5ª de los Sanfermines en Pamplona. Una oreja de pueblo y otra de ciudad

La primera se la regalaron al torero navarro, Francisco Marco, que se llevó el mejor lote en conjunto de la buena corrida de Cebada Gago. La más valiosa fue a las manos del sevillano Antonio Nazaré que debutó en Pamplona y dio excelente impresión. Hasta el sexto toro, que fue el más noble pese a su inicial mansedumbre, la tarde transcurrió apenas sin interés e incluso sin que el público prestara gran atención a la lidia y no me refiero solo a las peñas.

Pamplona. Plaza Monumental. Lunes 9 de julio de 2012. Quinta de feria. Tarde cálida con lleno. Seis toros de Cebada Gago, bien aunque desigualmente presentados, nobles y escasos de  fuerza en distintos grados, salvo el pavoroso de cuerna quinto que se quedó muy corto. Francisco Marco (corinto y oro): Pinchazo y estocada, petición insuficiente y vuelta sin fuerza. Estocada caída y descabello, oreja pueblerina. Morenito de Aranda (amapola y plata): Pinchazo y estocada, saludos. Dos pinchazos y estocada corta, aviso y silencio. Antonio Nazaré (blanco y oro): Buena estocada, ovación. Pinchazo y estocada, oreja.

Trece años de alternativa ha cumplido Francisco Marcos al que ya casi nadie llama Marquitos como cuando empezó y trece lleva compareciendo en los Sanfermines con el beneplácito y apoyo de sus pisanos. Pero apenas sale de los cosos navarros. Y la ganadería de Cebada, otro tanto o más. Muy noble aunque algo blando fue el primer toro de ayer pese a llevarse por delante a un peón al salir del segundo puyazo. Se libró de milagro. Marcos anduvo simplemente bien con el capote y con la muleta, empezando la faena de rodillas en los medios sabiendo lo que hacía para ganarse el favor de la gente. Lo demás fue tan correcto como corriente aunque gustoso en lo accesorio. Hasta le iban a dar una oreja. Pero la perdió por pinchar antes de meter la espada. Se marcó una vuelta al ruedo casera.

Casi lo mismo podemos decir de lo que Marquitos hizo con el cuarto, otro toro noble y blando que apenas presentó dificultades. Durante una larga e insulsa faena, la gente atendió más a la merienda que a su paisano salvo al matar de estocada caída que refrendó con el descabello. Increíble la oreja que le regalaron.

Morenito de Aranda, pinturero en los ademanes y en los remates,  no supo templar ni llevar a media altura al también flojo y noble segundo en el arranque de su faena y lo pagó caro cuando intentó hacerlo después porque el toro se defendió más de la cuenta.

Con el pavoroso de cuerna quinto, apostó más pese a ser peor que su anterior oponente, muy corto de viajes e inquietante por mirón. Pero su labor transcurrió entre la indiferencia del público salvo cuando, explicablemente, falló con la espada. Pasar por esos pitones debió costar un potosí.

Con muy serio tercer toro, de manejable condición,  debutó en Pamplona el sevillano Antonio Nazaré. Saleroso con el capote y muy decidido con la muleta, logrando buenos naturales aunque no todos resultaron templados cuando el animal derrotó por alto. Improvisó un desplante tras zafarse de un acosón y mató bien.

Nazaré, que ya se había lucido en quites, fue el que mejor anduvo ayer con el capote. Así en el recibo del sexto por verónicas y luego en una faena enjundiosa y templada sobre ambas manos que marcó la diferencia. Fue la única que mereció premio, incluso pese al pinchazo que precedió a una buena estocada. La oreja que cortó fue la única valiosa de las concedidas.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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