Al muy cuajado sexto, le pegó tres insólitas por buenas verónicas en el recibo. Y aunque fue bastante peor que su anterior enemigo por embestir muy corto echando la cara por las nubes, logró meterlo por el lado derecho con gran firmeza y hasta al natural por empeñado en conseguirlo. Y la estocada, cuasi perfecta. No se puede estar mejor con un toro tan incómodo.

Con dos largas de rodillas recibió Rafaelillo al primer toro, un cárdeno que se movió mucho y peleó empujando al caballo. Rafaelillo es de los que saben escenificar pases cortos como si fueran largos y así lo hizo en su faena otra vez de rodillas y en pie, aguantando las tarascadas del bicharraco que se dejó algo más por el pitón izquierdo que por el derecho. El murciano lo cazó de habilísima estocada hasta las cintas y escuchó una ovación. El cuarto toro hizo buena y alegre salida pero empeoró rápidamente poniéndose peligrosísimo. Rafaelillo no pudo hacerle nada. Tras pasarlo muy mal, volvió a matar con habilidad.

El segundo toro cumplió manseando en varas y resultó más fácil en banderillas y en la muleta, como vimos en los derechazos que le pegó Robleño, francamente estimables. Mató de estocada corta y dos descabellos, perdiendo por ello una posible oreja. Con el manso sin fuerza quinto consiguió más de lo que el toro mereció mostrándose por encima de su pésima condición.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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