5ª y última de Lima. Daniel Luque gana el Escapulario

Fenando Salgado Bambarén

Hasta esta corrida, el Jurado  la tenía complicada para elegir al triunfador del ciclo toda vez que varias faenas estaban en la balota para ser elegidas como triunfadoras, aunque hay que decir que algunas de ellas no se habían redondeado con el estoque como la faena de El Juli o Miguel Ángel Perera. Ayer después de la actuación de Daniel Luque con el tercero no había nada que hacer, el Escapulario tenía dueño.

Fandiño devolvió las orejas cortadas en sus anteriores presentaciones por estar desacertado en todo momento con ambos toros que le tocaron en suerte y Padilla toreó bien al toro de su presentación pero sin apreturas ni aprovecharlo totalmente.

La Plaza debe entrar a licitación en los próximos meses y ya es hora que esta sea llevada en forma seria y profesional. Se requiere que la Plaza sea asumida por una empresa que la tome por varios años y que pueda explotarla a través de ese tiempo. Si se continúa con esta política de darla por solo un año que en realidad solo son los meses de Octubre y hasta mediados de Diciembre, mal va a acabar el tema.

Domingo 9 de Diciembre 2012, 6° y última corrida del abono, tres cuartos bien repartidos de entrada en los tendidos, con clima nublado pero con buena temperatura y un poco de viento. Toros colombianos de San Estaban de Ovejas, disparejos en presentación, algunos con comportamiento como si hubieran estado corraleados, otros feos de tipo, con un toro muy bueno que fue el tercero y el primero bis también bueno.Los demás complicados, deslucidos, siempre pensando y midiendo. Juan José Padilla (carne y oro) estocada trasera caída, descabello, oreja benévola. Pinchazo, estocada baja. Aplausos. Iván Fandiño (rosa y oro) media trasera, estocada y 7 descabellos silencio. Estocada caída, aplausos. Daniel Luque (blanco y oro con cabos negros) estocadón fulminante, dos orejas bien ganadas. Pinchazo y buena estocada, silencio. Bien en la brega Manuel Rodríguez, Abraham Neiro. A caballo cesar Caro.

Juan José Padilla se presentó ayer en la bicentenaria Plaza de Acho y el público lo recibió con una gran ovación que el diestro agradeció y luego invitó a sus compañeros a compartirlo. Su primero tuvo que ser cambiado por haberse partido la pezuña después del primer encuentro con el caballo. Salió en su reemplazo un toro noble y repetidor al que recetó un saludo de capa corto y en banderillas cumplió sin estridencias. Con la muleta toreó Padilla ligado pero muy despegado. La nobleza del toro ameritaba un toreo de mucho más empaque del que nos dio el diestro de Jerez de la Frontera. Cortó una oreja benévola. El cuarto fue de los más complicados que salió ayer al ruedo. Pasó fatigas para ponerle únicamente dos pares de banderillas y luego pedir el cambio de tercio. Se queda corto el toro y viene probando y mirando, embiste con la cara alta y topando. Trata de hacerle toreo de cercanías pero el público no acepta esa posibilidad sin torear de verdad lo que el público le recriminó.

No se entiende que pasó con Iván Fandiño. Hasta ayer un posible ganador de Escapulario se le vio desconcertado y sin argumentos técnicos para hacerse de ambos enemigos que le tocó en suerte. Es verdad que tenían complicaciones pero de ahí a verse a merced del toro y tratar de hacer el toreo sin tomar en cuenta las condiciones del toro, es lamentable. Jamás se hizo de ninguno de los dos incluso con el segundo de la tarde dio un mitin con la espada y el descabello. Algo mejoró con el quinto pero sin mandar y sin entenderlo.

El que sí estuvo y cumbre fue Daniel Luque. Se encontró con el mejor toro de la corrida y uno de los mejores de la Feria. Desde que se abrió de capote en el recibo a la verónica ganándole terreno hasta el estocadón final, todo fue muy bien estructurado, con gracia, empaque, profundidad y ligazón. Aguantó el toro una faena muy rota de mano baja en la que lo obligó a seguir la muleta en series largas. Variada labor llena de torería que le valió a la postre ser declarado como el triunfador del ciclo limeño con toda justicia. Con el sexto trató pero poco pudo hacer con un toro que embestía con la cara alta, sin entregarse y midiendo. De todos modos lo intentó y eso lo agradeció el público.

