Triunfal regreso de los toros a TVE

La corrida de ayer en Valladolid se presentó como gran acontecimiento por tres motivos: Iba a ser la primera retransmitida en directo por TVE después de seis años sin toros en el Canal Nacional por el veto que habían sufrido durante el Gobierno de Zapatero; también por ser el festejo en el que iba a reaparecer José María Manzanares tras su larga ausencia de los ruedos como consecuencia de su última lesión; y por ser una corrida de lujo dada la categoría de sus participantes. Además del mencionado Manzanares, El Juli y Alejandro Talavante con ganado de Victoriano del Río. Los tres espadas dieron el todo por el todo y triunfaron pese a lo que fallaron las reses.

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. Miércoles 5 de septiembre de 2012. Tarde calurosa con viento y más de tres cuartos de entrada en festejo televisado en directo por TVE. Cinco toros de Victoriano del Río de excelentes aunque desiguales hechuras y nobles en distintos grados de fuerza y manejabilidad. Mediano en todo el primero. Deslucido por demasiado débil el segundo. Sin clase y con querencia a tablas el manejable tercero. Blando pero con clase el cuarto.  Muy a más en brío desde la nada el manso e incómodo quinto. Por devolución del sexto, se corrió un encastado sobrero de Domingo Hernández. El Juli (amapola y oro): Estocada y descabello, oreja. Estoconazo, dos orejas. José María Manzanares (marino y oro): Buena estocada, ovación. Pinchazo y estocada, oreja. Alejandro Talavante (avellana y oro): Estocada trasera desprendida, oreja. Estocada y descabello, oreja. El Juli y Talavante salieron a hombros.

Por encima del primer toro estuvo El Juli desde que lo saludó con su sensacional y eficaz capote hasta que quitó con precisa variedad. Más bravo que fuerte el animal, brioso y algo protestón a la vez.  Pintiparado para que El Juli volviera demostrar el virtuosismo que depara la seguridad, la técnica y el poderío, además del valor que se sobra para conjuntar lo más clásico y lo más moderno de la tauromaquia, incluido el arrimón para emocionar a los presentes. La estocada sui géneris del maestro necesitó del descabello. Cortó una merecida oreja.

La blandura de remos del cuarto – quizá por lesionarse en su salida – impidió el lucimiento en el primer tercio que se cubrió de trámite. El Juli lo dejó todo para la faena porque el toro preció tener más clase que los anteriores. Y así fue. Aunque se cayó en el arranque de la faena y perdió las manos alguna vez, El Juli extremó el temple y sacó del toro lo bueno que llevaba dentro con las dos manos desde el mimo al sometimiento. Gran estocada y dos orejas.

Hacía dos meses que no veíamos a Manzanares y nos hicimos la inevitable pregunta: ¿Cómo saldrá? Muy noble y embistiendo con ritmo aunque sin celo ni fuerza el toro en su salida. Templado como siempre Manzanares con el capote.  Impecable la cuadrilla en el tercio de banderillas. Hubo que “hacer” al toro en los primeros pases de la faena que no pudo romper por vencerse por el lado derecho y rebrincar o perder las manos por el izquierdo. Manzanares se mostró seguro en cualquier caso y mató tan contundente como suele.

El manso quinto se avivó en banderillas tras mostrarse adormilado en su salida y en el primer tercio. Pero ya recuperado, de la nada que pareció valer pasó a embestir con bastante más brío y trasmisión porque, además, Manzanares lo toreó en crudo con la muleta. El majestuoso arte del alicantino pudo brillar en una faena de creciente factura y siempre fiel a su empacado estilo pese a los problemas que tuvo el animal sin que faltaran momentos de riesgo y emoción cuando el toro se le vino encima por el lado izquierdo ya rajado en tablas, donde terminó la obra de nuevo con la derecha. Se precipitó al intentar la suerte de recibir y pinchó. Y con el toro aculado en tablas tras gazapear incomodísimo, lo mató a volapié en terrenos muy comprometidos. Perdió la segunda oreja por pinchar, pero ahí quedó lo hecho.

Con querencia a tablas el tercer toro de salida. De ahí que fuera solo al caballo. Apenas castigado en varas. Valiente el quite por saltilleras de Talavante. Advertido de ello, el extremeño brindó al público. La faena empezó bien por estatuarios y naturales en los medios, pero el toro se fue enseguida hacia tablas, lo que no importó para que el torero lograra torear por redondos a base de obligarle mucho quedándose muy quieto. Ni el toro ni la faena tuvieron calidad pero la certera estocada dio pasó a una oreja.

El sexto fue un encastado sobrero de Domingo Hernández al que Talavante muleteó abundantemente por el lado derecho antes y después de ser cogido por arriesgar sin dudas ante los extraños de su oponente por el izquierdo. Se volcó sobre el morrillo en la estocada y cortó una oreja pese a tener que descabellar.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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