8ª de la Temporada Grande en la México. Gran cabreo de Manzanares

SALVO LA VOLUNTAD Y EXPERIENCIA DE “ ZOTOLUCO” NADA SE PUDO HACER CON UN DESCASTADO ENCIERRO DE MARRÓN. OTRO OBSEQUIO DE UN JUEZ MUY VERDE.!

8ª corrida de la Temporada Grande de la Plaza “México”. Tarde soleada y ventosa. Un cuarto de entrada. Eulalio López “El Zotoluco”. Verde bandera y oro. Silencio /  Dos orejas. Salida en hombros. José María Manzanares. Turquesa y oro rematado en blanco. Silencio / Pitos. Mario Aguilar. Obispo y oro. Silencio / Silencio.
6 TOROS DE MARRÓN. Un encierro desastroso del que sólo se salvó el último. Blandeaban, rascaban, sin raza. Pesos: 492, 490, 470, 483, 481 Y 510 kilos. El día de ayer, en el auditorio “Silverio Pérez” de la Asociación Mexicana de Matadores, se celebró una interesante mesa para conmemorar el centenario del nacimiento de Pepe Alameda. Participaron ante un lleno hasta la azotea, Julio Téllez, Heriberto Murrieta, Carlos Lorenzo, José Francisco Coello, quien presentó su libro “Del Hilo de Ariadna al Hilo y Summa del Toreo. Homenaje a José Alameda”.

Asimismo, Humberto Ruiz Quiroz hizo un relato de la larga trayectoria en el mundo de los toros de su hermano, Luis Ruiz Quiroz. Fueron muy interesantes las anécdotas de quienes convivieron con el ilustre cronista que cubrió una época muy importante en la vida taurina mexicana. El libro que se presentó constituye un espléndido trabajo de investigación de la obra principalmente taurina de Pepe Alameda. Espontáneamente el público reclamó que se celebraran con mayor frecuencia eventos como este y se estableció el compromiso de que en un sábado del próximo febrero se tendrá otro encuentro, ahora sobre las perspectivas actuales del toreo en México y en España.

Alguien por allí destacó la manipulación de lo que ocurre en nuestros ruedos en la prensa española.(6TOROS6, numero 957 dice sobre la bronca de Ponce el 28 de octubre pasado”… su titánico esfuerzo no fue aquilatado por el público” y en las imágenes no aparece ni una almohadilla, que tapizaron el ruedo, como respuesta del publico al fraude habido.

Del gozo del sábado nos fuimos al desastre el día de hoy. El escrupuloso ganadero, Pepe Marrón, dejó mucho que desear con el encierro que envió, el que no se prestó a ninguna floritura de los alternantes, salvo una riñonuda faena de Zotoluco y algunos detalles interesantes del único toro que se salvó, el 6°, que correspondió a un joven que todavía no le encuentra las distancias al toreo y en su primero se le vio definitivamente mal y en el segundo mejoró trazos y distancias, Mario Aguilar.

El español que se esperaba con mucho interés, José María Manzanares, de hecho quedó inédito, naufragando las expectativas que de él se tienen. Pero no tardará en reivindicarse.

En el 1° de Eulalio López, llamado “Danzón”, cárdeno claro y nevado, cornicorto, que se refugió pronto en tablas, nada hubo con la capa, la res mostró debilidad y rascaba la arena por lo que pese a la decisión del de Azcapotzalco, nada había que hacer ante una embestida violenta y una res sin transmisión. Por allí un pase por la derecha pero la res se fue a tablas, agotada, por lo que el experimentado diestro remató con un abaniqueo y persistió con sus fallas al matar, inclusive en el descabello. Lo muy poco habido correspondió a la voluntad de El Zotoluco. Con el 4°, “Camilo” que fue pitado por su escasa lámina –novillote- , era cárdeno delantero y Zotoluco se lució con mandiles, prosiguió con chicuelinas, unas andantes y el manguerazo de Villalta.OLE! Comprendió el matador que si lo cuidaba, podría lograr algo pese a que soplaba fuertemente el viento. Así sucedió. Los primeros aplausos vinieron con un molinete y pases por la derecha, rematados con el de pecho.

Con la izquierda, Zotoluco instrumentó hermosos naturales y hasta se dio el lujo de dibujar un pase del desdén. Continuó toreando con la izquierda a mano baja, pero el toro comenzó a quedarse mas lució con dosantinas. Mató en lo alto y un juez dadivoso e ignorante le obsequió la segunda oreja que además le valió la salida en hombros.

Manzanares se enfrentó primero a “Vagabundo”, negro, bragado, astifino, tocado del derecho que como su hermano anterior mostraba poco celo y blandeaba. Intentó el de Alicante pases por la derecha y al recurrir con la izquierda la res calamocheaba. Sólo fueron detalles ante un animal peligroso. Pinchó tres veces y luego dejó una entera tendida ante el enojo del público. En el 5°, “Mal Querido”, cárdeno claro, enmorrillado que resultó también abanto, se lució con chicuelinas y una tafallera pero pronto la res se desplomó, antes había sido muy bien castigada por David Leos. Mantenía su embestida con la cabeza en alto y descompuesta por lo que resolvió el español matar, logrando una entera ante la indiferencia de la clientela.

