Observatorio Taurino: De los que pueden, los que quieren y los que son

Diagnóstico del escalafón

Ya les avanzábamos la semana pasada que el trascendental ciclo bilbaíno había supuesto la confirmación de El Juli como líder indiscutible del escalafón. También había revalorizado definitivamente el papel al alza de un Perera lanzado y pleno de sitio que empieza a rozar la perfección de su particular concepto. Lo curioso del caso es que juntos conformaban las caras más visibles de esa rebelión catódica por la que fueron represaliados sin contemplaciones por gran parte del búnker del empresariado taurino. Una vez más ha sido el toro el único y más justo juez de ese lamentable embrollo que empieza a devolver a cada uno en su sitio.

Algunos casos particulares

Las corridas generales de Bilbao también han rubricado esa vocación de verso suelto que ha llevado a Morante a convertirse en un torero de culto de exasperante irregularidad profesional. Se esperaba con enorme expectación -fue la única tarde en la que se rebasaron los tres cuartos de entrada- su vuelta al coso de Vista Alegre después del triunfo del pasado año pero más allá de un ramillete de fogonazos no logró concretar ese toreo quintaesenciado que sí se ha asomado este último fin de semana en el ruedo madrileño de San Sebastián de los Reyes con el habitual alborozo mediático y el regocijo feliz de sus seguidores. Dentro de este apartado de particularidades hay que incluir el extraño caso de Alejandro Talavante, aupado a la primera fila por su versión más luminosa pero capaz a estas alturas de dejar escapar algunos toros de triunfo como un estupendo sexto de El Pilar con el que enseñó su talón de aquiles profesional: esa calamitosa mano derecha cargada de toques bruscos y muñecazos que desmerece de su toreo al natural. El escritor Domingo Delgado lo definía perfectamente hace un par de días: “desde que se ha dedicado al toreo experimental anda un poco perdido”. Pues eso… Dejemos para el final el caso de Saúl Jiménez Fortes, que no tiene que convencer a nadie de su volcánico valor. Pero hay que dar un paso más; esa entrega sólo puede ser la antesala del toreo y no un fin en sí misma. El exceso de porrazos vacía la botella del arrojo, que es efímero.

La situación del ancho pelotón

Pero el ciclo vasco ha dado para más y ha permitido sacarse la espinita clavada a Iván Fandiño en el escenario de su fallida encerrona de junio. David Mora, compañero de tantas tardes, mantiene su posición con dignidad aunque con cierta sensación de estancamiento. Mención especial merece el riojano Diego Urdiales, heroico con un victorinada de antes del diluvio -que volvió a mandar a la cama a Castaño- que debe animarle a seguir en la misma senda. Hay otros toreros que navegan por las ferias que permanecen en su limbo particular -casos de Luque o El Cid- sin moverse de la clase media. Y el resto, por ahí andan sin aportar demasiado a una extraña temporada que encara su inexorable final mientras nos acordamos de toreros que siguen en su casa sin levantar el teléfono y se filtra una infumable feria de Otoño en Madrid que podría haber servido para renovar el aire rancio que nadie espanta.

Algunos asuntos para terminar

La vuelta de las retransmisiones de las corridas de toros a RTVE no ha estado exenta de tensiones con la Unión de Picadores y Banderilleros. El problema parece solucionado… provisionalmente.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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