3ª de la Feria de Julio en Valencia. Fandiño, otra vez con seis, pasó del aburrimiento a la felicidad in-extremis

En tiempos, esta feria era la más importante que se celebraba en Valencia. Un ciclo inexcusable que tenía más importancia que la de Fallas. Pero las tornas fueron cambiando y, poco a poco, las corridas de julio fueron perdiendo importancia. Entre las más interesantes del presente ciclo sobresalían las dos últimas. Pero la de ayer quedó en la actuación en solitario de Iván Fandiño que iba a torear mano a mano con Javier Castaño, recientemente herido. Mejor hubiera sido sustituir a Castaño por otro matador de los varios que ahora mismo estaban dispuestos.

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Viernes 27 de julio de 2012. Tercera de feria. Tarde nublada y algo ventosa con un tercio de entrada. Toros de tres ganaderías: Tres de Alcurrucén (1º, 3º y 6º como sobrero); dos de Adolfo Martín (2º y 4º); y tres de Fuente Ymbro (3º y 5º). Bien presentados y en el tipo característico de sus encantes. Manejable aunque soso el primero. Muy deslucido el segundo. Manso y sin ninguna fuerza el tercero. Sin fuerza y muy corto el cuarto. Apenas manejable el quinto. Mansurrón pero muy noble por el lado derecho el sexto. Único espada, Iván Fandiño (rosa y oro): Estoconazo trasero, ovación. Estocada corta y dos descabellos, ovación. Pinchazo, estocada corta y descabello, silencio. Pinchazo, estocada trasera y descabello, silencio. Estoconazo trasero, oreja. Pinchazo saliendo prendido y estoconazo, oreja.

No sabemos cuanta gente hubiera asistido si la corrida hubiera sido como estaba anunciada. La entrada que hubo ayer fue bastante pobre. No obstante, cabe alabar este nuevo gesto de Fandiño independientemente de cómo acabara el por todo arriesgado empeño. Lo salvó al final cortando una discutible oreja del quinto y otra merecida del sexto. Pero de nuevo como en Bilbao quedó claro que este torero no es el idóneo para encerrarse en solitario con seis toros.

El serio cinqueño de Alcurrucén que abrió plaza salió abanto y suelto del capote de Fandiño, incluso de los mejores lances que pegó. También blando aunque peleó con inicial fijeza en varas, se quedó corto en el deslucido quite por tafalleras que hizo el diestro vasco. Pero fue noble aunque soso por el lado izquierdo. Consecuentemente, Fandiño empezó su faena por naturales con desiguales factura y temple. Llegó más al público con la derecha por donde anduvo más valiente aunque el toro fue menos claro por ese pitón.

Más feo que bonito el segundo, de Adolfo Martín, salió sin fuerza y rebañando. Manso en varas, no fue nada grato en la muleta porque ni siquiera trasmitió la peligrosidad que tuvo. Fandiño, empeñoso, le sacó algunos pases con la izquierda y resultó cogido sin que ello le impidiera seguir otra vez por el mismo lado hasta rematar el trasteo con la derecha sin resultados vistosos. La emoción de la voltereta le valió una gran ovación.

Con una larga de rodillas recibió al más terciado y veleto tercero, de Fuente Ymbro que fue devuelto sin razón tras desarmar a Fandiño en el intento de gallear y perder la vaina del cuerno derecho. Corrió turno y salió el enlotado de Alcurrucén, aún más cuajado que el ya lidiado. Manseó sin disimulos y terminó inválido en la muleta. El trabajo de Fandiño no pasó de su buena voluntad.

El cuarto, de Adolfo Martín aunque, al menos, fue de lejos al caballo. El trasteo de Fandiño no pasó de aguantar los medios viajes del animal que rebañó casi siempre.

Con el quinto, Fuente Ymbro, Fandiño quitó por chicuelinas y se animó algo el aburrido festejo. Más vivo el toro que los lidiados pero nada del otro mundo en su tardo, corto y violento embestir, las reiteradas porfías del matador no se vieron correspondidas por su oponente. Menos mal que la estocada fue valerosa, eficaz y motivadora de la oreja que le dieron para compensarle del fiasco.

Tan Impresionante como manso y para la muleta más que potable fue el sobrero de Alcurrucén que cerró la tarde. Fandiño lo encaró a gusto y bien con la derecha en su faena, pero no al natural. Retomado el mejor pitón, ya no pudo ligar los pases por venido a menos el burel, pero sí completar su mejor trasteo con emocionantes bernardinas. Tirado a matar con fe, pinchó saliendo cogido y, por fin, enterró la espada por lo que cortó una oreja más merecida que la anterior.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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