9ª de la Temporada Grande en La México. Presentación exitosa de Padilla

BAJO EL CONJURO DE LA TRAGEDIA, ESCASO PÚBLICO SE ENTUSIASMA CON EL TOREO HETERODOXO DE PADILLA. PIZARRO HACIA EL RETIRO Y ADAME LO INTENTÓ

9ª corrida de la Temporada Grande de la Plaza “México”. Tarde soleada. Entrada raquítica. Federico Pizarro. Rosa mexicano y oro. Palmas / Pitos.  Juan José Padilla. Obispo y oro. Una oreja protestada / Una oreja. Salida a hombros por la Puerta Grande. Joselito Adame. Blanco y oro. Mínima petición de oreja / Silencio / Aplausitos en el de regalo.. 6 TOROS DE VILLA CARMELA. UN SÉPTIMO DE REGALO. Encierro bien presentado pero que dio muy mal juego, salvo el 3°, el único lidiable. Pesos: 495, 567, 508, 555, 526, 500 Y 475 kilos.

Era el 8 de octubre del 2011 en la Plaza de Zaragoza en La Feria del Pilar cuando Juan José Padilla a la salida del tercer par de banderillas, al sesgo por el pitón derecho, al 4° toro de la tarde de Ana Romero dio un traspiés que le hizo caer al suelo donde fue herido de manera brutal por el toro. El pitón entró por la mandíbula y salió muy cerca del ojo, dejando toda la mejilla izquierda al descubierto. Padilla se levantó con el rostro ensangrentado y destrozado en su lado izquierdo. Clamaba solo “No veo, No veo!” cuando Miguel Abellán y su mozo de estoques lo llevaron a la enfermería. Rápidamente fue trasladado al hospital Miguel Servet, donde fue intervenido por más de seis horas. La primera noticia era que el torero se había salvado y que era difícil predecir lo que ocurriría con la parte izquierda de la cara y su visión con el ojo izquierdo. Allí comenzó su primera reconstrucción con placas de titanio. La cirujana que lo atendió señaló que “podría haber sido mucho peor” porque había arrancado el nervio facial. Dos días después afirmó “voy a volver a vestirme de luces”. Así sucedió. En marzo de este año regresó en la plaza de Olivienza y prosiguió su carrera que tuvo marcados éxitos en Arles, Jerez de la Frontera, León, La Línea, Almería, Cuéllar, Villena, Cazorla, de vuelta en Zaragoza para sumar 71 corridas, 131 orejas y 6 rabos que lo colocó en las alturas del escalafón español. Con este último pedigree se presentó en la Plaza “México” en un cartel que por el otro lado invitaba al bostezo en cuanto a la reaparición de un torero que tiene muy poco que hacer en los ruedos , Federico Pizarro y las consabidas suertes de “corrientito” Adame que más bien corresponden a plazas de segunda.

Pizarro, ante una res bien presentada, negro, listón, enmorrillado y delantero, de nombre “Defensor”, tuvo muy poca tela, -tanto la propia como la del animal- que blandeaba y se iba por arriba, a más de que rebrincaba y era de notable aspereza. Recordó la suerte de la gaonera con más voluntad que arte e inició su faena con el clásico cambiado, pero como el bicho calamochaba y no había que exponer, solo lo probó por la derecha e intentó por la izquierda por donde la res iba muy corta. Recordando sus viejos tiempos le dio un par de doblones y le mató con una entera más que abajo. Pese a todo, aplausos del minúsculo cónclave. Con su 2°, “Que Viva el Arte”, el más pesado, colorado, rebarbo, astifino, se aproximó con unos mandiles y llevó al caballo por chicuelinas pero la res era sosa y punteaba y de escasa trasmisión por lo que ni tardo ni perezoso, el diestro que ya se acerca a 20 años de alternativa, decidió acabar con dos tercios de estocada entre pitos del respetable que quería espectáculo y el que lo logró fue el jerezano

Juan José Padilla, con su 1°, “Por Siempre”, cárdeno claro, astifino, bragado, delantero y vuelto, también de buena lámina, animó al cotarro al ejecutar verónicas ajustadas, recibió una vara trasera y el varilarguero se encargó de castigar más bombeándolo. Pero él venía por uvas y ejecutó unas agitanadas chicuelinas e invitó a Adame a banderillar, haciéndolo bien en el último par al violín. Se lo pasó por alto flexionando la pierna y pese a que la res no ayudaba, él se puso más quieto que una estatua y mostró su valentía, que no su clasisismo del que carece. Recetó emotivas dosantinas y puso a la clientela de pie con desplantes, propios de las plazas de segunda donde triunfó en España, pero la gente se entusiasmó y hasta se oyó el grito de “torero”. Antes una tanda de naturales, cuatro manoletinas y un bello abaniqueo. Pinchó y después dejó una casi entera tendida con efectos mortales que tiñeron de blanco un tendido ralo y muy entusiasta. Al concederle la oreja el torpe juez, buena parte de los aficionados protestó. Con el 5°, “Tradición”, negro, entrepelado, bragado y también de buena lámina, le instrumentó dos largas de rodillas, agregó unas chicuelinas, llevando la res al caballo. Inició en tablas con pases de rodillas y luego corrió la mano derecha con sabor, hondura y voluntad, por el izquierdo solo se vieron trapazos a una res sosa que buscaba las pantorrillas del diestro. Repitió los aplaudidos desplantes y mató de una entera en lo alto por lo que otra vez Ruiz Torres sacó el pañuelito. La gente estaba entusiasmada y volaron los sombreros, las enseñas de piratas y la ratonería de muchos villamelones.

