4ª del Señor de los Milagros en Lima

Una historia frustrada

La expectativa era grande por una corrida que pudo ser histórica pero que se frustró al final por la presentación del encierro. Los toros de la ganadería de Roberto Puga no estuvieron de acuerdo con el acontecimiento. Estos mismos toros con un año más estaríamos hablando seguramente de otro resultado del festejo que se desarrolló ayer en Acho porque nobleza y clase tuvieron.

Ponce muy bien con su lote salió por enésima vez por la puerta grande pero sin la fuerza de otras ocasiones. El Juli arriesgo mucho con un sobrero incierto de la Ahumada del que pudo cortar una oreja si mata bien. Manzanares perdió la oreja de tercero por empreñarse en matar recibiendo cuando el toro era tardo.

Domingo 2 de Diciembre 2012, 5° corrida del abono, más de ¾ de entrada en los tendidos, tiempo agradable pero con ráfagas de viento. Toros de Roberto Puga, muy terciados y con distintos grados de fuerza, los dos primeros devueltos por las protestas del público pero sin motivo reglamentario a pesar de haberles dado pase en el reconocimiento reemplazados por dos sobreros de la Ahumada el primero terciado, reservón y mirón sale con la cara alta. El segundo sobrero con peligro por el izquierdo, hay que tocarlo fuerte por el derecho para que acuda y no se venza. Los de la ganadería titular les faltó transmisión pero fueron nobles. El tercero embistió al ralentí humillado, el cuarto se escupió en el primer tercio y luego aguanto larga faena en los tercios. El quinto le faltó fuerza y transmisión. El sexto noble y con recorrido pero sin presencia. Enrique Ponce (plomo y oro) estocada desprendida, oreja. Estocada tendida, oreja. Julián López “El Juli” (azul y oro) ¾ de estoque muy trasero, aplausos con saludos. Estocada trasera y 2 descabellos, silencio. José María manzanares (morado y oro) dos pinchazos recibiendo, estacada fulminante, ovación. Estocada desprendida, silencio. Sobresalieron Francisco Javier Amores, Álvaro Montes, Mariano de la Viña y Ricardo Ramos en la brega. Francisco Javier Amores en banderillas. Manuel Quinta, Cesar Caro y José Antonio Barroso a caballo

Como dije al principio, esta corrida pudo ser histórica, así lo sentíamos todos cuando se anunciaron los carteles de Lima, lamentablemente no se puede lograr ese objetivo si la materia prima falla. Pueden tener defectos lo toros pero la presentación es esencial para que lo que ocurra en el ruedo tenga importancia. Si los toros de Roberto Puga hubieran tenido presencia estaríamos hablando de un resultado distinto porque con sus más y sus menos en cuanto a fuerza y bravura, los toros tuvieron nobleza y humillaron.

Enrique Ponce se las vio en primer lugar con un sobrero de la ganadería colombiana de La Ahumada terciado que no representaba los kilos que decía la tablilla y que tuvo complicaciones al desarrollar sentido, viniéndose vencido sobre todo por el izquierdo. Ponce desarrolló su maestría para meterlo en muleta atacándolo para que el toro no pensara y así lograr series ligadas aunque sin ajuste. Toro vulgar salía con la cara alta y pareció mejor de lo que realmente era gracias a su matador. Al cuarto le encontró rápidamente el terreno exacto en los tercios donde el toro se sentía más cómodo y le logró hacer larga faena bien estructurada y ligada de mano baja con pases de todas las marcas. Toro fijo y con clase en la embestida bien aprovechado por Ponce.

Julián López “El Juli” lidió al segundo sobre que tuvo peligro sobre todo por el izquierdo por donde sorprendía y metía por dentro. Lo aprovechó por el derecho llevándolo muy tapado y tocando fuerte para que obedeciera y siguiera la muleta. Bien estuvo El Juli aguantando miradas y probaturas con firmeza. El quinto tuvo poca fuerza. No había transmisión por parte del toro y por más que lo intentó el matador, no hubo como llegar a los tendidos nuevamente por la poca presencia del toro.

J.M. Manzanares logró con el tercero lo mejor de su actuación con pases largos y profundos con empaque y al ralentí al ritmo de la embestida del toro. Con un oponente con más cuajo seguro que la faena hubiera tenido otra dimensión. El toro fue noble, humillado, fijo en todo momento que nos permitió ver la dimensión de Manzanares. Con el sexto trató que la faena levantara aprovechando la nobleza del animal pero fue imposible por la pequeñez del toro. Logró muletazos largos pero sin conectar con el público.

LA OPINIÓN DE PEDRO ABAD-SCHUSTER

Magisterio de Ponce, en tarde de decepción ganadera. Cartel cumbre el domingo 2 de diciembre 2012 en Lima, pero los toreros se encontraron con un encierro chico que no dio juego, descastado, sin fuerza. El público de Lima ha estado muy caliente esperando el triunfo de los toreros y del ganado, al final se fue disgustado. La Plaza de Acho vio llenar tres cuartos de su aforo en tarde con garúa, lluviosa. La ganadería de Roberto Puga, aún pasando el reconocimiento veterinario, vio regresar a los dos primeros por la misma autoridad que antes los había aprobado. Los no abonados pagaron más de 120 dólares por la localidad más barata, pero no pudieron disfrutar de un éxito artístico ni mucho menos. Enrique Ponce (con terno gris y oro) estuvo magistral toda la tarde, retribuido con una oreja del toro colombiano de La Ahumada, y otra del hierro titular de Roberto Puga que hizo de cuarto lugar. El Juli (de azul marino y oro), con su inigualable raza de torero, imposible triunfar con el toro colombiano de San Esteban de Ovejas en segundo lugar, y sin poder siquiera dar un pase con el quinto del hierro titular. Manzanares (de morado y oro), con empaque y gran clase, dos faenas sin importancia por el poco contenido de su lote.

El maestro valenciano Enrique Ponce con el primero bis colombiano, derroche de paciencia y condiciones técnicas, faena para aficionados que brinda al Nobel Vargas Llosa, ante un animal que lo puso a prueba. Con el capote se le venía al pecho, con la muleta por la izquierda nunca humilló, y era mirón con la cara alta por el derecho. Pases de trazo fino en faena larga, con clase magistral. Oreja. Con el cuarto, el toro no decía mucho, era huidizo y reservón, sin embargo Ponce con muchas ganas de triunfar hilvanó pases con profundidad y quietud en faena larguísima, con el toro cosido a los vuelos de su muleta. Pincha y todo queda en una oreja. Al final salió a hombros.

El Juli con garra y temperamento, sin opciones con el segundo, un toro colombiano jabonero bien armado, desproporcionado, sin acometer con armonía o ritmo, un toro con mucho peligro y sentido. Saludó ovación desde el tercio. Con el quinto, sin fuerza ni transmisión, el animal no tenía un pase, hoy fue imposible, una tarde para el olvido, con el público disgustado pitando los toros en el arrastre.

Manzanares venía después de dos años, su toro tercero del hierro peruano Montegrande, un toro alto, dócil, con cierta calidad, iba rebrincado y le costaba mucho humillar. Brindis a las hermanas Moyano de la Peña Angel Teruel, y logró faena importante emborronada con el estoque. Ovación. Con el sexto, ya en este punto el público quería irse de la plaza, otro toro sin entrega ni codicia en una tarde que nunca cogió vuelo, vacía de contenido.

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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