Mario Aguilar se enfrentó primero a “Bandolero”, un cárdeno obscuro, bragado que fue duramente pitado por su presencia incompatible con la plaza. La res mostró malas maneras, quedándose ante una muleta lejana y tibia. No expuso y la gente volvió a pitar. Acabó con una estocada trasera y el público se preguntó si no habría otros toreros con mayor voluntad y ambición. Con el 6°, “Trotamundos”, negro zaino, se despertaron las esperanzas porque la res metía bien la cabeza. Aguilar decidió ajustarse, primero con tafalleras y rematando con una revolera. La res tenía clase y humillaba correctamente, además de mostrar obediencia por lo que Aguilar se pudo lucir con ambas manos, toreando con lentitud y por abajo y por supuesto ahora ciñéndose mucho más. Pero la esperanza se tornó en fracaso cuando la res se vino abajo, haciendo imposibles otras tandas. Mató de media tendida, dos pinchazos y un descabello.

Salimos defraudados y si hay que señalar responsabilidad, sin duda es a la vacada de Marrón Cajiga que no prestigió su hierro. Lo del juez ya parece ser usual en su incipiente “carrera”

LA OPINIÓN DE JUAN PABLO SILVA

Con expectación se vivió la octava corrida del serial en la Plaza México. La entrada no fue mala, el público llenó más de la mitad del numerado, para ver a Eulalio López “Zotoluco” (verde botella y oro), Jose María Manzanares (azul pavo y oro) y Mario Aguilar (lirio y oro) quienes lidiaron un encierro de Marrón que dejó mucho a desear. Como siempre, muy justo en su trapio, con un juego malo, y los menos malos inciertos. Aquí aplicaría el tradicional “te lo dije”, si ya se sabe que el juego de algunos toros no será el esperado, tanto en presencia como en juego, no entendemos como es que las figuras los terminan aceptando.

La búsqueda del toro cómodo a traído por consecuencia rotundos fracasos, si tienen duda pregunten a Ponce o a Castella, y los que padecieron las consecuencias fueron los tres coletas. Difícil de describir la cabreada que traía el de Alicante en el burladero cuando consultaba con el incondicional Javi –su mozo de espadas- y con Curro Javier su subalterno de confianza, la viabilidad de regalar un toro. A lo lejos podíamos predecir su pregunta “ y si sale igual” o “si sale peor”, ello lo llevó a tener una tarde amarga en la México, mejor suerte para la siguiente pues es un torero que necesita de un triunfo gordo en esta Plaza, tiene su público y en España es ya una figura consagrada.

Lo de la falta de presencia también le pegó a Mario Aguilar, muchos decían que estaba mejor preparado más concentrado y por ende podría dar una buena tarde. Su primer enemigo, un astado digno de cualquier novillada no tuvo la presencia necesaria, fue pitado desde el inicio y ello impidió que su trasteo fuese tomado en cuenta. Lo más rescatable de la tarde lo tuvo el Zotoluco, a su primero lo lanceo con gusto a la verónica, ya el toro anunciaba poca fuerza. Con la pañosa tuvo buenas series por la derecha destacando y poniendo emoción en sus cambios de manos, la faena no pudo dar más, se puso pesado con la espada y todo quedó en palmas. Con el segundo de su lote, pudo hacer más, el toro también tenía poca fuerza, parecía que tenía calidad, pero un toro incierto que incluso le pegó un derrote que puso a la gente alerta. Una faena vistosa por el rumbo de toriles, la cual fue culminada con una estocada tendida y desprendida, digna de una merecida oreja, pero el público se engolosinó y pidió las dos las cuales fueron graciosamente concedidas. Al momento de la entrega, lo de siempre, el rechazo popular al premio, y entonces uno se pregunta, querían dos o nada más una. El caso es que la puerta grande salió baratísima, mejores faenas le hemos visto al Zotoluco. Por ganas y entrega no quedó, pero no era para tanto.

El maestro Manzanzares nos dejó una media de pintura en el primero y una tanda de naturales con la zarga. Se puso pesado al matar. Silencio. Con el segundo de su lote, lo quiso cuidar y mimar, pero el toro no tuvo la clase suficiente para romper, nos quedamos con las chicuelinas que tuvo en el primer tercio y con su estocada, mejor suerte para la próxima.

Como les decíamos, Mario Aguilar sufrió los estragos de la gente embroncada, a su primero que parecía que tenía clase, nadie fumó su labor debido a la pobre presencia de su enemigo. El sexto parecía tener clase, pero en realidad engañaba su sosería, un toro que iba caminando sin emoción, Mario lo toreó muy muy despacio y todo hacía creer que la faena se iría para arriba. No fue así, el toro se fue desluciendo y la faena de Aguilar tuvo la misma suerte. No estuvo certero con el estoque y escuchó palmas. El arte no pudo llegar y esperemos que el maestro Manzanares comprenda que requiere de un toro bravo, alegre y con presencia para cuajar la faena que lo consagre en esta plaza.

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