3ª de San Miguel en Sevilla. Manzanares, otra Puerta del Príncipe

Solo faltó la luminosidad del sol y sobró el viento que luego molestó. Pero los rumores de la gente que casi llenaba los tendidos, tuvieron el ruido típico de las tardes de gran expectación. Enseguida se vio por qué. José María Manzanares triunfó por todo lo alto al cortar tres orejas y salir a hombros por la Puerta del Príncipe. La tercera en dos años consecutivos. Un mentís en toda regla a los que decían que no andaba bien en su regreso a los ruedos y una contundente respuesta al exageradísimo desideratum de Nimes. Talavante, muy valiente toda la tarde aunque un tanto espeso, cortó una oreja.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Domingo 23 de septiembre de 2012. Tarde nublada y ventosa con más de tres cuartos de entrada. Tres toros de Juan Pedro Domecq (tercero, cuarto y quinto) y tres de Núñez del Cuvillo (primero, segundo y sexto). Bien presentados y de juego desigual. Bravo, noble y encastado el primero. Manejable con una punta de genio el segundo. Descastadísimo el tercero. Muy noble y repetidor en la muleta el en principio inválido cuarto. Muy noble en la muleta el quinto que tampoco tuvo buenos principios. Difícil el sexto. José María Manzanares (celeste y oro): Estocada recibiendo, dos orejas. Pinchazo y puntillazo, palmas. Estocada tendida y descabello, oreja. Alejandro Talavante (amapola y oro): Pinchazo y casi entera trasera ladeada, ovación. Estocada, oreja. Pinchazo y estocada, ovación. Manzanares fue sacado a hombros y llevado de tal guisa hasta su hotel en medio del delirio de los espectadores. Buen puyazo de Barroso. Soberbio Curro Javier en la brega. Grandes pares de Trujillo.

La limpia larga a porta gayola, los delantales, las verónicas y la revolera con que Manzanares saludó al primer toro, levantaron los primeros clamores de la tarde. Pero de tamaña alegría pasamos el terrible susto con la cogida del peón Luis Blázquez, materialmente acosado debajo del estribo tras ser perseguido y caerse después de colocar el tercer par de banderillas. Fueron momentos  de angustia que, afortunadamente, no pasó a mayores. Manzanares salió a por todas con la muleta, seguro de sí mismo y dispuesto a reventar la plaza. Lo consiguió sobre ambas manos, hasta resultar volteado al hacer un cambio de mano por delante un tanto apurado. La encastada bravura del toro puso el contrapunto al fabuloso y emocionante trasteo. Colosales los redondos, soberbios los naturales y monumental de nuevo a derechas tras el revolcón hasta agarrar una estocada recibiendo de las suyas. Las dos orejas cayeron por su propio peso.

Se excedió en valor José María al recibir al tercer toro, de nuevo a porta gayola y con variados lances librándose por poco de sufrir otras dos cogidas. Y tras la sensacional labor de su cuadrilla, otra faena marca de la casa, solo que obligadamente pausada y medida a más de templadísima porque este toro apenas le quedó una gotita de bravura y terminó echándose. El toro no tuvo fuerza ni para morir y lo hizo apuntillado.

Al de salida suelto, incierto y reservón quinto, otro de Juan Pedro, Manzanares tuvo que “hacerlo” pacientísimo para que rompiera a bueno en su muleta, al mismo tiempo poderosa, aterciopelada e inspirada, para componer otro faenón que, por sorprendente, resultó  aún más apasionante que el  del primer toro. El gran torero se vació totalmente en un torrente del mejor toreo que hemos visto en toda la temporada. ¿Quién decía que Manzanares no andaba bien en su último regreso? Media tendida y descabello, puso en sus manos otra oreja – su hubiera matado bien y al primer envite hasta podría haber cortado el rabo – y su tercera salida a hombros por la Puerta del Príncipe.

Alejandro Talavante no quería quedarse atrás. Al segundo toro, lo recibió a porta gayola y con un ramillete de lances a pies juntos. De peor condición que su hermano anterior, Talavante anduvo firme y muy valiente, pero no logró templarse ni mandar en su oponente.

El aparentemente inválido cuarto, despertó repetidor y muy noble en la muleta de Talavante hasta el punto de lograr una faena firme y variada, que encantó a los espectadores. Cortó una oreja tras agarrar una estocada trasera. Pero de nuevo vimos poco fino al extremeño.

La pésima lidia que recibió el sexto no contribuyó para mejorar su difícil condición. Pero a Talavante le valió para repetir en quietud y valor a cualquier costa. Podría haber cortado otra oreja de no haber pinchado antes de agarrar la estocada definitiva.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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