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LA OPINIÓN DE PEDRO ABAD-SCHUSTER

Impecable y rotundo Daniel Luque, dos orejas. Y otra para Juan José Padilla. El encierro de San Esteban de Ovejas sirvió solo en un par de toros, el resto con peligro sordo y sin fondo, no se prestó al lucimiento. Culminó así este domingo 9 de diciembre 2012 la feria en la Plaza de Acho de Lima, una plaza con casi 250 años de existencia que luce abandonada casi todo el año sin que nadie pueda inyectarle el elemento de gestión estratégica por amor a la Fiesta. Ni Escuela Taurina tiene, desde la desaparición de Daniel Escudero hace un par de años. Asistió un poco más de media plaza, algo inaceptable para un empresario que convocó este año un 30% menos de aficionados y espectadores que en años anteriores. Ello a pesar de la significativa y excesiva campaña en medios televisivos y radiales. Fue una feria con 5 corridas de primerísimo nivel en el rubro de los toreros, pero no se engañe el empresario sobre la calidad de su gestión. Los encierros dejaron muchísimo que desear, pudo haber un culpable el domingo anterior, pero Freddy Villafuerte es el responsable absoluto de la presentación de lo que contrata. Y ahora, ¿cómo queda un ganadero escrupuloso y de gran prestigio como Roberto Puga? ¿Será posible que Villafuerte se lave las manos, al punto que inclusive su novillada de Santiago Apóstol dejó mucho que desear? Lo que sucedió durante estas 6 semanas es que hubieron triunfos artísticos, pero contados. Y ahora se tendrá que convocar a nueva licitación a cargo de la Alcaldesa de Lima doña Susana Villarán y de la Beneficencia de Lima, esperando que se dé a tiempo sin perder valiosos meses por la burocracia de la administración pública, y en un marco de transparencia y ajena de sesgos, preferencias y jugadas de todo tipo, como ocurrió a mitad de año. Un punto a favor fue que la empresa pudo organizar una feria decente en tan poco tiempo.

Iván Fandiño (de rosa y oro) atraviesa por un gran momento en su carrera, con gran técnica, voluntad y valor encomiables. El torero vasco enfrentó a un intoreable animal, el segundo de la tarde, que soltaba la cara, de pésimas condiciones. Con el quinto, con 531 kilos, el vasco Fandiño supo jugarse la vida en faena estricta para aficionados. Gaoneras ceñidísimas de recibo, muy quieto, antes de brindar a Padilla, con quien compartió el cartel de Zaragoza, la tarde del percance. Faena imposible de hilvanar, sin acople. Fandiño consintió al colorado que se vencía, de embestida incierta, revolviéndose al tercer muletazo. Se libra de cornada en dos volteretas fuertes, el toro quedándose por debajo, embestía recto sin responder a los toques. Al final, el torero español pudo robarle 4 tandas meritorias por el derecho y manoletinas con calidad. Estocada de gran ejecución, poco tendida, ovacionado el torero.

Juan José Padilla (de canela y oro) se presentó en esta plaza, y demostró su identidad. Venía con 70 corridas, una temporada de las que más ha toreado en España y Francia. Bien por el maestro, ya conocía a la afición peruana de Chota en Cajamarca. Hoy la plaza de Acho se le volcó sin condiciones y le espera ver el próximo año. Enfrentó a su segundo, un reserva de 586 kilos que no decía mucho por hechuras, alto, vasto. Desarrolló genio, se defendía punteando la muleta, mantuvo la cara alta. Con el primero de la tarde, con 495 kilos, triunfo de una oreja del Ciclón de Jerez, un toro al que se corrió el turno pues el que le tocaba se descordó en la pica. Gran entrega de Padilla, emocionantes lances de recibo, el toro con violencia trataba de arrollar y salía con la cara alta. Le faltó un puyazo. Padilla jaleado en banderillas, estructuró faena por el derecho, con redondos sensacionales, el animal galopando largo, con transmisión. Series largas cargando la suerte por ambos pitones, en faena variada, retumbando los olés y la música en las alturas. Estocada en todo lo alto, descabello y oreja de gran mérito.

El sevillano Daniel Luque (de blanco y oro), artista de corte clásico, en el mejor año de su carrera. Con su segundo, el sexto de la tarde, faena de aliño ante un toro con 500 kilos, serio, reservón, probón, sin un solo pase por el izquierdo, deslucido por el derecho. El animal no quiso dar pelea, de embestida cansina. Antes con el tercero de la tarde, un buen toro “Lotero”, número 821, castaño con 475 kilos, serio de presentación, sin ser voluminoso. Vibrante serie de verónicas de manos bajas, suaves, artísticas, y cuatro medias sensacionales. Luque y Morante no se pueden comparar con el capote. Buena vara de Angelo Caro y brindis al público de la que puede ser la mejor faena, del Escapulario. Muletazos de recibo por alto de Luque, clase y elegancia en el trincherazo de la firma. Y solo era el comienzo, los olés y la música retumbaban en Acho, más derechazos en redondo, el toro iba con calidad y dulzura. Seguía corriendo la mano Luque con quietud y arte, muy suave, en estilo sevillano. Intenta por naturales, gran faenón del español, en su segundo año en esta feria. Cobra gran estocada, levemente desprendida en el rincón de Ordóñez. Rueda sin puntilla y el apoteósis. Dos orejas, a hombros al final de la corrida y de la feria.

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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