Adame, con su 1°, “Aficionado”, negro, bragado, también de buena presencia, le dio a su estilo lances con la capa, chicuelinas y rebolera, tres navarras y agradeció la invitación de Padilla a banderillas haciéndolo bien en sus dos pares que es donde más luce, como otros de la tierra. Comenzó con pases por alto y luego varias tandas con la derecha, ligando. Algunos otros detalles con la franela, entre ellos dosantinas y unas horrorosas bernadinas. Pinchó y luego mató con estocada entera y los aquicalitenses presentes extasiados, pidieron una oreja que la buena razón no permitía, mientras otros gritaron “toro”. Con su 2°, “Raices”, negro, astifino que no tenía la presencia de sus hermanos, Adame lo recibió a porta gayola, pero el bicho lo despreció y se fue por el lado izquierdo. Ejecutó bien las zapopinas y cuando todo parecía irse para arriba, el toro empezó a blandear tornándose difícil. Algunos pases por la derecha e intentó por la izquierda, sin éxito. Todo sin continuidad, hasta el aburrimiento. Dejó un pinchazo y luego una estocada ante el silencio de la clientela. Tuvo la osadía de regalar un toro, del que no narro lo acontecido como prometí y sólo diré que era de hermoso trapío y terminó Adame dificultándose la muerte y recibiendo escasos aplausitos.

Así se fue esta tarde que congregó a menos de ocho mil gentes, muchas por interés y otras por morbo al conjuro de la historia trágica del “Ciclón de Jerez”, quien merece repetir en fechas próximas, de los demás mejor olvidarnos

LA OPINIÓN DE JUAN PABLO SILVA

Pasó el ciclón y se llevó la tarde. Gran expectación para la reaparición del Ciclón de Jerez, Juan José Padilla (nazareno y oro), quien alternó con Federico Pizarro (fucsia y oro) y Joselito Adame (blanco y oro) para lidiar un encierro muy bien presentado de Villa Carmela. La presentación de los bureles fue extraordinaria, lástima que su juego quedó a desear, destacando el sobrero de regalo y el segundo de la tarde que le correspondió a Padilla. El público que asistió a la México venía con la disposición de entregarse al torero jerezano y el torero respondió a esa expectativa a pesar de que no tuviera enfrente enemigos a modo que le permitieran estructurar una faena ligada plena de arte. Desde que fue obligado a salir al tercio al inicio de la corrida el torero pirata –dicho con todo respecto- sabía que sería correspondido. Juan José, que es un ejemplo de lucha, de vida, de dignidad y respeto, comenzó lanceando a la verónica. Pudo hacer un lucido quite de dos chicuelinas bien rematadas. Tuvo la voluntad de tomar los palos e invitar a su alternante Joselito Adame. Después del vistoso segundo tercio, vino el inicio de faena a través de unos doblones toreros, agitadanos, para buscarle al toro por el lado derecho. Un toro complicado que tenía su peligro pero al cual Padilla supo lidiar y sacar el mejor de los provechos. Parecía que el lado izquierdo era complicado, pero Juan José supo aprovechar la embestida para sacar pases por el izquierdo muy templados que gustaron al público. Un primer desplante, luego todavía unas manoletinas ajustadas para terminar con otro desplante. Torero verdad. Un pinchazo y tres cuartos de estocada tendida bastaron para que doblara el animal. La petición popular obligó al Juez a concederle la primera oreja. Con el segundo de su lote, un toro más complicado que el primero, también estuvo voluntarioso. Con varios faroles de rodillas comenzó el primer tercio de la lidia, llevó toreramente al caballo al animal y luego volvió a tomar los garapullos. Este segundo tercio fue de mejor calidad que el del primero. Con la muleta poco pudo hacer, el animal rajado e huidizo no le permitió estructurar una faena ligada. Sin embargo, ahí estuvo el matador insistiendo muy ajustado, hasta que dejó certero estoconazo. Otra oreja y una salida en hombros ganada a ley. Qué merito de este torero.

Joselito Adame, buscó y buscó el triunfo y nada más no lo encontró. Con su primer enemigo tuvo muletazos importantes pero no pudo ligar la faena. Insistió en correr la mano muy baja y desaprovechó las pocas embestidas del toro a media altura. Cerró su trasteo con unas bernardinas poco aseadas pero con valor. Pinchó y todo quedó con una salida al tercio. A su segundo enemigo, poco le pudo hacer, el quite por zapopinas tuvo calidad pero le faltó ligazón. Con la zarga, insistió y alargó la faena. Al final sacó buenos muletazos que calaron en el tendido. Emocionado, regaló el sobrero, el cual fue el toro con mejor calidad del encierro que sin ser extraordinario se dejó torear más que sus hermanos. La faena no pudo llegar a más ya que el toro se vino a menos. Adame no le dio la distancia correcta y una vez más sufrió la falta de ligazón. Pases aislados muy buenos que no logran hilarse y eso hizo que la faena perdiera fuerza y el propio toro terminara soseando. Pinchó y perdió la posible oreja que pudo haber ganado.

Federico Pizarro no estuvo a tono. Si bien su lote no ayudó, también se le vio falto de sitio y sin transmisión alguna al tendido. Lástima pues parte del público que se dio cita el día de hoy iba a verle. Silencio en ambos bureles. Para el público de la México, hoy fue un día especial, un día donde una persona nos ha hecho ver que querer es poder y sobre todo que cuando se tienen ganas de salir adelante y existe entrega es posible llegarle al tendido y salir triunfante como lo hizo hoy Juan José Padilla, el ciclón llegó pasó y se llevó su triunfo.

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