2ª de San Miguel en Sevilla. Frustrado rescate en la Maestranza

Cuando salieron los carteles del abono sevillano, nadie sabía cómo iban a estar los toreros anunciados en la entonces lejana feria de San Miguel. Los tres matadores que actuaron ayer, El Cid, Sebastián Castella y Daniel Luque, salieron más o menos mal parados de la feria de abril y ayer volvieron a la Maestranza con la esperanza de ser rescatados por la afición hispalense. No lo consiguieron con una mediocre corrida de Alcurrucén.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Sábado 22 de septiembre de 2012. Segunda de feria. Tarde calurosa con dos tercios de entrada. Seis toros de Alcurrucén, desigualmente presentados y nobles en distintos grados de manejabilidad. Sin clase el mansito primero. Muy distraído el segundo aunque bueno por el lado derecho. Remiso y a menos el obediente tercero. Deslucido el cuarto. Blando de remos el muy soso quinto. Sin fuerza y muy corto de viajes el sexto. El Cid (verde esperanza y oro): Pinchazo y estocada, ovación. Pinchazo saliendo rebotado, tendida muy trasera y descabello, silencio. Sebastián Castella (turquesa y oro): Estocada muy trasera y descabello, aviso y saludos. Pinchazo y estocada casi entera, silencio. Daniel Luque (avellana y oro): Estoconazo, leve petición y ovación. Pinchazo hondo y estocada trasera, silencio.

Dos tercios de entrada en La Maestranza y enfado del público nada más salir el primer toro de Alcurrucén por su evidente falta de fuerza. Manso, además, El Cid solo pudo darle un lance medio lucido en el recibo ni los peones banderillear a gusto. Pero como suelen las reses de este encaste Núñez, este primero resultó noble aunque tardo y sin clase en la muleta. Más que mediada la faena de El Cid que nunca llegó a mayores, al hacer un cambio de mano por delante, resultó cogido sin más consecuencias que el porrazo por lo que pudo culminar el trasteo y matar de pinchado y estocada. La voluntariosa apuesta del torero y la cogida le valieron una ovación.

El cuarto hizo muchas cosas feas en los dos primeros tercios y El Cid lo brindó a la espera de que colaboraría en la muleta. Apenas lo hizo por lo que limitó las buenas intenciones del diestro de Salteras que lo pasó mal al matar.

Tras una lidia insulsa por lo muy distraído del segundo toro – otro que cambió a mejor en la muleta – Castella logró hilvanar una faena de menor a mayor ajuste y tono con la mano derecha y sin romper al natural. Podría haber sido premiada si no hubiera tardado tanto en cuadrar y en matar de un espadazo muy trasero.

El muy serio quinto blandeó mucho de remos, pero se repuso algo en la profusa aunque intrascendente faena de Castella que, por la sosería del toro y por excesivamente larga, aburrió al personal.

El abrochado tercero dio mayores alegrías que los anteriores a la hora de la muleta. Luque pareció verlo claro en su quite por verónicas y en una faena relativamente enjundiosa y gustosa hasta que el toro, cada vez más remiso, se paró. Algunos pidieron una oreja tras el estoconazo con que mató. Su porfía frente al blando y soso sexto resultó infructuosa.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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