4ª de la Semana Grande en San Sebastián. Orejas salvadoras para Daniel Luque

Aunque las dos sustituciones que, forzosamente, se produjeron ayer fueron convincentes, Miguel Ángel Perera por Enrique Ponce y Daniel Luque por José María Manzanares, qué duda cabe que echamos de menos a los titulares. Todavía no sabemos si esta feria será la última en Illumbe. Final que desgraciadamente presentimos ayer con otra pobre entrada y un ganado tan flojo y tan soso que apenas dio opción a los actuantes. Aunque la maestría de Hermoso de Mendoza quedó patente, se fue de vacío por fallar con el rejón de muerte. Miguel Ángel Perera se llevó un lote infumable y Daniel Luque el más amable del que logró una par de orejas sin demasiado peso. Fueron la salvación de una tarde en su mayor parte aburrida.

San Sebastián. Plaza de Illumbe. Miércoles 15 de agosto de 2012. Cuarta de feria. Tarde medio nublada con más de un tercio de entrada. Corrida mixta. Dos toros despuntados para rejones de Luís Terrón, manso y manejable el primero y más brioso el que hizo de cuarto. Cuatro de Juan Pedro Domecq, con volumen y sobrado peso pero de justa cornamenta. Nobles en distintos grados de fuerza. Muy pronto agotado el que hizo segundo. Rajado el tercero aunque duró más. Muy a menos el quinto. Blando y muy noble el sexto. Pablo Hermoso de Mendoza (casaca azul marino y oro, y sombrero calañés): Rejonazo, ovación. Dos pinchazos, rejonazo y descabello pie a tierra, gran ovación. Miguel Ángel Perera (prusia y oro): Pinchazo y media estocada, silencio. Pinchazo y otro hondo tendido, silencio. Daniel Luque  (salmón y oro): Estocada muy trasera, oreja. Estocada trasera caída, oreja.

Hermoso de Mendoza tardó en fijar al muy suelto por manso primer toro de la tarde, pero lo consiguió como no podía ser menos, logrando que el animal terminara por obedecerle y parecer cambiado a mejor. Magnífico el navarro con las banderillas sobre el famoso caballo “Chenel”, bordando quiebros y perfectas cabalgadas de costado hasta mostrarse sobrado en las cortas que colocó con el burel ya casi parado y matar de un rejonazo de rápidos efectos. El público, incomprensiblemente frío, se limitó a ovacionar al maestro.

También hizo cosas de manso el cuarto aunque, a veces, embistió con cierto brío y gas perseguidor de su presa. Pablo lo aprovechó como sabe y puede en otra exhibición que, esta vez, llegó más al público. Sobre todo en banderillas sobre el caballo “Manolete” y sensacional con las cortas sobre “Pirata”. Los equinos de Pablo son tan famosos como él. Lo que iba para al menos una oreja quedó en ovación tras fallar Pablo con el rejón de muerte.

Templadísimas las verónicas y la media de Miguel Ángel Perera al también muy templado y noble toro de Juan Pedro que encaró en segundo lugar. Bravo aunque con poca fuerza, le aliviaron el castigo en varas para que no se agotara antes de la cuenta. Valió de poco. Aunque Perera se extremó en la quietud, el toro apenas colaboró en sosos y cada vez más cortos viajes, por lo que la faena no pudo tomar vuelo. Ni siquiera pudo pegarse su arrimón.

Perfectos y muy apretados los lances a pies juntos de Perera en el recibo del muy voluminoso quinto que no aguantó el castigo en varas aunque sí un ajustadísimo y templado quite por gaoneras. Muy bien Juan Sierra con los palos. El toro quedó muy remiso en la muleta, pero Miguel Ángel consiguió enjaretarle por redondos que ligó con no poco mérito gracias a su firme porfía. Al natural le costó más con el toro prácticamente parado, lo que le obligó a cortar el trasteo que, otra vez, quedó emborronado con la espada.

Como dibujados y suaves los lances de recibo de Daniel Luque al tercer toro que, de salida, mostró similares condiciones al que le precedió. Apenas pasó en el valiente quite por chicuelinas del sevillano. Pero el toro pareció irse arriba en banderillas y aunque, no del todo por incipientemente rajado, propició un buen arranque de faena. Luque lo llevó muy tapado y evitó que el animal se desentendiera del engaño que manejó con las dos manos aunque más con la derecha aunque sin poder evitar algún enganchón. Pese a dejar muy una oreja.

Con el blando aunque muy noble sexto y la tarde hundida por puro aburrimiento, Antonio Punta despertó al personal en banderillas. La faena de Luque trascurrió con muy buenas formas sobre la mano derecha y, aunque el toro amagó con caerse, el sevillano continuó mostrándose muy torero hasta matar de estocada defectuosa pero eficaz. La oreja que le dieron, por ello, tuvo poco peso.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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